jueves, 12 de marzo de 2009

Eat cake: Gâteau Reine Elizabeth


Otro pastel monárquico. Este no lo he hecho yo, es obra de nuestro amigo Miguel, que lo cocinó bajo la atenta supervisión de Lisa. Miguel y Lisa nos dejaron el resto del pastel tras cenar en casa, y ya no queda gran cosa, apenas una ración suficiente para hacer una foto. La versión que nos regalaron no tiene coco rallado sobre la cobertura de caramel au beurre, lo que en mi opinión mejora el resultado. La receta es simple, es uno de esos pasteles suculentos y poco complicados.

Este bizcocho de aspecto modesto es delicioso, nada seco (aunque su aspecto parezca decir lo contrario), con su sabor profundo a dátiles y el contrapunto crujiente de las nueces.
Hay gente que, como yo, está convencida del poder terapéutico de un buen pastel :


«Cakes have gotten a bad rap. People equate virtue with turning down dessert. There is always one person at the table who holds up her hand when I serve the cake. -No, really, I couldn't, she says, and then gives her flat stomach a conspiratorial little pat. Everyone who is pressing a fork into that first tender layer looks at the person who declined the plate, and they all think, -That person is better than I am. That person has discipline. But that isn't a person with discipline, that is a person who has completely lost touch with joy. A slice of cake never made anybody fat. You don't eat the whole cake. You don't eat a cake everyday of your life. You take the cake when it is offered because the cake is delicious. You have a slice of cake and what it reminds you of is someplace that's safe, uncomplicated, without stress. A cake is a party, a birthday, a wedding. A cake is what's served on the happiest days of your life.»

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«In my family people tended to work against the cake. They wished it wasn't there even as they were enjoying it. But Florence Allen's reaction was one I rarely saw in an adult: She gave in to the cake. She allowed herself to love the cake. It wasn't that she surrendered her regrets (-Oh, well, I'll just have to go to the gym tomorrow , or, -I won't have any dinner this week). She had no regrets. She lived in the moment. She took complete pleasure in the act of eating cake. -"I'm glad you like it," I said, but that didn't come close to what I meant.»

«Eat cake», de Jeanne Ray

Una lectura culinaria para acompañar a este pastel, clásico y sin estridencias (adjetivos que se aplican tanto al pastel como a esta novela): "Eat cake", de Jeanne Ray. No es el libro que más me haya apasionado de todos los que he leído, podría ser calificado de gentle read, algo para leer en un momento difícil, en el que necesitáis un libro sin complicaciones, sin estrés, sin asesinatos, sin maldad. Un bálsamo calmante con olor a bizcocho en el horno.

Cuenta la historia de Ruth, prototípica ama de casa americana, que dejó de trabajar para educar a sus hijos y ocuparse de la casa. Ruth hornea pasteles cuando necesita un momento de evasión.

La vida tranquila de la protagonista da un vuelco brusco cuando se encuentra con su madre mudándose a su casa (tras un incidente grave que no le permite vivir sola) y su padre poco después, un padre bastante crápula, desaparecido del mapa hace muchos años, al que su madre odia con pasión. A eso se le añade la súbita pérdida del empleo de su marido, más una hija en su fase más inaguantable de la adolescencia, y el resultado es que Ruth necesita hacer algo para no lanzarse por un barranco al volante de su coche familiar (y poder alimentar a toda esa gente). Ese algo resulta ser lo que siempre ha hecho para sentirse mejor: pasteles.

Esta novela está escrita con un humor suave y mucho optimismo. Personalmente, el humor lo prefiero un poco más cáustico, pero me mantuvo entretenida hasta el final (feliz). Tiene unas recetas de pasteles estupendas, que veréis próximamente por aquí.

17 comentarios:

La Lupe dijo...

Yes, madame, I do eat cake! And with such a relish!

Y me parece que estoy incapacitada para decir "no, gracias, no me pongan postre" (a no ser que sea tarta de anchoas, que saco el certificado de alergias). Además, eso en nuestro contexto cultural sería de una mala educación terrible. Y muy probablemente nos lo servirían igual. "Calla, idiota, y come".

Noema dijo...

Sí, sí, sí, exactamente eso quería decir yo... (aunque quedara muy "conceptual"), jaja.
No conocía el Gâteau Reine Élisabeth... pero creo que nos vamos a llevar bien!

anta dijo...

Estoy contigo en el valor terapéutico.
Cuando salimos a cenar fuera con amigos, después de una comilona estilo asturiano, y llega el postre, todos me miran a mí.
Saben que voy a estudiar la carta y escoger. Siempre dejo un hueco para el postre.
¿Será que lo necesito como terapia? Nunca lo había pensado así.
Otros que nunca piden postre acaban comiéndose la mitad del mío. Cobardicas.
Por cierto, dejé mi trabajo para educar a mis hijas, una de ellas cerca de la preadolescencia, horneo pasteles...o Dios mío. Tendré que leer el libro. ¿estará ahí escrito mi futuro?

Creo que me voy a intentar este pastel.
Esperanza.

Anónimo dijo...

hola!
que buena pinta tiene ese pastel!
el libro no estara traducido al español, no?

CRIS dijo...

Lo del "caramel au berre" me hace la boca agua.

anta dijo...

Era oh Dios mío!
Eso. Estoy en el pastel. Delicioso.

María dijo...

Yo tengo una tía (tiene 95 años) que siempre que va a la peluquería (los miércoles) se va a comer de postres. Y está como una rosa... Así que además de terapéuticos los postres son antioxidantes. Ja, ja, ja...

Ginebra dijo...

Bueno, qué pinta más rica. Me has hecho acordarme de una novela que trata de cocina, Italia, etc. Se titula "Olivia" pero no recuerdo la autora. Luego lo miro y te digo.
Yo también, como Lupe, estoy incapacitada para decir que no me pongan postre; en mi casa es que además de ponértelo igual y decirte lo de "calla, idiota, y come", te largan una colleja. Y las tartas me gustan... uffff... alguna que otra vez he quedado con un amigo para comer y hemos pasado del primero y el segundo y hemos pedido directamente cuatro tartas variadas.

anta dijo...

Tengo que decirte que hice el cake, con esfuerzo, por las cantidades en ml. Y usar agua en vez de leche, yogur o similar, que es lo más normal, se me hizo raro. Y 1 huevo para toda esa mezcla...
El caso es que cuando empezó a subir me sorprendió el buen aspecto que cogía.
Al terminar, sin dejarlo enfriar del todo, lo probamos como postre en la cena.
¡Nos encantó! ¡Qué bueno está! Es diferente a los bizcochos típicos.
Está en mis recetas ya incorporado.
Muchas gracias. Esperanza.

Arantza dijo...

Lupe, Ginebra y María: al igual que vosotras, yo soy de las que piensan que el postre es el elemento nutritivo esencial de la pirámide de la alimentación. Siempre, siempre me queda un hueco para el postre. Y ahora que sé -gracias a María- que el postre es antioxidante, no pienso saltármelo. Ginebra, espero con impaciencia la referencia de ese libro.

Noema: ya te dije que aunque la entrada no era "chocolatil", sí que tenía que ver con el tema... tú sigue siendo conceptual, que conceptual con chocolate parece como que entra mejor. Hablando de chocolate, próximamente en este blog, os voy a mostrar una receta que... arfs, arfs. Slurrrp.

Esperanza: pues me alegro mucho de que te animaras a probarlo, intrépida repostera, y de que tuviera éxito. Para evitarte sufrir con las cantidades, no tienes más que ir a un convertidor de medidas, por ejemplo éste:

http://www.dianasdesserts.com/index.cfm/fuseaction/tools.measures/Measures.cfm

Anónimo: si eres nuevo/a en esta cocina, la próxima vez firma con un nombre al final de tu comentario, por favor. Me gusta poder distinguir a la gente que comenta. No sé si el libro ha sido traducido, prueba a buscar el nombre de la autora en el Google español, es lo que suelo hacer yo.

Cris: y que lo digas. Qué malo para el cuerpo. Qué bueno para el alma.

Maria Jose dijo...

Vaya pastel delicioso, yo tampoco lo conocia pero tu explicacion sobre él ha activado mis glandulas salivares ummm...y me encantan tus reseñas literarias, lo malo es que aqui cuesta encontrar segun que pero se intenta...un beso

Ginebra dijo...

Jo, me ha costado porque JB es superordenadito y me coloca los libros por orden alfabético de autor lo cual es "muy útil" cuando lo que no recuerdas es, precisamente, el nombre del autor. En fin, menos mal que los libros tienen colores. "Olivia", de Judith Rossner. No es un recetario sino una novela en la cual la gastronomía juega el papel principal. Es agradable de leer.

Arantza dijo...

María José: ya ves que a Esperanza le ha quedado bien, así que anímate... en cuanto a los libros, Amazon es estupendo ;-)

Gin: gracias, guapaza. Ahora mismo lo busco en Indigo, la librería que se lleva la mitad de mis sueldos.

Noema dijo...

I did it! I did it!
Y quedó bueníííííísimo, y la visita del sábado encantada, y del bizcocho ni las migas, no me dió para la foto!
Gracias por la real receta :-D

Arantza dijo...

¡Qué bien! ¡Qué animadas sois, que lo intentáis! Yo a tu bizcocho de chocolate le tengo echado el ojo desde que lo publicaste, pero chica, entre tanta tesina y tanto pan... que no saco tiempo. En cuanto lo haga te lo cuento.

Coquelicot dijo...

Hola, este libro se puede conseguir en España y en castellano? Es que no lo encuentro, gracias

Arantza dijo...

Coquelicot: pues la verdad, no tengo ni idea. Como puedes ver por el título del log, yo vivo en Quebec. Muchas de las lectoras que se animan a leer algún libro que he recomendado lo encuentran por Amazon, creo (no tengo acciones en la empresa ;-), pero también sé que muchas leen en inglés.