jueves, 21 de agosto de 2008

I'm the queen of dairy


Desde que vi esa escena en la película "Cosas que nunca te dije", de Isabel Coixet, en la que la protagonista, que acaba de ser dejada por su novio de la forma más vil, rastrera y poco elegante posible, corre a la tienda de la esquina, llorando para comprar un bote de "Rocky Road" de Haagen-Dazs; o aquel capítulo de"Sex & the city", "The Post-it always sticks twice", en el que Carrie recibe otro plantón aún menos elegante, vía Post-it, y termina ahogando sus penas en uno de esos pantagruélicos platos helados que sólo se encuentran a este lado del Atlántico, supe que hay algo especial en esa estrecha relación mujeres-helado.

Cuando llegué a Montreal y entré por primera vez en una heladería, tuve un auténtico shock cultural: mi francés inexistente en aquella época y mi inglés aproximativo dificultaban la ya de por sí dificilísima tarea de elegir entre aquella avalancha de sabores, cornetes, copas, toppings y tamaños -todos ellos enormes, this is America, and America thinks big-.


No os voy a mentir: desde un punto de vista estrictamente culinario, los helados caseros se llevan la palma, y los helados "a la europea" (es decir, a la italiana, esencialmente), son mejores. Los ingredientes son más naturales, y si pensamos en el contenido nutricional... al menos contienen los ingredientes básicos del helado: huevos, nata. Cuando los montrealeses quieren comer un helado de calidad, se van a la Petite Italie (el barrio italiano) y se piden un buen gelato.

Pero cuando una lleva media jornada sudando delante del ordenador, y lo que quiere es un antidepresivo, pilla las llaves del coche y se va al Dairy Queen. Como ocurre con casi toda la comida basura, la falta de calidad de los alimentos se compensa por el aspecto, el tamaño (nuestra comida es una mierda, pero le ofrecemos más), la forma, con esas torres de helado como de ilustración de cuento, el colorín, la guinda.
El helado, que en Francia, en francés popular, se llama glace, en Quebec se pide por crème glacée (traducción literal: crema o nata helada). Me temo que cualquier rastro de nata en los helados del DQ es pura coincidencia. Podrían ser calificados más bien de "grasa helada", como la mayor parte de los helados industriales. Lo cual no impide que una coupe glacée o sundae, con esa mezcla de caliente y frío (se sirve con salsa de chocolate caliente), sea la mejor receta para una inspiración en pleno bloqueo.

...Y sabe mejor que el Prozac.

Para los que intentan cuidarse las arterias (monsieur M.), siempre hay una versión más sana: el yogur helado, hecho en el momento con fruta de verdad y yogur natural.


Aún no me he integrado lo suficiente como para ser capaz de pedir que me echen toppings como migas de Oreo, M&M's, u ositos de goma.

Pero dadme tiempo.

6 comentarios:

María dijo...

Hola:
Nunca he entendido como corren los americanos a por un litro de helado cuando les entra la depre... Con lo bien que entra un poco de chocolate...
Ese tipo de seudo helados les encantan a los gabachos....(Lo digo con conocimiento de causa, que tengo marido francés)
Al yogur helado seguro que me apuntaría... Ummm
Saludos

Lía dijo...

Puea mira, a mi me tienta el yogur helado de monsieur M. ;)
Aunque entre mis helados favoritos he de decir que no sé si me quedo con el de vainilla, con el de turrón o con un buen blanco y negro aunque no sea helado exactamente...eso sí, de heladería italiana siempre.
De todas formas estoy con María, para las penas no hay nada mejor que chocolate, cuanto más negro mejor ;)

La cuina vermella dijo...

Y a mi que delante de una depre me da por comer toneladas de patats lay's al jamón!!!! si es que soy muy rara!
Besos a todas!

Marona dijo...

Pues yo digo sin vergüenza que hice dar la vuelta al convoy turístico hace unas semanas sólo para pararme en un Dairy Queen y pedirme uno como el tuyo pero de frutas del bosque... jo, nadie me había dicho que todos esos sitios que salen en las peliculas y en las series existían de verdad ;)

Arantza dijo...

María y Lía: como buena chocoadicta, yo también prefiero darle un tiento a una tableta para animarme. Pero en lo del helado, mira que sois gourmets, chicas ;-) Claro que el de turrón está buenísimo, pero no se puede comparar, es como equiparar un whopper a una chuleta de las que hacía tu madre en casa.Todo tiene su momento y lugar. Zamparse un helado en el DQ es, como sabe bien Marona, una experiencia cultural, antropológica, casi diría yo (la de excusas que puedo encontrar cuando me apetece comer bazofia ;-).
Y las Lays al jamón, te entiendo, cocinera bermeja. Monsieur M. también es muy de sumergirse en las profundidades de un paquete de patatas cuando la vida no le sonríe... y cuando le sonríe también. Curioso, yo creía que lo del salado era una cosa más masculina.

Saludos a todos/as.

CRIS dijo...

Cómo te tira lo "pop",me encantan estas ilustraciones tan fifties. No hay nada como un helado azucarado cuando uno lleva rato delante del ordenador y el cerebro está a punto de echar humo.
Saludos.