jueves, 5 de junio de 2008

Bienvenu au Canada II: The Sequel

A estas alturas, ya empezáis a conocerme lo suficiente como para saber que a mí los arrebatos nacionalistas sólo me dan delante de una langosta. Es triste, pero cierto. Eso también me pasaba cuando vivía en el País Vasco, sólo que en aquel entonces los arrebatos nacionalistas me daban delante de unas kokotxas al pil-pil, por poner un ejemplo.
Estoy empezando a parecer francamente odiosa, frotándoos en la nariz lo barata que está la langosta aquí, pero este animalito da para mucho.

Hasta para una ensalada griega "with a twist" : con langosta. Y el queso feta clásico.



Vale, vale, ya paro. Prometo que no lo haré más.

6 comentarios:

Vega dijo...

Ya estoy inmunizada con lo de la langosta. El merluzo de mi novio pasó 4 meses en Brown. Langosta a 10 euros. No se comió ni una. Casi lo planto. AAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHGGGG!!!!
Lo siento, creí que lo había superado. Me voy a chupar unas boquitas de mar congeladas un rato. A ver si se me pasa. Digo.

lilith dijo...

madre miaaa! pero que pinta de ensalada!!!y aqui el pollo me lo venden a 15euros, jaja, que mal repartido esta el mundo. langostas no me he atrevido ni a mirar, no sea que me quede bizca al ver el precio, jiji. Pero eso si, acabo de volver de un viaje relampago a espanya, arantza, te voy a dar envidia, y me he puesto las botas de comidita buena!!!! con un buen jamon, unas bravas y unas canyitas al lado, hasta la langosta parece menos apetecible :p

sumire dijo...

Una sin langosta para mi es posible? ya sabes que no pertenezco a la secta de los Adoradores de los Telefonos con Patas....

Arantza dijo...

Vega: Monsieur M. es igual, Él, delante de una langostita, ni se conmueve. En cambio, lo sientas delante de una barbacoa encendida cubierta de pollo y se le saltan las lágrimas (por el humo, y por la emoción). Hasta se vuelve un poco más peludo. Qué misterio, el género masculino.

Lilith: mira, a mí el jamón, ni fu ni fa, pero las bravitas, eso ya es otra cosa. La última vez que me dio otro arrebato patrio fue delante de una barra de pintxos de Vitoria, con un pimiento relleno de mousse de champis y bacalao. Casi bailo una espatadantza, pero ya estoy un poco mayor para esos trotes.

Sumire: encantada de leerte, sobre todo con las noticias que has tenido estos días. Lo de los teléfonos me ha hecho gracia, ya no me acordaba de esa denominación... Pero es que aquí las langostas son teléfonos de los antiguos, con rueda y cable, no esos móviles minúsculos (ya paro, ya). Por supuesto que puedes, la receta clásica es sin langostino hipertrofiado de esos.

Sara dijo...

NO HAY DOLOR! NO HAY DOLOR!

Hace tanto que no me meto una langosta entre pecho y espalda... que no hay dolor.

Vale. Un poco de pupita sí.

Arantza dijo...

Sara: si te sirve de consuelo, aquí es IM-PO-SI-BLE encontrar una simple barra de pan que sepa como es debido. El pan es caro y malo. Cuando uno quiere comer otra cosa que no sea pan de sandwich, va las panaderías que te venden una barrita como si fuera comida "gourmet". Normalmente el pan ya está chicloso antes de salir de la tienda. A veces sueño con el "crunch-crunch" que hacía las barra en España... *ay* (suspiro). A ver cuando termino los estudios y tengo tiempo de hacerme mi pan.