viernes, 20 de marzo de 2009

Sobrinos y otros animales


Creo que ya os comenté algo sobre la estimulante relación telefónica que mantengo con mi Estoico Hermano, su legítima consorte, Recia Cuñada, y sus retoños, Sobrino Espitoso y Bebé Brutita. Desde hace un tiempo, esta estimulante relación se ha expandido gracias a las maravillas de la técnica, de esta era de comunicación planetaria en la que vivimos por medio de Internet : ahora no sólo escucho las descripciones por teléfono, ahora me enseñan el color de la caca de los pañales de Bebé en directo, a través de una webcam, vía Skype, mientras tomo el café en la comodidad de mi hogar (la tostada, ya ni lo intento). Es el progreso, que no cesa.

Como ya veo que los talibanes defensores de la familia ya empiezan a alarmarse, aclaro, como siempre, que adoro a mis sobrinos (y demás fauna familiar), pero eso no quiere decir que me apetezca tener un estrecho contacto con sus subproductos, especialmente los fecales. Cuando llamo por teléfono -normalmente porque me dispongo a comer o acabo de hacerlo, y no quiero que mi digestión se vea afectada por imágenes live de ese gore infantil con el que tanto disfrutan Estoico Hermano y señora-, sospecho que mi hermano intenta hábilmente librarse de su legítimo heredero durante el máximo de tiempo posible, porque siempre intenta pasármelo, aunque para ello tenga que amenazarlo, gritarle, y arrastrarlo hasta el teléfono. Sobrino Espitoso, en toda su espitosez de candidato al Ritalín y en todo el esplendor cabezón de sus casi seis años, ODIA hablar por teléfono. Sospecho que, si ha salido a su padre, ODIA HABLAR, punto.

Las conversaciones que nos salen en este contexto son entrañables:

Hermana Ingrata, con relajado cinismo: -"Hola, hermano. Llamo porque últimamente he engordado un poquillo, es casi la hora de comer, y hablar contigo fijo que me quita el apetito."

Estoico Hermano, con una cachaza muy propia de su persona: -"Justamente. ¿Te he comentado lo del salvaje eritema del pañal que le ha entrado a Bebé Brutita? Cuando la cambiaba esta mañana, más que un eritema, parecía la lepra." Ruido de fondo. -"¡BONK! ¡BUAAAAAAHHHHHHH!!!!" -"Eso es Brutita. Acaba de usar la sillita que le regalaste como plataforma de lanzamiento. El proyectil era ella, me temo. Tu sobrina tiene vocación de mujer-bala del circo. En cuanto pase un circo por aquí, la vendo."

Hermana Ingrata: -"Mh. Yo creo que podrías fundar tu propio circo."

Estoico Hermano (a Brutita, que sigue berreando, esta vez cerca del auricular):
-"¡BUAAAAAAHHHHH!!!!"
-"Nada, nada, nada. No ha sido nada."
-"¡BUUUUUUAAAAAAAHHHHHH!!!!"
Meciéndola en piloto automático: -"Eah-eah-eah."
A mí: -"Ya lo he pensado, no funcionaría. Demasiados payasos en la pista. Oye, tengo que cambiarla otra vez, te paso a Espitoso."

Hermana Ingrata (temiendo lo peor): -"No, de verd--"

Estoico Hermano (vocifera lejos del teléfono): -"¡ESPITOSO! ¡QUE VENGAS TE HE DICHO! ¡O LE PRENDO FUEGO AL BARCO PIRATA DE LOS CLICKS!!!!"

Así me gusta. Inculcándole el placer del diálogo con estímulos positivos.

Ruido. Gruñido: -"Mbrrrghfs. Hola."

Tía Arantza, llena de buena voluntad: -"Hola, hombre. ¿Qué haces?"

Sobrino Espitoso, voz apática: -"Hasta que he tenido que venir a hablar contigo, jugar con los gormitis."

Tía Arantza, completamente out. So. Out.: -"¿Los qué?"

Sobrino Espitoso (desganado): -"Déjalo. No tienes ni idea."

Espitoso está en esa fase de la infancia masculina en la que el género femenino es algo completamente desprovisto de interés. Juegan a cosas tontas, lloran y son aburridas. Lo he visto en la escuela donde enseñaba, en los bailes de disfraces, los chavales se quedaban en el patio, jugando al fútbol (o al hockey, depende de la estación), y las niñas bailaban entre ellas, maquilladas como pilinguis del barrio chino. Los mismos seres, tan sólo tres años más tarde, requerían una espátula, un quiropráctico y bombas lacrimógenas para ser despegados y deshacer el nudo con lengua que se habían hecho en un rincón del gimnasio, a la hora de terminar el baile. Los designios de las hormonas son inescrutables.

Tía Arantza (picada): -"Oye, que todavía eres muy pequeño para hablarme en ese tono. Espera unos siete años." Probablemente menos. -"¿Qué tal el cole?" (Hay que decir que ante un público poco entusiasta, pierdo mucho carisma.)

Sobrino Espitoso: -"Jjjrumpf."

Tía Arantza: -"Eeh, ya veo que te entusiasma. Por cierto, he recibido tus fotos."

Sobrino Espitoso (perdiendo interés por momentos): -"¿Qué fotos?"

Tía Arantza: -"Pues las que te hicieron en el fotógrafo, en las que estás vestido, ehm, elegante." Cambiando de idea, qué diablos: -"En las que pareces una ardilla a la que le han atado al pescuezo una corbata demasiado prieta."

Sobrino Espitoso, con una risilla: -"Ji, ji. Ah, ésas fotos. Ya me acuerdo. NO parezco una ardilla."

Tía Arantza (siguiendo el juego): -"SI, pareces una ardilla sentada en un taburete untado de aceite, como si te fueras a resbalar en cualquier momento. Y vaya cara de roedor chiflado que pusiste. Cada vez que las veo, me muero de risa."

Sobrino Espitoso: -"Pffff. Jiu, jiu. Cuando me hagan las fotos de la clase, ya verás que cara pongo."
Tía Arantza (jorobando toda su educación en dos minutos): -"Te aconsejo un dedo bien metido en la nariz. Nunca falla."

Sobrino Espitoso (animado): -"También sé poner los ojos en blanco."

Tía Arantza (la voz de la experiencia): -"Pero si no enseñas la parte rosa del párpado al mismo tiempo, no mola. También queda bien si le haces llorar a la compi más cercana. Un buen pescozón cuando la profe no te vea."

Sobrino Espitoso: -"Mjjjiiii, jjiii, ji." "Te paso a papá."

Tía Arantza: -"Vale. No te olvides de mandarme una copia, ¿eh?"

Estoico Hermano: -"Qué raro, nunca aguanta cinco minutos." Con tono de ligera sospecha: -"¿De qué hablabais?"

Hermana Ingrata, evasiva: -"Oh, de nada. De fotografía. Nunca es demasiado pronto para sensibilizarlos al hecho artístico."

Estoico Hermano, con tono de sospecha creciente: -"No sé si te he comentado que la semana pasada lo castigaron en el cole."

Hermana Ingrata: -"¿Ah, sí? ¿Qué había hecho?"

Estoico Hermano (ahora casi acusador): -"La profe me llamó para decirme que parece que estaba decorando la pared de la clase, en equipo, empezó a discutir y, ehm, mordió a otro niño. En el culo. La nalga izquierda, para ser exactos."

Hermana Ingrata (sonriendo de oreja a oreja): -"Ése es mi sobri."
Estoico Hermano, rápido: -"¿Perdón?"
Hermana Ingrata: -"Euh, imagino que el otro niño estará vacunado, ¿no?"

Estoico Hermano, inquisitivo: -"¿Tú le has contado algo de Aníbal Lecter?"

Hermana Ingrata, con tono inocente cual lirio blanco: -"¿YO? ¿Qué te hace pensar eso?"

Estoico Hermano: -"Es la última vez que te lo paso sin estar yo delante."

11 comentarios:

ata dijo...

ja ja, muy graciosa

Te informo que los dos "paquetes" han salido hoy a las 08:40 con 15 minutos de retraso en el vuelo IB7555 con destino Montreal.
Hora llegada estimada 17:45 (hora local)


PD:
No tienen billete de vuelta.

ja ja

maia dijo...

Me encanta tu descripcion de la relacion familiar-sobrino-filial-..., eres genial.

natalika dijo...

:D

Eres fenómena

María dijo...

Ja, ja, ja... Si quieres te envio otro monstruo de 8 años vía postal....

Maria Jose dijo...

Me encanta, me encanta, me encanta!!! puede que no tengas prole pero tienes una sensibilidad especial para tratar con peques, no sabes lo que me he reido con tu narracion...por cierto mi hijo de cinco años tambien esta chiflado por los gormitis...besitossssss

Arantza dijo...

Ata: ¡oh! ¡Qué desliz! ¡Se me ha olvidado ir a recogerlos! :-D. No te preocupes, estarán aterrorizando a algún montrealés bienintencionado.

Maia y Natalika: jo, gracias por los piropos, chicas, pero a estas horas, antes del café, con los pelos estilo "tengo-que-tomarme-el-ansiolítico-pero-ya", y el pijama de muffins con las zapatillas de oveja, no me siento muy genial ni fenómena. Aún así, se agradece, de verdad. Almacenaré estos piropos y haré uso de ellos cuando tenga la moral baja. Si es que me encuentro la moral (el sentido moral,quiero decir :-).

María: por enviar,... envía, (quien lidia con 35, lidia con uno), pero yo no me hago responsable de los estragos que pueda cometer en su educación.

Maria José: sensibilidad especial...mmm, no sé yo... más bien diría ninguna conciencia y una total falta de escrúpulos... el caso es que con mi sobrino se me da peor que con cualquiera de los enanos que he tenido en clase, pero es que lo veo tan poco, afortunadamente para él...

Noema dijo...

Jajaja, cómo me he reído maja.
A mí también me va ese rollete-colega-guay con lo críos, que me acuerdo muy bien de la opnión que tenía yo a esa edad de los "adultos" (comillas intencionadas). Pero cuidado, la otra cara de la moneda de ese rollete guay la he sufrido en mis carnes hace poco teniéndome que tragar en DVD completa y sin pausas High School Musical + extras, of course. En nada toca la segunda parte.
(Eso por ir de madrastra enrollada)

fml dijo...

Si yo tuviera una hermana en Montreal también intentaría endosarle alguna de mis (dos) hijos.

Me encantan las ilustraciones del blog. ¿Conoces la página www.annetaintor.com? Es buenísima.

Arantza dijo...

Fml: gracias por el enlace, creo que podrás comprobar que me ha gustado ;-). Me paso por tu blog, para hacerte una visitilla.

Marona dijo...

Menos mal que estás tú para hacerme reír cuando lo necesito :D:D:D:D

Arantza dijo...

Noema: uups, últimamente se me escapa responder a los comentarios... es verdad, ahora me acuerdo que me dijiste que tú también eres una malvada madrastra, como yo. Parece, sin embargo, que los retoños hacia los que orientas tus maldades son más jóvenes (High School, pobre), aunque hay que decir que yo me he tragado "Twilight" por los mismos motivos (libros y pelis), y, debo de sufrir una malformación adolescente, porque los libros me gustaron (definitivamente, el intelecto se me está reblandeciendo por culpa de la tesina). Vivan las madrastras enrolladas. Viva el mal. Viva el capital. Digooo, eh, bueno, ya sabes.

Marona: nada, Maronilla, nada. Jo, suenas un poco "blandita". ¿Va todo bien? Como diría Estoico Hermano: eah-eah-eah :-).