lunes, 31 de marzo de 2008

Por la calle Saint-Laurent

Hoy hemos sufrido la misma fiebre primaveral que sufren todos los montrealeses la primera vez que la temperatura sube a cifras positivas y hace sol: el paseo compulsivo, con esa sonrisa de oreja a oreja que sólo los que han vivido cinco meses de invierno esgrimen en la cara, como locos escapados del psiquiátrico.
En el paseo de hoy, monsieur M. y yo, grandes andadores, hemos decidido bajar toda la calle Saint-Laurent (bueno, es un boulevard), hasta Chinatown. Nueve kilómetros de caminata primaveral. Esta semana, todo termina en China.
Y he visto cosas insólitas, muy montrealesas.
Una árbol en nuestro barrio, comiéndose la barandilla de una escalera típicamente montrealesa.


Un templo budista. Del que salían cánticos, no golpes de porra de soldado chino.


Un templo de la construcción y de la reforma, une cour à bois, culto mayoritario en Québec, cuyos fieles practican sobre todo en primavera y verano. Con tótem y pick-up incluídos.


...Y una cola de fieles que esperan pacientemente para poder comerse su sandwich de smoked meat en Schwartz's.


2 comentarios:

Noema dijo...

Bonito paseo. Conozco esa euforia que aparece con los primeros rayos de sol (que además hasta calientan). El árbol comiéndose la escalera, Schwartz's y ese estupendo barrio chino... Sigo fielmente tus descubrimientos en el mismo.
Un saludo, :-D

Arantza dijo...

Hola, Noema;
Desgraciadamente, el tiempo nos regalò ayer ese anticipo de primavera para hacernos sufrir mejor hoy: està nevando!!!! Me resigno, eso es vivir en un paìs nòrdico. 6 meses de invierno. Sigh!