sábado, 3 de mayo de 2008

Pudding de Pan casi Perfecto

Leyendo una entrada de Marona en la que preguntaba qué hacer con un pan casero -con una pinta estupenda- que le salió un poco crudo, me acabo de acordar que hace tiempo que tenía en reserva esta receta de pudin (pudding para mis lectores quebequeses) de pan. Me lancé a hacerlo un día que tenía como una nostalgia de las torrijas que prepara mi madre... *suspiro*... y mucho pan seco.

Las fotos de este post datan de cuando acababa de recibir la cámara como regalo, no tenía la menor idea de cómo funcionaba, y probablemente las tomé en modo "paisaje", (mi habilidad con la electrónica es mundialmente conocida), así que no le hacen justicia a lo bueno que estaba.

Este pudin es también un clásico de la cocina de la abuela quebequesa, y es que en este gran pueblo que es el planeta Tierra tenemos muchas recetas en común.

INGREDIENTES:
(No os esperéis cantidades, yo lo hago todo a ojo. Mi unidad de medida universal: el "puñao")

- Sirope de arce o miel líquida

- Pan de edad madura :-)

- Canela, clavo, gengibre, nuez moscada

- Leche

- Huevo

- Pasas, ron, nata líquida (facultativo)



La preparación, similar a la de las torrijas, pero sin fritura, que es la ventaja de esta receta. El sabor es parecido, pero sin la grasilla. Espolvorear los cubos de pan con las especias, al gusto. Mezclar bien. Se bate el huevo con un chorrito de sirope de arce y otro, más generoso, de leche (os dejo decidir lo que entendéis por "chorrito"). Si os sentís un poco deprimidillos, añadidle otro chorrito de ron o de brandy. Ya que estáis, servios una copita. Si no pensáis poneros el "Speedo" para pasearos por la piscina, podéis soltaros el pelo y remplazar una parte de la leche por nata líquida. Empapar el pan y dejar que se remoje un rato (me encanta, doy las recetas igualito que mi madre : "un rato", "un buen chorro", "bien de leche..."). Si vais a añadir pasas, reservar una parte de leche (y ron, ¡hics!) y remojarlas con este líquido.

Una vez el pan remojado, añadir las pasas, nueces y demás tropezones que os apetezcan, mezclarlo y verter en una fuente de cake previamente engrasada. Hacer una breve zapateta y... ¡al horno! 180 grados, creo, durante...euh, un capítulo de libro y un rascado de orejas de gato, o, mm, ¿40 minutos? En todo caso, echarle un ojo tras 40 minutos, la superficie debería de haberse hinchado un poco y tomado un color doradito... pero para saber si está realmente listo, la prueba de pinchar el centro hasta que el palillo/cuchillo salga limpio es la mejor.

El resultado final es como uno de esos besos maternos en pleno carrillo. Un poco rústico, pero cuán agradable. Se corta en lonchas y se sirve caliente, regado con más sirope.

12 comentarios:

Ana dijo...

Me he enterado de todo, tú como mi madre, un poco de esto y un poco de lo otro. Y si no como Ibán de Te quedas a cenar?, y a ver quién lo adivina?, si es que ...
Tiene que estar buenísima la receta pero a mí me salen mal las cosas siguiendolas al pie de la letra, cómo quieres que me salga así?. Probaremos.
Un abrazo.
Ana

Dispersa dijo...

Jejejeje! Es que... hay que ver como semos! El sistema de medida español es el "ojímetro", no cabe duda.
Un besuco... si, con sabor a sobao y a quesada de la de verdad, hecha en su besuguera y to.

Marona dijo...

¡Ajajajaja! Yo me quejaba siempre de cómo explicaba las recetas mi madre "pues tú verás hija... tú misma... cuando tú veas que ya está... un puñaico..." y ahora yo hago también lo mismo. Muchas veces tengo que escribir lo que hago para poderlo repetir :D:D:D
Yo hice una vez un puding de croissants con whisky, inspirado en Nigella Lawson, que estaba para perder el sentío... mmmh...
¡Besitos!

Noema dijo...

¡Por fin una receta explicá como dios manda!
Ahora que no nos ve nadie te voy a contar un secreto, que como no es en mi blog, no pasa nada, pero no se lo digas a nadie ¿vale? Pues que, para las recetas que yo pongo, tengo que buscar casi siempre en un libro de donde copio las medidas de los ingredientes, porque como le llama dispersa, el ojímetro no está muy difundido por el mundo. UN SALUDO

Arantza dijo...

Queridas todas: veo que la mayoría sois indulgentes con mis imperiales medidas, menos mal. Bastantes problemas tengo ya para acordarme de lo que es una pinta, un galón, una pulgada y una libra, que aunque Quebec haya presuntamente pasado al sistema métrico, el Imperio sigue contraatacando, oyes.
Para casi todas mis entradas pongo links a sitios donde se dan las recetas "como dios manda", aunque en inglés o francés, eso sí. Si es posible, busco una traducción en castellano, pero si no la encuentro, no traduzco -¡je! yo que soy traductora, entre otras cosas- porque aún me gusta tener tiempo para cosas básicas, como la pedicura o cambiarles la arena a los gatos, que en esta casa se come mucha fibra.
En fin, que me he hecho los deberes, y he encontrado esta receta de pudding, con mesura o con medida, como prefiráis. Esta receta es diferente a la mía en un detalle, la autora le añade manzana, lo cual no debe sino mejorar el resultado.
Ahí va:

http://recettes.qc.ca/livre/recette.php?id=103047

Bea dijo...

El pudding de pan es mi favorito... lo hago pocas veces por razones obvias de "peso" jeje... pero es el summum del comfort food, no crees? Un beso. Bea

Arantza dijo...

Bea: mujer, que esto no engorda si se hace una versión ligerita. Leche descremada, olvidamos la nata, un poquitín de miel para endulzar, y en lugar del huevo entero, usas sólo la clara. Y tienes un postre estupendo, barato, y sin michelín ninguno.

ander dijo...

¡Qué buena pinta! La combinación de especias me hace pensar en el tojorí, un postre que preparó Katy, una cuidadora que tuvo mi abuela y que era de Bolivia. El postre en cuestión es a base de una variedad morada de maíz (creo que se llama "mote"), molido de manera irregular y cocido con agua, azúcar (muy poquito), canela y clavo, todos ellos traídos de su país, hasta que quedaba una pasta espesa. Se servía con un poquito de leche, o de nata o leche condensada.

Y en cuanto a los tiempos y las cantidades, en la cocina también cuenta la experiencia. Díselo a Nicolasa, la del libro; a veces una receta suya no se sigue: se interpreta.

Arantza dijo...

Ander: no conozco a Nicolasa ni a su libro, pero la frase me ha parecido digna de citar.
Prueba a hacer este postre, es de esos platos "de pobre" que sobrepasan a cualquier pastel sofisticadísimo. XX

ander dijo...

Pues "La cocina de Nicolasa" es un referente en libros de cocina, concretamente, de la cocina vasca (o guipuzcoana, no sé). Nicolasa Pradera era una cocinera donostiarra de principios de siglo, y el mismísimo doctor Marañón escribió su prólogo. Mi madre lo usa mucho, y se sigue editando (si no me equivoco, lo publica la editorial Txertoa). Aunque por interpretar, tengo un par de libros de cocina que me traje de Pekín y aún no me atrevido a usarlos, y eso que los escogí porque tienen fotos que te detallan las recetas paso a paso.

Tomo nota del pudin.

Más besos.

con Ka dijo...

Esta semana me ha salido a mí un pan 'poco hecho'. Es de harina de centeno. Si algún día de éstos hace mal tiempo, pruebo tu receta (es que se me antoja receta-de-día-gris)
Ah, y totalmente de acuerdo contigo: no hay mejor unidad de medida que el 'puñao', sirve pa tó y te saca de un aprieto cuando no tienes una cocina high-tech...

Arantza dijo...

Con Ka: Tienes razón, para mí ésta es receta de invierno (oséase: puedo hacerla la mitad del año :-)
Te deseo suerte en tu búsqueda de piso. Si no encontráis nada, en Montréal ahora mismo hay un montón de pisos libres con el anuncio de "se alquila"... pero os pilla un poco a desmano :-)