lunes, 16 de marzo de 2009

Wake-Up-and-Smell-the-Coffee Dark Chocolate Cake : Otro post pornoculinario

(* ADVERTENCIA: Este post puede perjudicar seriamente a vuestro régimen, aniquilar todo vestigio de voluntad dietética y desencadenar un apetito orgiástico por el chocolate negro. Si andáis mordisqueando zanahorias crudas y pasando hambre en vistas de embutiros en un biquini en los próximos meses, huid despavoridas. A no ser que tengáis una tendencia ligeramente masoquista, y os guste excitaros las pupilas -y las papilas- viendo fotos de todo lo que no váis a comer.)

Os lo advertí.

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Para darle un toque cultural a este blog lleno de glotonería, empezaré con la reseña histórica, que dignificará un poco esta entrada , entrada que, de lo contrario, podría ser juzgada como una mera instigación a la diabetes.

Los primeros colonos franceses que se instalaron en Quebec trajeron con ellos el catolicismo. Durante doscientos sesenta años la religión católica se practicó de una manera severa en Nouvelle France (como se llamaba entonces Quebec), ajena a la relajación -ligera, pero evidente- de las normas y costumbres que se produjo en la metrópoli. El catolicismo quebequés fue, hasta los años sesenta, incluso más severo que el practicado en la España franquista.

De esta manera, el ayuno impuesto durante la cuaresma no se limitaba sólo a los "días magros", como se denominan en francés los días en los que los fieles se abstenían de comer carne, también se extendía a otros placeres de la mesa, como los dulces. Durante toda la cuaresma, los quebequeses tenían prohibido comer cualquier tipo de postres, chocolates y caramelos, prohibición que para los niños resultaba una auténtica tortura. Las consecuencias negativas sobre la salud mental de esta norma tan antipática pueden ser contempladas en esta película tan apropiada para estas fechas.

Como yo soy muy escéptica en cuanto a las hipotéticas ventajas de la automortificación, la doma de las pasiones por el castigo del cuerpo, la flagelación (a no ser que se practique en buena compañía y vestido de vinilo) y la penitencia en general, y como parece que ya estoy suscrita a la condenación eterna, me lanzo sin tapujos a la incitación a la gula, y os propongo esta untuosa , oscura, profunda y pecaminosa receta.

Para tranquilizar vuestra conciencia, os diré que el chocolate -especialmente el negro-, empieza a tener buena prensa. Aparte de sus efectos euforizantes y antisuicidio al final de un invierno canadiense de seis meses y de una tesina infernal, parece que el chocolate está atiborrado de antioxidantes y, según el bioquímico estrella quebequés, Richard Béliveau, ayuda a prevenir el cáncer.

Si a todas estas ventajas añadimos una buena taza de café expreso, la combinación de los dos puede despertar a un muerto en su tumba. Especialmente si se combinan en este Wake-Up-and-Smell-the-Coffee Dark Chocolate Cake, o Pastel de café espresso y chocolate negro despierta-de-la-hibernación-y-espabila-que-casi-es-primavera.

Siguiendo mis hábitos alimenticios saludables, hoy he sustituído la comida por uno de estos pasteles en porción individual. Seguimos estando a dos bajo cero, pero estoy de mucho mejor humor.
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Ingredientes para el pastel (da para seis pasteles individuales o dos cakes)
  • 200 gr. de buen chocolate, mínimo 70% de cacao

  • 3/4 de taza de mantequilla

  • 1 taza y 1/2 de un buen café solo, fuerte, preferentemente espresso (largo)

  • 1/4 de taza de ron o de bourbon

  • 2 huevos
  • 1 cucharada de té de esencia de vainilla

  • 2 tazas de harina

  • 1 taza y 1/2 de azúcar

  • 1 cucharada de té de bicarbonato

  • 1/4 de cucharada de té de sal
En un cazo a fuego muy lento, fundir el chocolate cortado en onzas, junto con la mantequilla y el café, revolviendo sin parar hasta que la mezcla tenga un aspecto liso y sin grumos. Dejar enfriar un mínimo de diez minutos. Mezclar con los huevos batidos, el ron y la vainilla.

Precalentar el horno a 135º. Tamizar los ingredientes secos y añadirlos a la mezcla de chocolate, batiendo bien. Verter en los moldes previamente engrasados y espolvoreados con harina o cacao negro en polvo (yo prefiero la última opción). Hornear entre 45 y 55 minutos, o hasta que un palillo pinchado en el centro salga limpio. Dejar enfriar un cuarto de hora y desmoldar cuando aún esté tibio.

Servir espolvoreado ligeramente de azúcar glas y con frutas rojas frescas o congeladas (frambuesas, fresas o grosellas, yo no tenía en el momento de hacer la foto, así que me conformé con cerezas en conserva), o con un glaseado de café y chocolate (foto, abajo), o con un chorrito de nata líquida, o una cucharadita de crème fraîche.

Este pastel está especialmente indicado para seducir a mujeres en edad de merecer, para sacar de una depresión profunda a vuestro mejor amigo, o para poner al cónyuge en estado de propensión al disfrute carnal (en este caso, importante lavar los cacharros al terminar y servirlo sólo con un delantal, caballeros).

Tan bueno, que seguro que es pecado.

21 comentarios:

Lolah dijo...

Qué cosa tan exagerada! Tiene que estar para morirse.
Siento decirte esto, pero por aquí ya estamos a más de 20º...aunque claro, lo malo es que dentro de tres meses estaremos a más de 30º

con Ka dijo...

Hmmm... creo que por aquí también hace falta ya un poco de primavera, que esta tarde me he marcado unos muffins de chocolate cosa fina. Menos mal que por estos lagos alemanes el nudismo no está tan mal visto, jaja, ¡no hay problema de no caber en el bikini! :D
¡Saludos!

María dijo...

Por Dios!!! ¡Qué buena receta! Estoy babeando y no sé si chupar la pantalla.....

Lupe dijo...

Oh.
Suspiro cavernoso lleno de deseo.
Le voy a pedir el horno prestado a mi amiga Irma. Bueno, no, voy a pedir prestada a mi amiga Irma, entera, y que me lo haga ella, el queque.
Pero antes, Arantza, te voy a preguntar una cosa que lleva meses y meses preocupándome. Atormentándome. Es posible que me haya levantado de noche y haya tecleado, sonámbula, la mismas palabras, así que si me repito, por favor, no me lo tengas en cuenta.
Si es pecado mortal abrir la puerta del horno mientras se está haciendo lo-que-sea-que-se-haga, porque cae la temperatura bruscamente y la repostería es una ciencia exacta y todo eso, ¿cómo voy a meter una aguja de tejer para pinchar el queque y ver si sale seca o no? ¿Los hornos de ustedes tienen compartimentos especiales para que entren las agujas de tejer sin que se cuele aire frío y se eche a perder todo el asunto? ¿Eh?

natalika dijo...

Madre mía del amor hermoso (por seguir con la dialéctica católica)... ¡qué barbaridad de pastel!!

8-0

Me pasa como a María, si no fuera porque se que mi pantalla tiene mucho polvo, la chuparía inmediatamente.

Por cierto, hice el sábado por fin la boule. Y creo que la pifié en algo, snif, me salió la miga compacta y masiva, snif, con la buena pinta que le quedó por fuera, snif... Seguiré informando.

À bientôt!

Anónimo dijo...

Esta semana tengo puente lo cual quiere decir que queria hacer ( y comer): Pedazo carne ternera con sopa cebolla (ñam), pan caserito (marido absolutamente rendido a mis pies), tarta Reina Glotona...y ahora esto!!!!!!!!
Biquini???? queseso y paquevale?????
Jajajajaja

Maite

PD.- Pero seré muy buena persona y acompañaré todo ello de la ensaladita de rucula (que por cierto, que yo sepa nunca he comido)

anta dijo...

¡Viva el chocolate!
No se me ocurre un postre mejor que éste para combatir los cansancios y astenias primaverales que se avecinan.
Y con el licorcito que lleva ni alergias ni nada.

Esperanza

liuia drusilla dijo...

Estaba leyendo la entrada y al fijarme en las fotos he escuchado un PLOP que han temblado hasta los cristales de las ventanas: se me ha descorchado un michelín. Voy ahora mismo a matarme haciendo bicicleta, a ver si lo puedo volver a su lugar primigenio. Claro, que bien visto... Seguro que corría mucho más si me pusieran delante ese pastelito, qué cosa más rica, por dioooos.
Otra solución que le veo al tema es que cebar a todos mis allegados y así no se notará el michelín recién descotchado, ¿no? Mmmh, me lo voy a pensar...

Ginebra dijo...

¡Mala!

Arantza dijo...

Lolah: ¿exagerado? No. Jamás. Sobre todo tratándose de chocolate. Intentaré pasar por alto lo que me cuentas sobre la temperatura. :-)

Ka: Exaactamente. Una de las cosas más liberadoras del nudismo es justamente esa. Nada de rollos de "acepta tu cuerpo y blablabla", no. Seamos sinceras: lo mejor es "nada puede escaparse y rebosar del elástico... si no hay elástico".

María: y una vez más, facilita. No hay que amasar, se puede hacer perfectamente con un bol y un cucharón.

Lupe: efectivamente, si abres la puerta del horno en plena cocción, las nubes se desgarran en el cielo, y se escucha una voz cavernosa condenándote a... no, mujer, no. Lo que pasa es que muchos hornos domésticos ni siquiera alcanzan la temperatura que dicen que alcanzan (el mío tampoco, lo he descubierto tras comprar un termómetro, debe de haber una conspiración en la industria del electrodoméstico). El secreto: lo más importante para el "subidón" de un pastel o de un pan son los primeros 15 minutillos, más o menos. Ahí si que no hay que abrir, jamás, jamais, never, nononono. Después, resiste a la tentación lo más que puedas (si estás realmente ansiosa, pincha a Pinito con la aguja de tejer para entretenerte), hasta que tenga ya pinta de estar hecho a luz cochambrosa y lamentable del horno. Entonces puedes abrir y pinchar rápido. Como diría uno de tus lectores, palabra clave: rápido.

Natalika: tu problema de miga me intriga... ¿dejaste subir la mezcla en el bol durante dos o tres horas? Y cuando formaste la bola para hacer el pan, ¿no te pusiste a amasar, o la aplastaste un poco dejando salir los gases de fermentación -porque con este método, NO hay que hacer eso- ni nada por el estilo? Hay que ser muuuuy delicada cuando estás formando la boule, estirando bien hasta sentir que se forma esa "piel" de gluten que le da tensión a la bola de masa. Por último, ¿dejaste subir de nuevo la masa una vez formada la "bola"? La humedad en el horno al meter el pan es importante, aunque imagino que eso ya lo sabes del BA.
En fin, sigue probando, hay miles de premios ;-). Y cuéntame.

Maite: todo el mundo sabe que si acompañas todas estas guarrerías de una buena ensalada, la ensalada neutraliza la reacción de las células adiposas, las "engaña" e impide el engorde. (Toma lógica "Cathy").

Esperanza: este pastel equivale a dos o tres botes de Prozac.Y es mucho más agradable de tomar.

Liuia: ese michelín lo que pasa es que se siente solo... te está pidiendo a gritos un hermanito... :-D.

Ginebra: claro. Y pecadora, lujuriosa chocolatera, tentadora e incitadora al dulce. Faltaría más. Pero todas mis recetas están testadas en mis mismísimas (y abundantes) carnes.

OLGUIS dijo...

un verdadero manjar.
Besos
olguis.

Noema dijo...

El sábado hice el bizcocho Reina Isabel, todavía estoy intentando quemarlo "por dentro" ¿y ahora esto?
...pero ¿tú de que vassss, tía?

alinitaxula dijo...

Arantxa mi niña acabo de hacer el cake estamos aquí esperando a ver el resultado ejeej porque hubo un ligero problem ejje cuando estaba echando el bicarbonato se abrió la tapa y zas intente arreglar el desaguisado. Probé desupés la mezcla y estaba buenisima ya te contaré...
Lo hicimos adri y yo para el daddy Anxito.
biquiños

Arantza dijo...

Olguis: sí, por cierto. Doy fe de ello. Es uno de mis pasteles favoritos, junto con el cake de jengibre fresco que hice por navidades.

Noema: ay, Noema, hija, es que el invierno aquí es muy largo. Si supieras a la velocidad a la que se terminan por aquí los botes de Nuttella... (últimamente sólo comería pan, pasta y chocolate. Festival del hidrato de carbono. Atkins, hazte a un lado, y rápido.)

Alinita: deduzco por el comentario que no probaste el pastel una vez horneado. Cuéntame qué tal quedó, que me hace ilu cuando la gente prueba a hacer las recetas.

Anónimo dijo...

Chocolate y Johnny Depp HMMM!!!
Me suscribo contigo a la condenacion eterna.

Arantza dijo...

Anónimo (nombres, quiero nombres :-): ya sabía yo que tenía que haber más partidarias de esta incitación al vicio.

Anónimo dijo...

Uppss me olvide!!! Es la emoción, perdón, mi nombre es Cora. Besitos.

Arantza dijo...

Cora: gracias por identificarte, guapa. Y bienvenida a la cocina.

Lilith dijo...

Arantza wapa tengo una pregunta para ti. Ayer, harta de que me hicieras babear cada vez que abro tu blog (es decir, hoy si, manyana tambien) me puse manos a la masa e hice este pastel. Peeeeero se me olvido la sal...y se me quedo super humedo... :( tanto que al desmoldar obviamente se me rompio. Veamos, experta en la condenacion eterna a base de pasteles de chocolate... que es lo que fallo? Poco tiempo de coccion? Demasiado ron? Si puedes ayudarme te lo agradecere un monton, porque eso si, de sabor el pastel esta de mueeeerte!! Valium en estado puro :D Muchas gracias guapisima!!!

PD. Como siempre que te escribo...siento las faltas de ortografia, estos teclados extranjeros...

Arantza dijo...

lilith: te entiendo perfectamente, a mí leer el blog de Noema me ha costado una cena en el restaurante tailandés esta semana. Leer blogs culinarios engorda, y provoca envidias gustativas. A lo que voy: que me encanta que me des noticas de cómo te ha ido al intentar cocinarlo. Lo de que se quedó demasiado líquido me intriga... como todas las recetas que propongo sont probadas previamente por una servidora, si hay cosas que ajustar suelo decirlo (no hay cosa que dé más rabia que la receta que seguimos sea inexacta, y no dé las cantidades o las temperaturas correctamente). Se me ocurren varias cosas que han podido ir mal. Como no sé el nivel de experiencia repostera que tienes, perdona si te digo algo que ya sabes.

1. Las medidas. En repostería hay que respetar las medidas al pie de la letra. En cocina puede irse más a ojo, pero los pasteles no perdonan. Si no utilizaste una taza de medir "a la americana" porque no tienes, te aconsejo buscar un convertidor (hay un montón en la Red) de tazas al sistema métrico, y convertir las cantidades antes de empezar a cocinar. Mide como si trabajaras en un laboratorio farmacéutico.

2.Tu horno, como la inmensa mayoría de los hornos domésticos, no alcanza la temperatura que indica el termostato. Solución: un termómetro para horno. Son baratos, y te permiten ajustar la temperatura en función del calor "real" que produce tu horno.

3. Salvo en casos muy concretos, todos los bizcochos es mejor desmoldarlos cuando están tibios y casi se han enfriado del todo. Nunca calientes, porque la textura es más blanda y suelen ocurrir catástrofes.

lilith dijo...

Jo!! que super explicacion!! y que rapido!! muchisimas gracias. Pues nada, en cuanto mis compis de piso acaben con el pastel (cosa no muy dificil en una casa de chocoadictos) vamos a por el segundo intento y pongo todos tus consejos en practica. Muchisimas gracias!!