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jueves, 2 de abril de 2009

Love walked in


"Si no has visto "Historias de Filadelfia", para de hacer lo que estés haciendo, alquílala y siéntate a verla. Probablemente exagero si digo que, hasta que no la hayas visto, habrás vivido una vida incompleta y sin color. En cualquier caso, esta película se sitúa definitivamente en la lista de cosas perfectas. Ya sabes lo que quiero decir, la lista que incluye el cielo estrellado en el desierto, los sándwiches de queso fundido a la plancha, "El gran Gatsby", el edificio Chrysler, Ella Fitzgerald cantando "I don't mean a thing (if you ain't got that swing)", las peonías blancas. y esos pequeños esbozos de manos, dibujados por Leonardo da Vinci."

Extracto de "Love walked in", de Marisa de los Santos (traducción propia)

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"[...] I also thought, fleetingly, of Soren Kierkegaard [...] saying something like this: rational thought is as holey as a moth-eaten sweater; at some point, girl, you need to take a leap of faith. He's talking about religion, but I'd say the same is true for friendship, the two having never been that far apart in my mind."

Extracto de "Belong to me", de Marisa de los Santos

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En mi caso, la lista de cosas perfectas incluiría (además de "Historias de Filadelfia") cosas ligeramente diferentes, como:

- Las películas "El hombre tranquilo" (la mejor pelea en el mejor pueblo de locos de la historia del cine ), "La chica del adiós" (para todos aquellos que han tenido problemas con compañeros de piso compartido) ,"Doctor Zhivago" o "La hija de Ryan" (¡o las dos! por ser las mejores historias de amor de todos los tiempos), "El piano" (por la misma razón), "Annie Hall" (o cómo empiezan y se terminan algunas de esas historias) o "Matar a un ruiseñor" (tanto la novela, como la película, por mostrar lo mágica y terrible a un tiempo que es la infancia, y por el mejor personaje símbolo de la integridad que he visto nunca).

- El olor a pan horneándose en la cocina.

- Etta James cantando "At last" o Dinah Washington cantando "What a difference a day makes".

- La sonrisa de mi sobrina.

- Las nevadas de diciembre, con copos enormes y esponjosos, como inflados al helio, especialmente al anochecer, salir la primera a pisar la nieve en medio del silencio con el que cubre la ciudad.

- Las trufas rellenas de nata de la confitería Goya de Vitoria.

- Monsieur M. intentando bailar (escondamos todo objeto frágil), o echándose una de sus homéricas risotadas. Julieta siempre se asusta y se esconde bajo la cama.

- Mirar al mar desde el acantilado de Azkorri, o, en su defecto, mirarlo en un cuadro silencioso de Edward Hopper...

- La vinagreta al ajo y perejil de Jean-Pierre, el mejor amigo de monsieur M. Me gusta tanto que por mi último cumpleaños me regaló una botella llena.

- Apoyar la cabeza a medias sobre el lomo de Alfonso, que duerme en el respaldo del sofá, y cerrar los ojos escuchando su ronroneo, un libro en el regazo, una tetera en la mesa. Siesta segura.

- Y en lo de las peonías estoy perfectamente de acuerdo.

¿Y vuestra lista? ¿Qué pondríais en ella?

Uno de los libros que he leido últimamente y que me ha gustado, es un libro de Marisa de los Santos, "Love walked in", su primer libro.

Este libro me ha sorprendido, porque raras veces he encontrado en una novela una protagonista que me parezca casi mi alter ego. Todos nos reconocemos en personajes de ficción, algunos más cercanos a nuestra persona que otros, pero es raro que un personaje tenga las características de un reflejo en un espejo, como es el caso de esta novela.

Pero quizá lo que más me ha gustado es que este libro tiene esas cualidades de las buenas películas clásicas de la época dorada de Hollywood (los 40 y 50), esas películas que idolatro, al igual que la protagonista: ingenio y humor -sin crudeza-, amor -sin empalago-, y unos diálogos como partidas de ping-pong, en los que las réplicas rebotan deliciosamente de un personaje a otro con facilidad y fluidez.

El segundo, "Belong to me", todavía no ha sido traducido al español (creo). Podría decirse que es una continuación del primero, aunque pueden leerse en desorden sin tener la sensación de que nos faltan elementos de la trama (yo lo hice, y no tuve ningún problema). Las dos historias se suceden cronológicamente, y los personajes principales son los mismos, pero son independientes narrativamente .

No sé si las traducciones serán buenas, pero estas dos novelas, que he leido en inglés, me han gustado por el estilo de escritura, el humor chispeante y la forma exacta y realista de tratar los temas centrales, o más bien EL tema central: el amor, declinado en múltiples formas, el amor de pareja, el amor maternal, la amistad entre mujeres, el esfuerzo y el respeto que requiere amar de la mejor forma posible.

Y un tema secundario: la felicidad, que no consiste exactamente en obtener todos nuestros deseos y sueños, sino en saber exactamente qué deseamos, aunque no lo obtengamos, y en ser capaces de seguir soñando a pesar de todo.

sábado, 7 de febrero de 2009

Mi vida en un millón de listas : The sound of music


Lista: razones de esta semana para el desequilibrio mental

- La peluquera hoy se ha levantado con resaca de ansiolíticos y me ha hecho un corte, supuestamente de transición entre mi acostumbrado (y monísimo) pixie corto que he lucido durante cuatro años y mi futura melena (la que me estoy dejando crecer) que se parece trágicamente a un cruce entre el peinado de Mireille Mathieu y el corte de pelo de Sor María de "Sonrisas y lágrimas". Un corte de pelo antisexo, vaya. Un mal corte de pelo como éste en un mal momento como éste puede inducir al suicidio a cualquiera. Mientras la ojerosa peluquera termina de embellecerme, ardo en deseos de cortarme las venas ahí mismo, con el difusor, pero decido esperar a llegar a casa.

- Esta semana tengo un encuentro con mi director de tesina y no he terminado el capítulo que debía terminar. Voy a sentarme a balbucear excusas en su despacho con unos cuadros estadísticos ininteligibles y un corte de pelo patético. Mi director de tesina es un eminente lingüista judío y jubilado -barbudo y muy divertido-, que espera a que yo termine de una maldita vez de revolucionar el mundo de la lingüística, para hacer lo que sea que hagan los lingüistas barbudos, judíos y jubilados en Montreal. Los cupcakes a la rosa no dan puntos para la licenciatura.

- La válvula que regula la presión y la temperatura del agua en la ducha ha elegido esta espléndida (y gélida) semana de febrero para irse a tomar por saco, con perdón, temporada en la que el agua fría del grifo sale a una temperatura reafirmante y tonificante, lo bastante reafirmante como para dejarle a una la cara azul después de lavársela. Resultado: escucho cual perro perdiguero, la oreja tendida para ver si los vecinos de arriba están duchándose, o poniendo la lavadora, o fregando platos, y cuando todo es silencio, me lanzo a la ducha. En cuanto tengo el pelo lleno de jabón (en un vano intento de darle otra forma a mi nuevo corte de pelo eclesiástico), los vecinos de arriba deciden ducharse, o poner la lavadora, o fregar los platos. O varias de esas cosas a un tiempo. El agua de mi ducha pasa de una agradable temperatura casi hirviente a unos escalofriantes 2 grados. Reafirmante. Tónico. Mecagoentodo.

- He reducido mis horas de trabajo al mínimo estrictamente necesario para pagarme la tarjeta del metro y no perder el curro, todo ello para poder concentrarme en terminar esa tesina que revolucionará el mundo de la lingüística. Desde hace un mes no salgo a la luz del día, paso las jornadas en pijama o en chándal, comiendo chocolate y haciendo cuadros absurdos llenos de datos absurdos para un estudio absurdo que irá directo a acumular polvo y asquerosas tijeretas en las mazmorras de la biblioteca de Humanidades de la Université de Québec à Montréal (UQÀM). Ayer intenté entrar por primera vez desde hace 18 días en unos vaqueros que hasta ahora me quedaban holgaditos. No consigo atarlos sin ver puntos negros bailándome delante de los ojos. Malditos sean el chocolate, las jelly beans y el método científico. Y la democratización de los estudios superiores. Y todas esas células grasas que me llevé de propina al nacer, y de las que mi Estoico Hermano tiene un trágico déficit. La sociolingüística engorda. Y la ropa blanda no es buena. Es pérfida y adictiva y produce terribles efectos secundarios.