(ADVERTENCIA: Este post puede herir sensibilidades, especialmente aquellas de lectores con estómagos vacíos, obsesiones con el peso, niveles de colesterol demasiado altos o veganos militantes que vean el uso de la nata como un crimen y una vil explotación de nuestras hermanas las vacas. En él pueden verse planos muy cercanos de obscena mantequilla fundiéndose, de crema espesa siendo lúbricamente untada en scones recién hechos, con gesto lascivo y vicioso. )
Febrero. Mes frío y, aunque corto, interminable en el invierno quebequés. Hay quien se va a Cancún o a Florida durante todo el tiempo que sus economías lo permitan, hay quien toma Prozac, hay quien dice a todo el que quiera oírle que el invierno quebequés es fantástico si se pasa esquiando como un poseso, hay quien, como yo, se prepara una orgía culinaria anglófila, en este Canadá francófono. Un cream tea, con todos sus sacramentos. Con scones calentitos, con mantequilla, con mermelada Wilkins, con clotted cream, con té Earl Grey. Todo ello servido en la vajilla más "viejecita que hace ganchillo" que tengo por casa.

Mmmm, assí... úntame así esa clotted cream...
SCONES Pueden comerse con mermelada, o servirlos acompañando un plato salado, como una sopa consistente, a la manera de Nueva Escocia, donde la sopa de pescado o almejas (fish chowder o clam chowder) se sirve acompañada de scones -llamados también biscuits por los lugareños-. Existen muchas variantes de scones salados. Servir siempre calentitos. Podéis congelarlos recién hechos, en cuanto se hayan enfriado, y descongelarlos con unos segundos en el microondas, y un momento en el horno para recalentarlos. Estarán igual de deliciosos que recién hechos.
Ingredientes:
- 3 tazas de harina blanca (cuando quiero que sean sanotes, mezclo mitad y mitad de harina integral, pero no levantan igual)
- 4 cucharadas de té de levadura en polvo
- 1 cucharada de té de bicarbonato
- 1 cucharada de té de sal fina
- 9 cucharadas soperas de mantequilla (salada o no, a gustos)
- 1 taza + 2 cucharadas soperas de buttermilk (suero de leche), o de crema agria, o de yogur natural no azucarado. El suero da un resultado más ligero. Los supermercados canadienses lo venden en la sección de lácteos. Para aprender a prepararlo vosotros mismos (es muy fácil), consultad aquí. Preparación: Precalentar el horno a 240º. Cubrir dos bandejas de horno de papel de aluminio o de una silicona.
En un bol grande o ensaladera, mezclar la harina tamizada, la levadura en polvo, el bicarbonato y la sal.
Echar en el bol la mantequilla directamente del frigorífico, cortada en pedacitos. Mezclar rápidamente, frotando ligeramente con las manos y los dedos, hasta que la textura de la harina sea grumosa. No mezclar demasiado es importante, para que en la masa queden aprisionados grumos de mantequilla, que más tarde se fundirán durante la cocción, creando unos deliciosos alvéolos en la masa. Verter el suero de leche, y mezclar con un cuchara lo estrictamente necesario para formar una masa. Terminar de mezclar amasando con las manos, durante el mínimo necesario (resistid a la tentación de amasar demasiado, la masa debe mantenerse fresca, y los grumos de mantequilla aún visibles en la masa).
Estirar con un rodillo hasta unos dos centímetros de espesor, y cortar con un vaso o un cortapastas redondo. Poner los scones en la bandeja, untarlos ligeramente de leche con una brocha y bajar el horno a 220º. Hornear entre 12 y 15 minutos, hasta que estén ligeramente dorados.
Abrir y untar de mantequilla y mermelada, o, si queréis un cream tea en toda regla, de clotted cream (crema espesa). Como Devonshire os pillará un poco lejos, tengo una recetilla fácil para prepararla en casa: 
CLOTTED CREAM O DEVONSHIRE CREAM
- Nata líquida de al menos 35 por ciento de materia grasa. Basta de muecas críticas, he dicho que éste era un post pornoculinario.
Precalentar el horno a 90-94º. Verter la nata en una fuente de horno en pyrex, del tamaño de un cake o un poco más grande. Cubrir con papel de aluminio y dejar en el horno durante 4 o 5 horas, sin tocarla. Sacar del horno, dejar enfriar, y meter en el frigorífico moviéndola lo menos posible. Al cabo de unas horas, podéis mezclar la "costra" de nata cuajada con el resto de la nata, y guardarla en un bote. Se conserva durante una semana en el frigo.
Una vez que uno ha probado un scone recién salido del horno untado con la crema, se explica perfectamente por qué la pérfida Albión dominó una gran parte del mundo durante tanto tiempo.