sábado, 18 de octubre de 2008

Naturaleza muerta / Still life

Por petición de varios de mis lectores, que se quejan de haber producido cortocircuitos extremadamente molestos en sus teclados debido a una salivación excesiva producida por los últimos posts, tomo una pausa de comida (bueno, casi) para hablaros de lectura, ese alimento del intelecto.

Soy una gran lectora de novela negra, pero de novela negra no muy oscura, más bien geriátrica, todo hay que decirlo. Lo de geriátrica es por lo de que no me suelen gustar las historias en las que se pone todo el énfasis en los asesinatos en sí (en una novela negra, me temo que el asesinato es bastante inevitable, salvo en algunas de autores un poco especialitos, de los que ya os he hablado), sino en las que lo importante es la investigación, el proceso de deducción del/ de la detective . Así que ya podéis ir descartando de mi lista de favoritos todas las andanzas de Aníbal Lecter y de alegres maníacos que emulan su estilo.

Tras pasarme el día leyendo artículos lingüísticos, y buscando en dicccionarios médicos la traducción de todo tipo de criadillas y vísceras varias para mi curso de traducción médica, tras ver en el hospital todo tipo de costuras, cicatrices, contusiones y fracturas, lo último que me apetece leer es precisamente una descripción detallada de cómo el psicópata de turno les amputa las mencionadas criadillas a sus víctimas, sin ni siquiera anestesia local.

A mí, las amables Miss Marple, Isabel Dalhousie o Mma Ramotswe, investigadoras octogenarias, filósofas u obesas , que encuentran al asesino entre tejido -uno al derecho, uno al revés- y cocido -los guisos de calabaza africana de Mma Ramotswe-, artículos filosóficos sobre ética y varias tacitas de té. A mí, los Hercule Poirot, padre Brown, Sherlock Holmes y Maigret, que en lugar de salpicarse con la sangre de las víctimas y pringarse los zapatos con sus vísceras, resuelven casos mientras se enceran los bigotes con mimo, fuman en pipa, tocan el violín o se terminan el asado que su mujer ha preparado amorosamente.

Ya véis por dónde quiero venir. Precisamente, por Quebec. He descubierto una autora quebequesa anglófona, cuyos libros han empezado a traducirse, pero de los que no he conseguido encontrar una traducción en castellano -aunque no soy una investigadora muy buena, a pesar de leer tanta novela de detectives-, pero sé que se publican en Inglaterra, con portadas diferentes de las que véis aquí, que son las canadienses. Como me he propuesto haceros descubrir un poco de la cultura canadiense, me ha parecido interesante hablaros de ella.

Esta autora, Louise Penny, no sólo escribe francamente bien (el estilo a menudo deja bastante que desear en este género), con un sentido del humor muy anglosajón y una calidad literaria muy interesante, y ha ganado uno de los premios literarios más importantes en el mundo de la novela negra en norteamérica, sino que además ambienta todas sus novelas en los cantones del Este, en Quebec. Sus personajes son intrínsecamente quebequeses, y su inspector, Armand Gamache, de la Sûreté du Québec (la policía autónoma), es uno de esos detectives a los que uno toma afecto enseguida.

Todas sus historias transcurren en el apacible pueblecito quebequés de Three Pines (lo he buscado en el mapa, no existe, pero toda la región que lo rodea, sí). Los lugareños se convierten en un personaje coral, que aparece en cada novela, y algunos son de lo más entrañables, como la pareja gay que lleva el bistro y bed & breakfast del pueblo, o Ruth, escritora y poetisa canadiense célebre, alcohólica y malhumorada crónica.

El único reproche que podría hacerle a la señora Penny es la cantidad ingente de comida que aparece en sus libros (algo muy quebequés y muy vasco, ese amor por el buen yantar), las células grises de Armand Gamache parecen ser propulsadas a base de paninis de brie, cheddar y manzana, sopa de guisantes con panceta, huevos con canadian back bacon y baked beans, copitas de sidra y crêpes. Advertencia: no leer con el estómago vacío.

Otro rasgo genuinamente quebequés de esta autora es el amor por el paso de las estaciones, reflejado en sus novelas, cada una transcurre en un momento muy representativo de cada estación: "Still life" en la semana después de Acción de Gracias, antes de Halloween; "Dead cold" en pleno invierno, en Navidades, y "Cruellest month", en Pascua, en el deshielo quebequés.

El otoño es la estación por excelencia para leer novela negra. ¿Qué andáis esperando? A vuestras mantas, listos, ¡ya!

16 comentarios:

liuia drusilla dijo...

Lo de la comida he podido soportarlo casi dignamente porque me he pasado la semana horneando pan, pero esto de tener que haberme puesto los calcetines de lana, haber atizado la chimenea, tener una gata ronroneante en las piernas... Y tener que seguir currando delante del ordenador es superior a mis fuerzas. ¡Yo quiero leerme un libro gordo de suspenseeee!

Lupe dijo...

Gracias... Ya mismo me pongo a buscar novelas de Louise Penny... Qué ilusión... Yo soy mucho de crímenes mediterráneos, pero los nórdicos tienen lo suyo también...

Montse dijo...

A mí me encanta las novelas del policá Wallander de Henning Mankell. ¿Lo conoces ?

liuia drusilla dijo...

Por cierto, que el que más me gusta es Marco Didio Falco, de Lindsey Davis -deformación profesional, posiblemente ;).
Aparte de Holmes, claro.

Quemona dijo...

Tienen muy buena pinta, lástima que no maneje el inglés. Me conformaré con Maigret, que en la última feria de libro viejo compré unos cuantos.

María dijo...

Hola:
¿Sabes si están en francés? Es que con ese idioma si me atrevo...
Por cierto, yo como Montse... Mankell me encanta...

ata dijo...

Mi lista
Raymond Chandler (el sueño eterno imprescindible)

Mankell: aunque su tendencia a la depresion a veces cansa un poco.

James Ellory (L.A. Confidential por poner una)

Petros Márkaris: combina buenas historias con toque mediterraneo (y gastromia griega casera), este te gustará.

Arantza dijo...

Liuia: vaya, sé lo que es eso de tener que currar en casa sin parar... te acompaño en el sentimiento... pero al menos tú tienes chimenea, currar delante de un fuego tiene que ser un poco más agradable. Por cierto, gracias por descubrirme a Marco Didio, (esto es lo que me gusta de los blogs, lo del intercambio), monsieur M. es bastante fanático de la historia y estoy segura de que va a interesarle. A ver si existe traducido en francés o en español, porque él en inglés no lee...

Lupe: pues espero que te gusten, ya me dirás tu opinión cuando hayas terminado uno, que tengo curiosidad.

Montse: lo conozco, lo conozco, aquí también se vende mucho, como la serie "Millénium", de Stieg Larsson, cuya traducción francesa me espera encima de la mesilla desde hace un mes, y que ha hecho furor en Quebec. La novela nórdica tiene mucho éxito, debe de ser la simpatía climática...

Quemona: Maigret también te hará pasar muy buenos momentos. Buena lectura.

María: he buscado los libros de Louise Penny en francés, sin éxito (para monsieur M., las Navidades pasadas). Por si acaso echa un vistazo a la página de la autora:
http://www.louisepenny.com/books.htm
Parece que ya ha salido la traducción alemana, lo digo por Marona y Noema... :-)

Ata: cuánto tiempo, bro! Mira, con Mankell me pasa un poco igual que a tí, debe de ser genético ;-), me aficioné a la serie, (la dieron el invierno pasado), me compré un libro para probar, y no sé si es que lo empecé en pleno febrero a 30 bajo cero, y no necesitaba nada siniestro en ses momento (no había más que salir a la calle tras la puesta de sol ;-), o qué, pero no conseguí terminarlo, me pareció demasiado deprimente.
Gracias mil por la referencia del tal Márkaris, parece interesante. Esta semana lo busco y te cuento.

liuia drusilla dijo...

Leo la edición española, de la editorial edhasa; a veces es un poco frustrante, porque lo que es el uso de la tilde diacrítica parece que está proscrito ¬¬ y se les va la pelota a veces con los nombres de los personajes -de pronto le cambian el nombre a uno en la página 220, por ejemplo, y como no andes lista te hacen un lío de cuidado-. En francés he visto que algunos de sus libros están agotados, sobre todo los primeros (el primero de la serie es "Les cochons d'argent"); puedes probar a hacer alguna búsqueda en abebooks.com, a ver si hay suerte.

liuia drusilla dijo...

Erhm, esta es la entrada de los dos comentarios consecutivos porque en el primero siempre se me olvida algo ¬¬.
Mándame un mail al correo que tengo en mi blog en la columna de la derecha debajo de las fotos de flickr -no lo escribo aquí que luego me lo encuentran las "spiders" malafollás ésas y me tupen el correo de spam (spam spam spam egg and spam spam spam spam spam spam spam baked beans spam spam spam)- y te mando una cosuela.

Lupe dijo...

A mí Petros Márkaris me gusta bastante, y recomiendo empezar con 'Noticias de la noche'; y otro que me encanta es Andrea Camilleri. Fred Vargas también tiene lo suyo. Luego, del mundo anglosajón, P.D. James, Ruth Rendell, Minette Walters... Son precisas, crudas, pero no me parecen frías ni deprimentes, ni tampoco dadas a los excesos forenses de la Cornwell y la Reichs.
Vaya chapa. Perdón.

Arantza dijo...

Liuia y Lupe: gracias a las dos por vuestras sugerencias. Lupe: sí que he leído a Highsmith, Rendell y Walters, y me han gustado, pero sin más. Reichs, que por cierto es antropóloga forense para la Sûreté du Québec en la vida real, en Montreal, al igual que el personaje de sus libros, me hace gracia porque algunas de sus novelas ocurren aquí, y tengo bastante curiosidad (y no morbosa) por el tema forense y médico en general, así que cuando lo describe en plan científico-desapasionado no me molesta. Por algo me estoy sacudiendo un curso de traducción médica y farmacológica... me tomo mi café con muffin todos los martes viendo videos de la disección de las meninges de un cerebro, o una operación para un by-pass coronario sin que se me quite el apetito. Tragona soy, gensanta.

Noema dijo...

No ves, por no haber dejado un comentario en esta entrada (que sí leí en su tiempo), me he quedado sin leer las estupendas recomendaciones en los comentarios. Juro que nunca más volveré a pasar hambre... ejem, quiero decir, que nunca más pasaré sin leer los comentarios. Me alegra leer que a algunos de tus inteligentes lectores también les ha gustado Márkaris. Y ahora me voy a hacer una lista con todas estas recomendaciones. Y sí, Louise Penny está traducida al alemán, creo que voy a empezar por ahí. Además, ahora que tengo una cuantas referencias gracias a ti, me apetece mucho leerla. Ya te diré ;-D

Noema dijo...

Por cierto, me ha picado la curiosidad. Cómo siendo Louise Penny una autora quebequesa y Québec una provincia francófona ¿no hay traducción al francés cuando ya la hay al alemán?

Arantza dijo...

Ay, Noema, si es que mis lectores (vuesa merced incluída), tienen mucha enjundia y fundamento intelectual, a menudo merece más la pena leer sus sugerencias que mis posts...
Por cierto, que como siempre, has puesto el dedo en la llaga, digo en el separatismo/independentismo/nacionalismo/problema nacional: es increíble cómo los quebequeses pueden ignorar completamente la cultura anglófona, a pesar de tenerla literalmente a la puerta de casa, y viceversa, los anglófonos no se interesan demasiado sobre la producción literaria/cinematográfica francófona. Hasta un punto que roza el absurdo (léase: que los alemanes pueden disfrutar de los libros de Mrs Penny antes que los quebequeses francófonos). La Gobernadora de Canadá calificó la situación de "las dos soledades de Canadá". Eso me confirma en mi opinión de que ciertas cerrilidades políticas estrechan las miras lamentablemente... y te privan de horas de entretenimiento muy agradable.

Noema dijo...

Casi me lo había imaginado pero no quería formarme juicios sin tener información de primera mano. Desde luego es cerrilidad, no tiene otro nombre. Aunque ya sabemos que no es cuestión exclusivamente quebequesa, lamentablemente.