lunes, 23 de junio de 2008

¡¡Arriba, arriba!! ¡¡Ándele, ándele!!

Este blog es bastante viciosillo, lo confieso. (¡Ajá! Estoy segura de que ya he captado vuestra atención. No hay como escribir "sexo" o "vicio" al principio de un texto, para que la gente se despierte. Años de experiencia en enseñanza... :-)

Desengañaros, no voy a desplegar un catálogo de fotos de ropa interior de látex y cilicios de cuero. Voy a hablar de libros. Y de lugares comunes

Ya os hablado un par de veces de uno de mis vicios culpables, la chick lit, o "chica lit", como les ha dado por llamar a este tipo de novelas a nuestros vecinos, los chicos del Tío Sam. "Chica lit" es la versión latina de la "chick lit" o literatura femenina. Precisamente, un artículo del New York Times me dio ganas de leer uno de estos libros (en inglés, aunque la autora sea latina, si léeis el artículo comprenderéis por qué). La autora, Alisa Valdés-Rodríguez, es de un combativo contra los clichés a los que se aferra Norteamérica en lo tocante a los latinos, que me dio instantáneamente ganas de leerla.

Lamentablemente, el título y la portada no producen el mismo efecto (a mí que me gustan los libros con buenos títulos...). Su portada estilo Barbie casi hizo que no la comprara (no sé en qué piensan cuando diseñan estas portadas supuestamente "femeninas". ¿En atraer lectoras de nueve años?), pero un artículo del "Times" siempre es una buena referencia, así que lo compré, lo leí y tengo ganas de prestárselo a mis amigas mexicanas, para que me den su punto de vista. El título con el que se publicó en España es mucho más recatado, pero no es mucho mejor : "El club de las chicas temerarias".

Una vez más, esta es una de esas novelas que no recibirán el premio Nobel de literatura, pero no está mal , tiene garra, algunas reflexiones inteligentes sobre el hecho de pertenecer a una minoría y engancha desde el principio hasta el final.

Desde que llegué a Quebec, he tenido que vivir con los estereotipos latinos que pululan en la mente colectiva de los quebequeses, cuyo contacto con países hispanohablantes se suele limitar a vacaciones en Varadero, Cayo Coco o Cancún. Como ir a hacer la crèpe y tostarse en una playa de un complejo turístico con guardias de seguridad en la playa no suele ser la mejor manera de conocer un país y sus gentes, la idea que tienen de los mexicanos -o de los cubanos, que les deben parecer casi iguales- es un híbrido entre los sonrientes y amables camareros del hotel, y los mariachis que tocan canciones durante la cena. Aunque mis amigos mexicanos podrán comentar más sobre el tema, ya que son los que lo sufren directamente.

Yo me suelo librar de esta ducha de tópicos mientras cierre la boca, porque como no soy una "minoría visible" -os lo juro, es el término políticamente correcto que se usa aquí, ahora podéis reíros hasta que se os desencaje la mandíbula-, con esto quiero decir que soy blanca, con ojitos un tanto nórdicos, mientras no hable -raro en mí- y no se escuche mi acento hispánico que me traiciona, nadie me pregunta de qué parte de México vengo. Porque (y de nuevo esto es una generalización, que hay quebequeses que viajan y tienen atlas en casa) el mundo hispanohablante aquí normalmente se termina en América Latina, y América Latina se limita a México y Cuba.

En cuanto abro el buzón, empieza el desconcierto. Hay como un desfase entre mi color y rasgos étnicos y mi acento. A menudo se me pregunta si vengo del sur de Francia, de Marsella. Eso preguntado por gente que nunca ha estado en Francia, claro. Porque mi forma de hablar francés no tiene gran cosa que ver con el acento marsellés.

Cuando digo "Soy española", la situación suele volverse embarazosa. Empieza el baile de los tópicos. Si me siento especialmente sádica ese día, al tentativo "¿Y tú, eres...?" respondo, inmutable: "Canadiense". Porque tras casi una década viviendo aquí, lo soy en el alma, tanto como española (esto no tiene nada que ver con un nacionalismo de ninguna especie, hablo más de usos y costumbres). Y porque me gusta recordar a los "de pura lana", como se dice aquí, que canadienses (o quebequeses) los hay de todos los colores y con todos los acentos, y son tan canadienses de pleno derecho como cualquiera.

Pero suelo ser buena chica y responder con mi país natal. La pregunta inmediata suele ser: "¿Española? ¿De qué país? No tienes aspecto de mexicana." Explicación: en lenguaje popular de Quebec, "español" es un concepto vago, una especie de metonimia que engloba a todos los hispanohablantes. Pero Quebec tampoco se puede comparar a los USA. Afortunadamente, la mayoría de esta buena gente es muy capaz de situar más o menos los países europeos en un mapa, algo de lo que no pueden jactarse sus vecinos del sur.

Por el contrario, los tópicos raciales y culturales son duros de pelar, y de eliminar. Así, nadie piensa que también existen latinoamericanos rubios, judíos, asiáticos o negros. Que no todos los inmigrantes latinos son trabajadores temporeros que vienen a trabajar en los campos quebequeses en verano, porque en América Latina existen las universidades y hay gente con estudios superiores que decide venir a vivir a Quebec.

Aunque ese tipo de clichés no me afecte directamente, hay otros que sí que terminan hartando un poco con los años, a saber:


El hecho de tener un acento hispano no quiere decir:
  • que venga de un lugar cálido (Bilbao tropical, claro, todo el mundo sabe que Bilbao se distingue por su clima caribeño)

  • que posea en mi patrimonio genético un cromosoma que hace que sepa bailar perfectamente la salsa, el merengue, el tango o el flamenco, (que sepa bailar en general, punto. Bastantes problemas tengo ya con andar sin tropezarme con los muebles, suelo tener las caderas llenas de moratones)

  • que me guste la FIESTA, como dicen ellos, con el acento tónico mal situado (pero con un entusiasmo conmovedor)
  • que sea especialmente alegre, apasionada o efusiva

  • que me guste comer picante

  • que sea una bomba sexual (¡pfff!, risa ahogada) o sssennsualllllll (pronunciado así, con mucha ele al final, sobre todo si estamos en una fiesta, el tipo en cuestión ha bebido lo suficiente como para ponerse babosón y entrarle a todo lo que respire y monsieur M. -que es bastante grande- no me acompaña).

  • que me guste discutir a gritos

  • que tenga una tendencia natural a ser irresponsable, caótica, ilógica y a dejarme llevar por mis emociones, cuando en realidad soy una cartesiana patológica, una maníaca de la organización y una máquina en el trabajo

  • que sea incapaz de liderazgo, je, yo, que soy un maldito sargento (mis alumnos de secundaria se choteaban de mi estilo militar respondiendo "¡señora, sí, señora!" cuando daba instrucciones, instrucciones que después del choteo se apresuraban a seguir, por la cuenta que les traía)

... aunque los dos últimos puntos también podrían aplicarse a los clichés que perjudican a las mujeres en el mundo laboral.

Hay otras amigas blogueras que sufren los efectos de otros topicazos también muy extendidos por aquí.

Mi situación es más bien curiosa: estoy en medio de la nada étnica y cultural. No soy una quebequesa "de pura lana", pero para los latinos soy también una marciana (no hay precisamente mucho español suelto por Montreal, ni en Quebec). Ya véis, es mi sino: soy una lone rider, siempre seré una latina para los canadienses, y una gringa para los latinos.

Cuando trabajo de intérprete, traduzco siempre para gente de América Latina, y los pobres siempre se muestran un poco desorientados al oírme hablar. Hasta recibo calurosas felicitaciones de lo bien que hablo español para ser una "gringuita", que me dijo una amable abuela mexicana la semana pasada, dándome palmaditas orgullosas en el brazo. Le dí las gracias muy seria y le confesé que hace muchos años que practico el idioma.

21 comentarios:

Maria Fernanda dijo...

Uy, otra entrada dedicada a mí (jejeje modestia a parte). Bueno, antes que nada mañana buscaré el libro en la Biblioteca y ya te daré mis comentarios...

Los estereotipos latinos.... a veces me pregunto hasta qué punto uno mismo no crea sus propios estereotipos. La verdad, es verdad que comparado a Gringolandia, Quebec es muy abierto y con menos estereotipos. En Montreal no hay problema, o mucho menos, la gente está acostumbrada a ver todo tipo de personas y escuchar muchas lenguas y acentos. Aunque en las tiendas de ropa yo he notado que soy a la que más siguen y cuidan... En fin, en ciudades como Quebec las minorías se notan más. Aran, por cierto, no eres minoría visible pero eres una minoría étnica ;) En esta ciudad no saben muy bien cómo reaccionar cuando (fuera de las partes turísticas) pides tu leche en francés y te ven y no entienden que alguien de tu color, tamaña, fisonomía haya pronunciado esas palabras, pero creo que lo aceptan rápidamente y lo asimilan poco a poco.

La experiencia que más me ha gustado como minoría hipervisible es en los pueblitos donde mi acento se parece al de los lugareños y mi color sólo resulta simpático y mi tamaño es el mismo que el de las vijecillas que van a la biblioteca... ahí es donde he hecho más amigos y me he sentido menos minoría. Porque al fin y al cabo eso de la minoría es relativo, depende del punto vista, yo diría que ellos son minoría porque somos muchos más mexicanos en el mundoque canadienses :P

Ahora, el caso de Gringlandia es muy distinto. Ahora hay tantos latinos por todas partes que creo que ya no hay sorpresa, pero a veces hay racismo... y estereotipos millones!

ültima anécdota. Un día fui a recolectar fresas y el dueño me dijo: AH! Tu vas a llenar tu cestita muy rápido porque los mexicanos son buenísimos en el campo! Y fui la que más se tardó :S
¡Arriba, arriba!

P.S. Te imagino imitando a Speddy y no puedo evitar reirme :P

ata dijo...

Deben ser lo genes, cuando me pongo serio con "M", se pone firme me saluda y grita "Señor, si Señor!", para inmediatamente no hacerme ningún caso.
Lo mas parecido a una pelicula belica que ha visto: Los increibles.
La pequeña "B", simplemente sonrie y passsa de mi

ata dijo...

En cuanto a los tópicos, he pasado un año con Flamencos (de Bélgica, a su pesar) y tuve que dejar claro:
No me gustan los toros, ni el flamenco, ni se cocinar paella (a mi pesar) y mi expresividad es similar a la de un groelandes bastante soso.

Noema dijo...

A los babosos en las fiestas se les para diciendo que es que tú, sin pasar por la Iglesia nada, que eres muy católica, ¡estereotipo por estereotipo! también son a veces prácticos ;-D
¿Minoría "no visible"? Aquí somos "personas con trasfondo migratorio" que incluye a los hijos de los hijos de los hijos. No comment.

Lía dijo...

¿Eres de España? ¿en qué parte de México está? es una de las preguntas que más me hicieron en mi año en Estados Unidos, y no sólo por parte de quinceañeros sino para mi estupor por parte del profesorado del instituto. También había un simpático profesor que explicaba al resto de la clase que Sudamérica es como USA, un país con muchos estados...Al final no sé que me sorprendía más, si la cantidad de preguntas absurdas o su falta de pudor a la hora de preguntar.
Me había olvidado de Alisa Valdés Rodríguez, leí El club de las chicas temerarias y me gustó bastante, me recuerda un poco al estilo de Terry McMillan.

Marona dijo...

Bueno, pues me uno al club de las sufridoras en silencio de los topicazos. Reconozco que yo también tenía tópicos respecto a los austríacos, pero poco a poco me van cayendo. Lo que me sorprende es la resistencia que tiene la gente de aquí a dejar el tópico. No he sido capaz de convencer a mi amiga Jo de que los españoles no se van con una diferente cada día, ni son unos "machos", a pesar de que cada verano ella trabaja en Valencia y tiene compañeros de curro y convivió durante un año entero con un español en su casa... que jamás invitó a ninguna chica a subir a su habitación :)
Lo de que los estadounidenses no saben ubicar los países de Europa me parece un poco injusto, ¿cuántos españoles hay que sepan ubicar los estados de USA? ¿o los países del este europeo? En fin, que en todas partes cuecen habas... ;) y que el que esté libre de culpa que tire la primera piedra :D

ander dijo...

Ufff, al menos saben algo en Québec... Cuando estaba en china lo único que me sabían decir, al decirles que era español, era "torero, torero", y sé que a alguna amiga mía catalanísima de tierra para adentro que trabaja de profesora de español en una ciudad chinísima, el director de su departamento le pidió en una fiesta que bailara flamenco como algo normalísimo.

Qué gracia que te tomen por gringa... Corona, la cuidadora de mi abuela, que es colombiana, me suele decir que si yo fuera a su país me llamarían "americano", porque soy paliducho y de ojos azules. Yo le suelo decir que americana lo es ella, y ella me dice que no, que es "latina". Claro, incluso en América Latina parece que en algunos lugares "americano" es, como en España, "estadounidense". También me acuerdo de unas amigas mías que trabajaban en una recepción de un hotel muy pijo en Barcelona, y había muchos guiris que les decían sorprendidos qué poca gente morena se veía en España, ¡que hasta habían visto españoles rubios!

Para acabar, se me ocurre que esta actitud hacia lo "latino" es muy parecida a la que hay hacia lo "oriental", grosso modo, una aproximación hacia una inmensa área geográfica o cultural en la que caben muchos tópicos que muestran mucho más del lugar de origen que del lugar pretendidamente analizado, y que a menudo suelen mostrar o justificar muchas actitudes de dominio. Sé que es una referencia obvia, pero Edward Said es una lectura obligada al respecto.

Arantza dijo...

María Fernanda y olé: pues muchas gracias por tu comentario, tu punto de vista era uno de los que andaba esperando, por ser un punto de vista más "tostadito" :-),el mío es más el "côté givré" de los Mini Wheats (pero mira que soy políticamente incorrecta, qué horror ;-). Y me has sorprendido con lo de mi etnicidad, tendrás que explicarme eso en detalle...

Ata, oh, hermano: ya sé el adjetivo que conviene a la benjamina (je, "B", de benjamina): tu hija es muy "baba cool", y claro, es normal que pase un poco de tu autoridad que, por otra parte, no es tan autoritaria... En cuanto a tu identificación con los rasgos supuestamente típicos de los españoles, eso lo arreglamos enseguida. Dime cuándo vuelves a Bélgica y te compro una camisa de lunares y un sombrero cordobés.

Noema: wow. Eso del trasfondo me ha impactado, porque es un calificativo que se pega durante generaciones. Y suena horroroso, algo así como a lo-digo-sin-querer-decirlo.

Lía: corro rauda a buscar algo sobre Terry McMillan, cuyo nombre me suena. Como digo en la entrada, este libro tampoco es como para nominarlo al Nobel (ni al Nadal), pero para ser un best-seller, no es un entretenimiento vacío. Algunas cosillas sobre los latinos en USA me hicieron pensar. Y créeme, no pienso muy a menudo.

Marona: respecto al machismo, tengo que confesar que encuentro a los hombres en España más machistas que a los de por aquí (es una generalización, claro, y mi opinión, porque también conozco a algunos de los hombres más evolucionados del planeta, tengo la suerte de contarlos entre mis amigos), pero no es ese machismo de tebeo que se imaginan por aquí: con la camisa de poliéster abierta hasta el ombligo y muchas medallas de oro. Es "un poquillo" más sutil.
Tienes razón hacia la injusticia contra la minusvalía geográfica de los hijos del tío Sam, que es un tópico en sí mismo, pero te sorprenderías de ver como ese tópico se revela cierto muy a menudo... te lo digo porque veo mucha tele americana, y se oyen unas cosas que te ponen los pelos como escarpias. También es verdad que cuando paso las vacaciones en España y enciendo la tele, o cuando escucho la radio por Internet, también escucho cosas sobre norteamérica que me ponen los pelos de punta. El desconocimiento es mutuo, creo. Personalmente, y tras haber oído innumerables chorradas, y darme cuenta de que mi ignorancia es un pozo sin fondo, tengo un atlas bien a mano en el salón. Y lo uso para algo más que para posar la taza de té.

Ander: al menos en China, tienen la excusa de que está lejos... no sé, a lo mejor es puro desbarre mío, pero en esta era de mundialización e Internet, de aldea global y comunicaciones, empiezo a encontrarle un punto casi reconfortante a este desconocimiento del "otro" lejano... es una fantástica excusa para irse de viaje, porque está visto que no se puede conocer todo a distancia. Y tomo nota de tu referencia de lectura, la pongo en esa lista enorme que pienso leerme cuando termine con los malditos artículos de lingüística.

Pero mira que sois todos interesantes. Y guapos, estoy segura :-). Gracias a todos por la "conversación". Smuack, smuack (uno en cada carrillo).

Arantza dijo...

... y ahora que lo pienso... entre los hombres evolucionados y nada machistas que conozco, se puede incluir perfectamente a mi hermano...

Pedro dijo...

¡Qué desilusión! Yo que venía por lo erótico del blog y me encuentro con esto...
Ja,ja,ja me has hecho evocar mi eterna lucha para reivindicar mi pais de procedencia. Yo lo resolvía diciendo: Soy español DE EUROPA (y algunos se quedaban a cuadros ¡claro!).
La verdad es que en Montreal, las puertas se me abrían cuando les hablaba en francés y me partía de la risa cuando, en el desayuno, llegaba el último de la tripulación y me atendían el primero (ellos pedían en inglés)
Pero sí, en EE.UU y Canadá tienen unos estereotipos muy definidos (y eso que siempre me quitaba el traje de torero...)
Muy agradable (como siempre) visitar tu blog.
Un besote.

Paco Bernal dijo...

Hola! Yo creo que los españoles/hispanos/llámalo X, si hemos conseguido una cosa es crear imagen de marca. Aquí en Austria es igual. No veas ahora con la Eurocopa y los triunfos de Casillas. Somos héroes. Y ellos están encantados porque respondemos al estereotipo de gente extrovertida que ellos (los austriacos) no se atreven a adoptar.
Muy interesante el post, por cierto. Aunque, en una cosa no estoy de acuerdo, por lo menos en mi caso: los españoles movemos las caderas mejor que los europeos (que son como los muñecos del subbúteo jajaja). En fin, en cuanto tenga un ratito, te enlazo a mi blog. Ahora tengo que recoger la ropa que tengo tendida.
Saludos desde Austria,
P.

Arantza dijo...

Pedro: tú sí que aprendiste a tocar la fibre sensible de los quebequeses: su singularidad cultural ("Québec en français"). Están tan acostumbrados al turista americano típico, que actúa como si todo el planeta debería hablar inglés, que en cuanto un extranjero se dirige a ellos en su idioma, se les derrite el corazoncito. este fenómeno también se da en España, cuando le mando a monsieur M. a por el pan con su acento cañí, tiene un éxito bárbaro.
Yo también he guardado el vestido de faralaes en el armario, oye, (ya sabes, el vestido tradicional vasco) y aún así los topicazos siguen cayéndome encima uno detrás de otro.

Paco: por imagen de marca, lo que se dice de marca... pues sí, he visto las fotos de los hinchas españoles en tu blog y proyectaban una imagen de marca un tanto, euh... agreste. :-)
En cuanto a lo de las caderas ágiles, habla por tí, que los muñequitos del subbúteo tienen la gracia de una bailarina balinesa comparados conmigo. Me encanta lo de tu ropa tendida. ;-) Bienvenido a esta cocina, pásate cuando quieras.

Anónimo dijo...

Así es, los europeas no son minorías visibles porque visiblemente no se les nota nada, pero son minorías étnicas, son las palabrotas que utiliza el Minitère d'Immigration...

MF

Sara dijo...

Ya tengo propuesta para mi proxima lectura en inglés:

Intento leer en inglés para no perder tanta chispa, y intento que sean libros como yo digo "de verdad", aunque siempre son mucho más fáciles y ágiles de leer si son tipo el diario de bridget jones... y mira, oye, voy a conocer nuevos géneros por lo que parece!

Besotes.

Arantza dijo...

MF: los de inmigración no sé muy bien lo que fuman, pero yo quiero probarlo ;-)

Sara: justamente, una de las razones por las que me aficioné a la "chick lit" es porque el lenguaje suele ser claro y sin demasiadas florituras, porque mi inglés no está a la altura de mi francés. (En inglés suelo leer cosas muy "cultura pop", best-sellers, etc.) Y me sorprendió ver que, aunque fáciles de leer, ¡algunas de estas novelas tienen "enjundia"!

Sara dijo...

Que bien Arantza!

Pues espero tus recomendaciones... yo ahora estoy terminando Trilogy in New York, de Paul Auster, y me está entreteniendo lo suyo.

Ya te iré informando de mis adelantos...

Arantza dijo...

Sara: wow, Paul Auster, eso ya es literatura-literatura, chica. Si eres capaz de apreciar a Auster en "versión original", desde luego que puedes leer las cositas frivolonas que propongo por aquí.

Edith dijo...

Leyendo algunos comentarios de tu blog llegué al de tu amiga Sara, Paul Auster, ahem... no se compara con una novela como la de las "sucias"... jiji
Por cierto, ya terminé de leerla. Como dices, es una de lectura de verano.
En algunas cosas me identifiqué con las situaciones descritas y otras la misma autora cae en los estereotipos, tal vez con intenciòn (no quiero dar detalles por si alguien lo lee).
Es cierto que en el momento en el que ves a alguien que sobre sale por el color de su piel o sus rasgos fìsicos, te pones a hacer suposiciones sobre su orìgen (o bueno, por lo menos eso es lo que a veces hago, sobre todo en el metro). No veo esto como algo malo en sì, de hecho para mì es como un juego (sobre todo si olvidé mi libro Y mi Ipod en casa...), claro que puede convertirse en algo menos inocente si empiezas a dar juicios de valor dependiendo del grupo étnico (eso, trato de no hacerlo)... Admito que cuando la gente trata de adivinar mi orìgen y que me dicen cualquier cosa que no sea mexicana, me da coraje (esto viene obviamente de gente no latina... hmmm), los corto en seco y digo "no, mexicana" y muchas veces empienzan con "ahh, yo conozco México, fui a Cancùn...". Dependiendo de como vea la persona, la saco de su "error" diciéndoles que Cancùn es una de las partes menos mexicanas y les hablo de la gran diversidad de nuestro paìs (Manis, te sientes orgullosa de mì???). Aunque, debo admitir que hay algunos quebequenses (muchas veces son "tree huggers") que me han sorprendido y que han osado explorar el paìs un poco màs.
En fin, ya me alargué y no creo que a nadie le interese leer estas historias. Disfruto tus relatos, siento no escribir màs seguido.

Arantza dijo...

Edith: tu te fais si rare dans les commentaires, chère, que tu peux t'allonger... :-) Y gracias por el punto de vista latino. De ese libro -que, como digo en la entrada, no es una obra cumbre de la literatura- me gustó lo corrosiva que es el personaje de la periodista (la gay, no, la otra), en relación a su rol de "latina de service" en el periódico donde trabaja.
Ya sabes que mi cocina siempre estará abierta para tí (¡las dos, la virtual y la real!). Un besazo.

Diane dijo...

Ti entrada, Aran, y todos otros comentarios son muy interesante, especialmente para una gringa "quebeques pura lena"! ;-) Y para una ex-estudiante de comunicacion, estudiante que se specialidad en las comunicacion interculturales...

Siento mucho compasiòn para todos los cosas que hay expresan aquì. Yo me sientaron como una extranjera mas de una vez en otro paìses, aùn en Estados Unidades! Entonces, no deseo excusar "mis pueblo", para decir como. Pero, me gusta tener una otra perspectiva.

Es verdad que la "media" (moyenne, average?) gente quebeques no conoce mucho las culturas ni las historias del pueblo y del paises sudamericana o european - y yo tambien... Pero, la media gente quebeques no conoce mucho mas a su propio historia!! Eso rendeme muy triste. Ademas, no creo que la gente en general, en todos paìses, es muy curiosa, *point/period*! Eso rendeme mas muy triste...

Sin embargo, creo que hay algunas veces donde algunas personas reaccionaron como le describeìs Ander (China) para ensayer de buscar un lugar comùn (terrain de connaissance, points communs), para entrar en relacion por la demostracìon que ellos conoce un poquito de la cultura del otro... aùn si solamente para mostrar que reconoce o sabe de donde paìs eres el otro.

Ouf! Yo esperando que mis palabres son clara! :-) Eso texto es el mas largo texto que yo escriban en mis vida! - En espanol, sin duda!:-D (Yo enseno espanol a yo mismo con algunos libros y con leer este blog :-D)

Arantza dijo...

Diane: pues sí que tienes razón con lo de que habría que ver esos tópicos a los que se aferra la gente como un intento de acercamiento, una toma de contacto torpe, pero bien intencionada. Quizá lo que me molesta son las afirmaciones, a lo mejor si todos hiciéramos más preguntas, aprenderíamos más sobre el "Otro"...