lunes, 29 de diciembre de 2008

Fudge fácil de fin de año


¿Qué creíais? ¿Que ya empezaba con las recetas ligeritas de"eliminemos la grasa navideña"? Noooo, estimados y pacientes lectores. Nada de eso. Ya habrá tiempo para la culpabilidad, las dietas absurdas y el rechinar de dientes en enero. Por el momento, y a pesar de mi propuesta vegetariana de ayer, voto por revolcarnos en el azúcar y la grasilla propia de estas fiestas, con alegre hedonismo y navideña inconsciencia.

La receta de este dulce de origen americano, el fudge, consistente y pegajoso manjar que hace las delicias de niños y dentistas, es facilísima, y como después de las comilonas de Nochebuena y Navidad la energía y el dinamismo comienzan a fallarnos un poco, es un buen momento para hacer este postre festivo, que queda estupendamente como regalo o como suave venganza contra esa prima detestable (tooma calorías directas a los muslos).
Para prepararla ni siquiera hace falta un horno, sólo necesitamos unas pocas guarrerías, un microondas y un martillo. Lo cual es un síntoma bastante claro del toque trash de esta receta. Al fin, una receta que aúna los estilos de los dos habitantes de esta barraca montrealesa: el bricolaje y la cocina.

Éste es un fudge de chocolate a la menta, con tropezones de bastones de caramelo, típicas chucherías que los niños canadienses encuentran en sus calcetines navideños. Si aún conserváis uno de esos viejos empastes grises pasados de moda, éste es el momento de librarse de él. Y de remplazarlo por uno de esos blancos, modernos, en resina, que han pagado dos tercios del mercedes que conduce mi dentista.

Procedamos:

INGREDIENTES

- 1 paquete de unos 350 gr. de chocolate chips (¿pepitas de chocolate?) de al menos 70% de cacao. Cuanto más negras, más rico el fudge (y menos empalago).

- 1 lata (300 ml.) de leche condensada

- 1/2 de taza (85ml.) de bastones de caramelo de menta, o de cualquier caramelo de menta de rayas, rojas y blancas o rojas y verdes, (por lo del aspecto), molido groseramente. (No, no quiere decir que hay que ser grosero mientras se muelen, sino que metéis los caramelos entre dos trapos y dais rienda suelta a vuestras frustraciones acumuladas en 2008, machacándolos con un martillo hasta reducirlos a migas. Yo probé a hacerlo con el molinillo de café de monsieur M., porque no me sentía demasiado frustrada. Tras casi haber quemado el motor del molinillo y no haber conseguido gran cosa, me sentí lo bastante frustrada como para darle al martillo con saña).

- 1/3 de taza de bastones de caramelo, molidos más finamente (sin blasfemar, vaya).

- 1 cucharada de mantequilla (dos, si el fudge es preparado en guisa de venganza).

- 2 o 3 gotas de esencia de menta (opcional)
- una pizca de sal (esto son manías mías)

PREPARACION:
Se mezclan en un recipiente apropiado para el microondas las pepitas de chocolate, la leche condensada (sin la lata), la esencia de menta, la sal y la mantequilla. Cocinarlos dos o tres minutos a potencia máxima, hasta que el chocolate se haya fundido.

Mezclarlo todo con alegría (y un cucharón). Añadir los bastones de caramelo molidos finamente. Revolver de nuevo hasta conseguir una pasta homogénea (un par de minutos).

Verter en una fuente cuadrada o rectangular, previamente engrasada (ligeramente, abundantemente si los fines de la receta son pérfidos y vengadores). Espolvorear por encima con ánimo decorativo los bastones molidos groseramente, profiriendo groserías si así lo deseáis.
Una vez enfriado, meter al frigorífico. Cortar en cuadrados cuando esté completamente frío. Como presentación, os aconsejo distribuir los cuadrados de fudge en cestitas de papel de las que se usan para hacer madalenas.
Es una receta tan fácil que hasta un niño de seis años sería capaz de hacerla. Yo no fui capaz, así que tuve que buscarme un niño de seis años para que me ayudara.

5 comentarios:

Noema dijo...

Justo lo que estaba buscando para la cena de Nochevieja, una rica cochinada en la que además puedo descargar las frustraciones del año... allá voy, ¡que se preparen mis huéspedes! Jejeje... (si alguien comenta algo, te echaré a ti la culpa de las calorías).

María dijo...

Ohh!! Menuda bomba de relojería. Aunque creo que a los enanos es una receta que les va a encantar.
No sé porqué pero sus Majestades de Oriente vendrán con este dulce.
Muxus y que al año 2009 sea espectacular.

Anónimo dijo...

Guauuuuu!!! creo que he engordao solo con ver las fotos!!
Prero...que caramba!!! habrá que probarlo!!!

Maite

alinitaxula dijo...

Me apunto a tu receta fácil, adri se entretiene, yo me descargo y después a comer...
besito y feliz añooooooooooo
alinita

Arantza dijo...

Noema: claro, la que prepara la bomba calórica eres tú, y luego me haces responsable de los efectos... :-) Pásalo bien dándole al martillo, y acaba con 2008, que de todas formas, tiene los días contados. Y que el 2009 sea más amable y ligerito, que lo mereces.

María: esta "bomba" es casi, casi, el turrón de Norteamérica :-), así que va bien para estas fechas. Y los enanos se lo pasarán bien haciéndolo contigo (déjales la parte destructora).

Maite: engordar, engordar... eso son mitos. En navidades no se engorda, una se vuelve más densa, eso es todo.

Alinita: feliz año, otro beso a tí y a Adri.