domingo, 2 de agosto de 2009

Cerrado por vacaciones


... lo de las vacaciones es un decir, este mes de agosto me dedicaré a esprintar delante del ordenador en la recta final de la tesina. Esta ilustración es pura publicidad engañosa (en más de un sentido, yo nunca he tenido ese busto abundante). Aunque probablemente me escaparé alguna tarde a la piscina, o escribiré en la bañera llena de agua fría (peligroso para el portátil), si las tormentas salvajes que estamos teniendo continúan. Y es que la canícula quebequesa es como mis postres: húmeda, pegajosa y fulminante.

Que lo sepáis: en Canadá, las vacaciones de verano son en julio, la vuelta al cole la última semana de agosto. Pero ya que muchos de mis lectores ultramarinos estarán tostándose la tripilla al sol durante este mes de agosto, en un muy merecido descanso veraniego, aprovecho que el mundo bloguero español va a sumergirse en la lentitud y el sopor de la siesta estival, en esas largas sobremesas de bochorno, para hacer una pausa.

Esta cocina cierra por un mes, si acaso monsieur M., harto de comer congelados, se pasará por ella para hacer un gazpachito ocasional (ha aprendido, y los prepara muy viriles, con una cantidad de ajo asesina).

Si no podéis vivir sin vuestra dosis cotidiana de cocina montrealesa, aprovechad para leer todos esos posts atrasados. Teniendo en cuenta mi "blogorrea" del 2008, estoy segura de que se os habrá escapado alguno. Yo no responderé a los comentarios, pero los leeré todos, incluso los que se hagan a entradas "antiguas". Prometido. También seguiré leyendo vuestros blogs.

Hasta septiembre. E id por la sombra. Y a los amigos que me leen desde el hemisferio sur, abrigaos bien.

jueves, 30 de julio de 2009

Mensajes (II): Uncut version

-"Tip, tap, tip, tap", tecleo infatigablemente, mientras intento terminar la tesina que el mundo de la lingüística se está hartando de esperar.

-"¡Ping!", hace en mi pantalla un mensaje instantáneo. Quienes me conocen bien, saben que cuando revoluciono el mundo de la lingüística, no estoy para nadie. Y que odio los chats. Odio por igual chatear, los mensajes de texto de 150 palabras o menos, y Twitter. Así como Facebook. Soy la señora Scrooge de las redes sociales virtuales. Detesto esos mensajes cortos y su lenguaje amputado, más que abreviado. Abomino las "k" que sustituyen a las "q". Deploro que la gente juzgue necesario contar al planeta entero cosas como "en estos momentos estoy haciéndome unas judías con chorizo". Algo tan innecesario como todo lo que cuento en este blog, por cierto. Por todo ello, y por algunas razones más que me guardo para mí misma, ignoro toreramente el mensaje instantáneo.

-"Tip, tap, tip, tap", sigo tecleando industriosamente.

-"¡Ping!", continúa tintineando el irritante mensaje. Decido pinchar, ver quién es y mandarlo a tomar el fresco. Veo que es Lady D. Esto no es habitual en ella. Leo.

Lady D.: -"Hello-o-o?" Escribe, tentativa.

Lingüista en Devenir: -"Jrumpf."

Lady D. : -"¿Qué haces?"

Lingüista en Devenir: -"Trabajo. Mucho."

Lady D.: - "¿Haciendo qué?"

Lingüista en Devenir: -"Busco un artículo de Mr. Edward T. Hall en Foreign Language Annals. ¿Qué quieres?"

Lady D.: -"...y yo que pensaba que la lingüística no tenía picante..."

Lingüista en Devenir: -"Annals como en "anales: publicación periódica en la que se recogen noticias y artículos sobre un campo concreto de la cultura, la ciencia, o la técnica. (RAE)" No como en "perteneciente o relativo al ano, esfínter al final del recto". Estoy intentando trabajar. Coññio ya."

Lady D.: -"A ver si terminas pronto, esa tesina te está jorobando el humor."

Lingüista en Devenir: -"Insisto: ¿Qué quieres?"

Lady D.: -"Seré breve: ayuda."

Lingüista en Devenir: -"Pide."

Lady D.: -"Dar de comer a Saturno durante una semana. Limpiar el cajón de arena. Regar las plantas."

Saturno es el gato atigrado de Lady D. Por algún motivo que ignoro, Saturno no está tan gordo como Alfonso. Pero no parece mucho más activo.

Lingüista en Devenir: -"¿Y no sería mejor dar de comer a las plantas y regar a Saturno? Lo digo porque tu gato empieza a parecerse un poco al mío. Y tus plantas están un poco anémicas."

Lady D.: -"Ja. Ja. Très drôle."

Lingüista en Devenir: -"Heeecho. ¿Viaje imprevisto?"

Lady D.: -"Oh, yeaahh."

Lingüista en Devenir: -"Reformulo. ¿Viaje imprevisto con hombre?"

Lady D., arreglándoselas para sonar un poco fanfarrona, incluso en chat: -"Ouaiis, madame."

Lingüista en Devenir: -"Voy a palear mierda de tu gato durante una semana. Quiero detalles."

Lady D., haciéndose de rogar: -"¿Cómo...?"

Lingüista en Devenir: -"Cómo, quién, cuándo, dónde, cuánto."

Lady D.: -"Acupuntor y masoterapeuta. Lo conocí en su trabajo. Diez años más joven. Divorciado. Escalada en tiempo libre. Cuerpo de dios griego. Cuatro o cinco manos, todas ellas llenas de habilísimos dedos. Dos o tres bocas. Shiatsu. Sueco. Infatigable. Encantador."

Lingüista en Devenir: -"Demasiada información."

Lady D.: -"Querías detalles."

Lingüista en Devenir: -"No todos. Deja alguno para la vuelta. Y disfruta del viaje."

Lady D.: -"AH, OUI! ¡Muchas veces!"

Lingüista en Devenir: -"Cochina. Guarra. Felicidades."

Lady D.: -"La única cochina aquí es tu envidia."

Lingüista en Devenir: -"Cierto. La envidia me pudre. Ligeramente. ¿Qué fue de la búsqueda del Gran Amor?"

Lady D.: -"Ahí le ando. Sé que el sexo por el sexo es una experiencia vacía, pero es la mejor experiencia vacía que conozco."

Lingüista en Devenir: -"Parafraseando a Woody."

Lady D.: -"Siempre."

Lingüista en Devenir: -"¿Dónde vais?"

Lady D.: -"Murdoch's Beach, Maine. USA. Bicicleta y natación."

Lingüista en Devenir: -"Pásalo bien. Cuidado con los tirones."

Lady D.: -"Llevo masajista."

Lingüista en Devenir: -"A nuestra edad, ciertas posturas implican tener que ser separados por un quiropráctico."

Lady D.: -"Mmh. Nunca lo he hecho con un quiropráctico."
Lingüista en Devenir: -"Golfa."

Lady D.: -"Lo intento. Bisou."

Antes de seguir tecleando, lanzo una mirada a Alfonso, que yace tripa arriba en una esquina de mi mesa de trabajo. Me devuelve la mirada, por el rabillo de un ojo felino.

Lingüista en Devenir: -"Todos se largan. Así es la vida. Masajes y vacaciones para unos, pipí de gato para otros."

Alfonso comparte mi dolor, me mira con simpatía renovada, ronronea un poco, se da la vuelta y sigue durmiendo.

Imagen de Ed Polish & Darren Wotz

miércoles, 29 de julio de 2009

Ah, la campagne (II)

Otro momentito de verano a orillas del San Lorenzo.











lunes, 27 de julio de 2009

Mensajes


Mensaje encontrado a mi llegada a casa, a las seis y media de la tarde. Garabateado en un gran post-it, y pegado en mi puerta por un miembro de la horda de obreros que está rehaciendo las podridísimas escaleras exteriores de esta barraca montrealesa (en francés, en el original):

"Ma petite madame (no sé qué tienen estos fornidos trabajadores, que a través de su filtro nublado por la testosterona y el paternalismo me ven pequeña y necesitan decírmelo a toda costa):

Mañana hacia las siete llega la hormigonera que rellenará de cemento los cimientos para la nueva escalera. Aprovecharemos para rellenar ese agujero enorme justo al lado de la columna que sostiene la estructura, parece ser una madriguera de marmota, y por el tamaño, hace ya años que está instalada. Eso le evitará futuros daños al parterre y al sistema de tuberías. Por favor, mueva el coche para dejar sitio a la hormigonera.

Atentamente,

Yves"

Releo la nota y me quedo pensativa mirando al vacío, en uno de esos momentos de ausencia que tanto inquietan y relajan a monsieur M., mi legítimo reposo, digo esposo. Lo inquietan, más que nada porque suelen dar lugar a esas grandes ideas que hacen que terminemos en el centro de bricolaje gastando dinero en algún proyecto absurdo que va a tener que llevar a cabo él, con sus manitas; y lo relajan porque, a diferencia de monsieur M., yo no he pasado vacaciones en monasterios budistas en "retiro de silencio". Y a la larga, mi exuberante y brillante conversación lo mina un poco, zen que es él.

Presa de un impulso, corro a la impresora y fotocopio la nota. Con un bolígrafo, garrapateo rápidamente en la parte inferior de la nota fotocopiada : "Lo siento. De verdad." La meto en un sobre, lo cierro, escribo en él "Doña Marmota" con una fuerte impresión de que mi desequilibrio mental habitual está ganando tranquilamente la partida, salgo al parterre, enrollo el sobre y lo meto en el agujero. Miro a derecha e izquierda, saludo a mi pasmado vecino, propietario de variados gnomos de jardín, que riega maniacamente el césped como todas las tardes a esta hora, aunque llevemos un verano que parece la estación del monzón (¿estará plantándose un arrozal?), y entro de nuevo en casa en dos zancadas.

A la mañana siguiente, el ruido de la hormigonera haciendo marcha atrás para aparcar delante de casa hace que salga a la puerta a mirar, café en mano, intentando aplastar el ángulo imposible en el que se alza el lado izquierdo de mi cabellera recién levantada. Abro la puerta de nuestro palacete en ruinas, y encuentro un sobre de color malva, atrapado entre el felpudo y la madera del balcón. En el sobre está escrito, con primorosa caligrafía: "Monsieur Bigfoot y señora".

Perpleja, lo abro, saco una pequeña hoja de papel muy fino del mismo color malva que el sobre, la despliego y leo sólo una palabra, escrita en la misma letra cuidada y coqueta: "Gracias". En el suelo reposa un ramo de lirios amarillos, que parecen provenir de mi propio parterre.

domingo, 26 de julio de 2009

Ah, la campagne

Una escapadita de un par de días al campo, lo suficiente para respirar un aire diferente al de Montreal. Cuesta creer que todo esto se esconde seis meses bajo la nieve.


Aunque en Quebec estamos batiendo récords de lluvia este verano, uno de los más "empapados" de los últimos veinte años, el tiempo nos ha dado un respiro, lo justo para poder disfrutar de un par de cosillas típicas de esta estación...

... y claro, todo esto es muy exigente para el cuerpo.

viernes, 24 de julio de 2009

Lluvia

Hemos tenido suerte: de los tres únicos días que salimos de Montreal este verano, al menos uno y medio ha sido lo bastante soleado como para poder llamarlo un día de verano.
Estas vacaciones (aquí se toman en julio) está lloviendo tanto que ya son una especie de broma colectiva entre los desesperados quebequeses, que en su gran mayoría las pasan practicando el deporte nacional en uno de los muchos parques naturales de este gran país: el cámping. Nada tan miserable como quince días acampando miserablemente bajo la lluvia. Bueno, sí: quince días acampando miserablemente bajo la lluvia con niños que se aburren.
Para muestra, esta caricatura del gran Serge Chapleau (traducida a todo correr por una servidora) aparecida en La Presse del sábado pasado:


Qué gran verano para terminar una tesina.

miércoles, 22 de julio de 2009

Cuidado con el gato (II)

... le ha dado por ayudar a hacer la colada. Alfonso, mi gato orondo (pero no inseguro), me ayuda dándome todo el apoyo emocional que puede...

... mientras duerme en el cesto de la ropa. En el que apenas cabe, por cierto.