martes, 14 de octubre de 2008

Verano indio

Este fin de semana pasado nos apresuramos a absorber los últimos colores del otoño, antes de que la lluvia, las heladas y el viento terminen por hacer que todas las hojas caigan. Fue un fin de semana perfecto de verano indio, que aparte de ser el título de un mítico cómic de Manara, es también un fenómeno climatológico quebequés: esa semana de temperaturas diurnas casi veraniegas (rozando los veinte grados), justo después de la primera helada.

El canto del cisne del mes de octubre, antes de Halloween, antes de la "grisura" tristona de noviembre, esos días antes de la luminosidad de las primeras nieves, días cortos y crepusculares, de árboles esqueléticos y lluvia gélida.

Como me dijo una vez un amigo de visita, un paisaje perfecto para arrebujarse en una manta y leer a Lovecraft.






10 comentarios:

Lupe dijo...

Las novelas completas de Robertson Davies. En inglés. Eso es lo que me voy a comprar desde que tenga dinero (es decir, en 2030, o peor, nunca), por culpa de tu insidiosa influencia canadiense, Arantza. Hasta que empecé a venir por aquí no sabía que tenia una pasión ultramarina insatisfecha. Y como las tartas de manzana y de calabaza y cranberries no las venden calentitas y crujientes por Internet... Ni las marmotas tampoco...

MÒNICA dijo...

Se parece al "Estiuet de San Martí" o "Veranillo de San Martin", pero más extremo, no? Por cierto de tanto ver calabazas he tenido que hacer un pan con tan fábuloso fruto, aunque le he añadido alguna cosilla adicional, a ver cuando lo cuelgo.
Como me gusta viajar por ahi con vosotras!
Un beso

ander dijo...

Oye, que Lovercraft da mucho miedo... Yo me he propuesto leer "Guerra y paz" este invierno, en París, que no es lo mismo que el de Québec pero bueno.

Tanta calabaza me ha retrotraído a mi infancia, con los bodegones de "frutos de otoño" que montaban en mi escuela: calabazas, boniatos, castañas, granadas, membrillos, alguna seta... Y me he acordado también de una canción que me cantaba mi madre de niño: "Yo tenía una casita pequeñita en Canadá, con un estanque y flores las mas lindas que hay allá..."

Noema dijo...

Aquí también son muy dados a poner esos bodegones, adornitos en toda la casa, coronas colgando de las puertas según cada estación y ahora, calabazas por todas partes, luego llegan los de navidad, los de semana santa, primavera, verano... y vuelta a empezar.

María dijo...

¡Qué poético! Aunque ¿Se puede cambiar por Edgar Allan Poe y sus cuentos?

Marona dijo...

Pues aquí también hay un fenómeno parecido y lo llaman "el verano de las viejas damas" por todas las telas de araña que se ven a contraluz y parecen largas canas.
Las fotos, impresionantes. :)

Begoña dijo...

Espectacular!!!! Los colores, las fotos, los detalles....
Un saludo, Begoña

Anónimo dijo...

Siiiii...esos días de sofa y mantita a cuadros!!! hummmmm....
Ves, esa es otra de las cosas que casi no "cato" desde que tengo una hija ;-)
Preciosos colores...y vaya surtido de calabazas!!!!!
Besos
Maite

Arantza dijo...

Lupe: vaya, Robertson Davies... pues gracias por recordarme su existencia, yo empecé a leer "The manticore" hace ya años, cuando mi inglés aún no estaba a la altura... me has dado ganas de volver a intentarlo. No sé si eres lectora de novela negra, pero tengo una recomendación quebequesa -anglófona- por hacer en un post futuro. En cuanto a las tartas... no creo que lleguen calentitas, no.

Mónica: es exactamente eso, el "veranillo de San Martín" versión norte de América, y con un detalle importante: tiene que haber helado antes de que llegue. En cuanto al pan de calabaza, mmmm... echaré un ojo a tu blog. Yo tengo preparado un post sobre unos muffins de calabaza que son una de las mejores recetas de muffins que he probado a hacer. Ya verás, ya.

Ander: qué cuco, lo de los bodegones de otoño... yo, que he trabajado mucho con chavales de primaria, encuentro interesante eso de hacer que vivan el cambio de estaciones, sobre todo los críos urbanos. Lovecraft da mucho miedo, efectivamente, pero es que el final de octubre-principios de noviembre en Quebec da mucho miedo. Luego nieva y el paisaje deja de ser siniestro. En cuanto a los clásicos rusos, a mí me da un ataque todos los años en las vacaciones de Navidad, hasta marzo el clima de aquí ayuda mucho a terminarte "Anna Karenina" o "Los hermanos Karamazov".

Noema: lo de las coronas en la puerta es también muy canadiense. Ahora mismo tengo colgada una improvisada para asustar en Halloween, mezcla "Blair witch project" y pura torpeza artesanal (no tenía alambre a mano para atar las mazorcas de maíz), que da bastante cosa. Y combinada con las malas hierbas del parterre delantero, he conseguido que ya no llame a la puerta ningún testigo de Jehová (aquí también hay).

María: Poe también va bien en esta época del año, por supuesto. Pero yo es que tuve una fase adolescente de empacharme de Poe, ahora me da más por leer otros clásicos.

Marona: gracias por los piropos fotográficos, yo que ando mirando la composición de las tuyas y sólo aspiro a imitarte... ;-) Me ha gustado lo de las "viejas damas". Debe de ser porque yo seré una dentro de nada.


Begoña: gracias, gracias. Cuánto piropo, qué barbaridad.

Maite: dos palabras: acostarla pronto. La famosa estrategia de "vete a la cama, cariño, que mamá está cansada". Aquí los padres son muy vivos y los acuestan a las siete y media (a los menores de diez años). Los niños descansan y los padres también. :-)

Lupe dijo...

(la novela negra me gusta locamente; y si lleva un toque de humor malévolo, más aún)