sábado, 16 de agosto de 2008

Vamos de paseo (II)

Cuando salimos de caminata montañera, monsieur M. está acostumbrado a mis pequeños hábitos y manías, como mi escasa autonomía de contención (máximo, una hora de coche sin parada miccional de urgencia), debido a mi gran afición al café y al té verde, bebidas que provocan en una servidora el comportamiento de un abuelito prostático. Eso y la paradita de rigor en el Tim Hortons, más las paradas obligatorias en los puestillos de los granjeros de vuelta a casa, para aprovisionarnos de productos de temporada (estas últimas también le gustan a él, así que todo es peace & love en el coche, ese vehículo productor de compost que es el nuestro).


En nuestro último paseo "cosechamos" unas fresas, unas frambuesas y unos arándanos, directamente vendidos por el productor local. Su puestillo hubiera hecho feliz a cualquier oso. Las frutas del bosque les vuelven locos y ahora es la temporada. Los arándanos aterrizaron en el bizcocho que visteis el lunes.



Y un queso típicamente quebequés: el popular fromage en crottes (literalmente, "cagarrutas" -con perdón- o pegotes de queso), o fromage en grains (queso en grano, pero desengañaros, nadie lo llama así). Con ese nombre tan poco tentador, y está bueno.

Es un queso cheddar fresco, de vaca, cuya duración es bastante limitada, y que al masticarlo hace un estruendoso "squiick, squiick" entre los dientes. De hecho, ese sonido es el indicador de la frescura del queso. Cuanto más estruendosos "squiiick" hace al masticarlo, más fresco está. Normalmente se come fresco del día, y, curiosamente, en esta norteamérica tan aséptica, se vende a la temperatura ambiente, ya que cuando se refrigera, pierde mucho de su textura y sabor. Parece ser que este tipo de queso comenzó a fabricarse en los años 60, cuando el excedente de leche provocó que algún ingenioso granjero buscara una forma de utilizarla rápidamente. Este queso, que no tiene que pasar por ningún proceso de moldeado y curado, fue la solución.

Éste es también el queso que se utiliza en el "plato nacional" de Quebec: la poutine.

Sólo para valientes. O, en su defecto, gente muy de Bilbao.

6 comentarios:

CRIS dijo...

Berries de todo tipo y queso, guau que paseadita más guay, como nos gusta pecar...
Un beso

Arantza dijo...

Cris: para qué engañarnos, en el fondo, lo de la caminata montañera no es más que una excusa para hacer hambre para la vuelta ;-)

mai dijo...

¡¡¡hay que ver como unos tomates me han llevado a conocer un queso que ni sabia que existia !!! y estoy encantada, de conocer el queso y de disfrutar de tus charlas(si podemos llamarlas así) te aseguro que te seguiré leyendo , sabiendo que tenemos en comun el gusto por el tomate seguro que aquí siempre encontraré algo bueno y algo nuevo.
Un placer , saludos.

Arantza dijo...

Mai: bienvenida a la cocina. Acabo de echarle un vistazo a tus cacerolas, y esas habitas confitadas con foie han hecho que me tenga que cambiar de camiseta, porque no llevaba el babero puesto...

Blanca dijo...

Arantza, si hay arándanos en España, lo que ocurre es suelen necesitar humedad y ambientes montañosos de una cierta altura. Lo que no tenemos es costumbre de recogerlos ni de comerlos. En el prepirineo catalán "haylos" pero son muy escasos y hay que saberlos encontrar. Yo suelo comprarlos en conserva cuando voy a Francia o Alemania, donde hay gran tradición. En casa nos gustan mucho con el cheesecake.
Me lo he pasado muy bien repasando tu blog que no conocía.
Por suerte, de madre sólo hay una...

Arantza dijo...

Blanca: muchas gracias por la información, ahora si me preguntan dónde conseguirlos diré que a mis lectores españoles que vayan de excursión al monte... ;-) Bienvenida a la cocina, pásate por aquí cuando quieras.