domingo, 14 de diciembre de 2008

Variaciones en torno al sempiterno pavo (V)

Hay quien, como Marona, hace la cuenta atrás del Adviento con delicadas tisanas. O como Noema, que enciende velas cada domingo, siguiendo la costumbre alemana. La cocina montrealesa, impregnada de esa cultura del "think big" tan norteamericana, sigue contando pavos.

La Navidad se acerca más y más, con sus maratones de cocina y veladas familiares, los niños que se acuestan tarde y empiezan a parecerse más y más a Chucky, el muñeco diabólico, los cuñados ligeramente cocidos, los pavos crudos y ligeramente congelados... ya que no podemos sumergir al cuñado en agua fría, sumergiremos el pavo, a ver si deja de estar como una piedra.

5 comentarios:

Lupe dijo...

Como método para matar gente y engañar a los de CSI, no tiene precio. "Créame, Horatio, el pavo se me resbaló de entre las manos y salió volando por la ventana y le dió en el occipucio a mi pobre maridito, Dios, pero qué desgracia".

La cuina vermella dijo...

Ja, ja, ja, ja!!! son una risa estos anuncios. Genial.

Pedro dijo...

¿Y por qué no se puede sumergir al cuñado...?

Marona dijo...

Ajajajaja... vale, el año que viene, nada de tisanitas, a pavazo limpio!!! :D:D:D Me gusta el estilo canadiense... ;) Casi como de Bilbao :D:D:D

Arantza dijo...

Lupe: jo, me has pillado.

Cuina: bueno, yo pensaba que a la larga iba a saturaros -tampoco es que me precoupara mucho :-), pero veo que no.

Pedro: más de un año, ganas no han faltado. pero el cuñado tienen la misma corpulencia que su hermano, monsieur M. Sin ayuda de una polea (o de monsieur M.), sería tarea harto difícil.

Marona: qué quieres, hija, yo ya he renunciado a ser delicada. Me salen los genes como de levantador de piedra.