domingo, 2 de noviembre de 2008

Pluperfect Pumpkin Muffins / Muffins de calabaza pluscuamperfectos


... por aquello de "más que perfectos" (ya me van a acusar de nuevo de no tener abuela, pero qué queréis que le haga... soy un desastre en mecánica del automóvil, e incapaz de diferenciar el sexo de los pollitos -e incluso de mi peluquero-, luego en algo tengo que tener un poco de habilidad...)

¿Qué hacer con dos enormes calabazas que han servido para atraer monstruitos durante la tarde de Halloween?

Este blog montrealés, siempre tan práctico, os propone varias creativas posibilidades (hazte a un lado, Martha Stewart):

a) dejar como decoración de parterre este simpático artefacto del que ya os he hablado: the mooning pumpkin, e irritar a los vecinos durante tres meses más (puede ser decorado con luces navideñas cuando llegue la ocasión)

b) buscar tu vieja escopeta de postas y utilizarlas como blanco (atención, esto mejor en un descampado)

c) dejarlas pudrir tranquilamente delante de la entrada para ahuyentar a los vendedores de aspiradores, mormones, testigos de Jehová, de Yahvé, de Alá, a las girl-scouts que siempre quieren venderme chocolate malo o a la señora sin sentido del humor que viene a pedir para el domund

d) utilizarlas como original paragüero. Tiene un inconveniente: se pudren. Cuando les llegue la hora, ver alternativa c

e) ponerles nombre, unas pelucas, sentarlas a la mesa contigo y tener agradables conversaciones con ellas, al estilo Tom Hanks con su amigo Wilson. (Lo sé, paso demasiado tiempo sola).

f) en estos tiempos de inmensos pechos siliconados, utilizarlas como alternativa ecológica y biodegradable a la prótesis mamaria, y rellenar con ellas el sujetador. Exagerado, diréis. Pero mirad qué bien le ha ido a Pamela Anderson. Quien por cierto, es canadiense.

g) cocinar unos suculentos muffins de calabaza.

Con esta receta declaro oficialmente clausurada la temporada obsesivo-monotemática de recetas con calabaza que habéis padecido últimamente los habituales del blog. Prometido.

La variedad que se utiliza como decoración, la citrouille o pumpkin, desde un punto de vista gastronómico, es la más sosa y menos interesante de toda la variedad de calabazas que se encuentran por aquí. Por eso se utiliza para hacer tartas o muffins, porque las especias y el azúcar le dan un poco de vidilla. Hay múltiples recetas, la que he utilizado (enlace más abajo) da unos resultados impecables.

La calabaza hace que la textura del bizcocho mejore considerablemente y sea esponjosa y húmeda, como debe de ser un buen bizcocho. Esa humedad es también la razón por la que no duran mucho tiempo. Os aconsejo que congeléis individualmente estos cupcakes -en crudo-, cuando estéis listos para hornearlos ni siquiera es necesario descongelarlos, y tendréis muffins recién hechos en un momento.

Resumiendo : excedente de calabazas + trabajo con niños = pumpkin cupcakes (muffins decorados, vaya). Y encima encontré una receta sanota. Vale, el colorante naranja radioactivo no es lo más sano y natural del mundo. Pero nadie dijo que una infancia ultraequilibrada nutricionalmente sea una infancia feliz.

4 comentarios:

CRIS dijo...

Sí, desde luego vamos a ver mucha receta de calabaza con todo esos excedentes. Tus propuestas para terminar con esos excedentes me parecen mucho más serias que las que propondría nuestra querida Martha. Tengo una amigo que cada vez que me ve comprando el Living me grita: no soporto que les dinero a esa ex-presidiaria!.Pero una tiene sus vicios.
Un beso

Bea dijo...

Jejeje, muy buenas tus propuestas, tanto la de las calabazas vacías,, como la de esta receta pluscumperfecta... que de verdad lo es!!! te lo confirmo, yo tampoco tengo abuela, jijiji.. Un beso. Bea

Ajonjoli dijo...

¿en montreal también piden para el domund?
te han quedado con una pinta excelente, te daremos permiso para que te eches flores a diestro y siniestro.

Arantza dijo...

Cris: confieso que yo también tengo el vicio de comprar "Living" de vez en cuando, sobre todo los especiales de Halloween y Navidad. Cuando lo tengo entre las manos, siento dos cosas contradictorias: me autodenigro un poco por marujona, por contribuir a perpetuar ese estereotipo del ama de casa republicana y perfecta que Martha vende tan bien y que no tiene mucho que ver conmigo, también pienso que hay que estar chiflada para hacer la mitad de las cosas que se ven en la revista, pero, por otra parte, las recetas son suculentas y las decoraciones tan bonitas... *sigh*

Bea: bueno, iba a decirte que tus cupcakes decorados son tan bonitos como los de Martha ;-), pero como no tienes abuela, no necesitas que te lo diga... :-D

Ajonjoli: gracias por los piropillos, y sí, algún que otro vestigio católico aún da coletazos por aquí... pero con poco éxito.