domingo, 27 de abril de 2008

Pu-erh

Hoy me toca ejercer de "Coco" de nuevo (soy de la generación "Barrio Sésamo", como Vega), y hablaros de té.

El Pu-erh es un té de Yunnan, que se ha vuelto muy popular últimamente en España (al menos, la última vez que estuve allí, lo era) bajo el sobrenombre de "té rojo". El color rojizo de su infusión se debe a que la fermentación de las hojas tiene lugar en barricas de roble. A este té semi-fermentado, a medio camino entre el té negro y el verde, se le han descubierto toda clase de virtudes terapéuticas. Los chinos, ellos, lo saben desde hace siglos.




Entre las cualidades que parecen haber sido probadas científicamente, está la de disminuir el nivel de colesterol. Otras son las mismas que las del té verde en general: ayuda a metabolizar las grasas y es una buena fuente de antioxidantes, que ayudan a protegernos contra el cáncer (el vino tinto también, así que tomad un vasito a mi salud ;-). La farmacopea china dice también que "ayuda a la circulación de la sangre y disipa los efectos del alcohol". Tomaos una taza después de ese vasito de vino.

Normalmente, el Pu-erh se compra en "ladrillos", unas piedras formadas por hojas de té compactadas, que se venden con formas diversas, como medallones, etc. Como soy la única en casa a la que le gusta este tipo de té (y me ha costado, porque la primera vez que abrí un bote estaba convencida de que se había enmohecido, hasta que le pregunté a la persona que me lo había vendido) prefiero comprarlo en pequeñas cantidades de hojas sueltas.



Curioso : Pu-erh quiere decir "fondillo de pantalón". El nombre se debe a la historia popular que cuenta cómo las mujeres que trabajaban en la recolección se guardaban en los bolsillos las mejores hojas, con las que se elabora este té. De ahí ese olorcillo... como de piso bajo, er, como de sótano.

2 comentarios:

Vega dijo...

Mmm, este té lo tengo pendiente, aunque mi novio es un gran consumidor. Voy a ver si le meto mano a su alijo. Gracias por la entrada, guapa, muy didáctica e interesante.

Arantza dijo...

Pues de nada. Cuando lo pruebes, dale una oportunidad, la primera impresión no siempre es agradable. ;-)