miércoles, 26 de noviembre de 2008

Chien chaud: la decadencia de Occidente

La recomendación cinéfila quebequesa del día: la segunda película de la trilogía de Denys Arcand, "Las invasiones bárbaras". Aunque sea una continuación del "Declive del imperio americano", y se vea mejor la evolución de los personajes 17 años después, se puede entender perfectamente sin haber visto la primera. Una buena película, que consigue hablar de morir sin resultar plúmbea, gris, deprimente. La muerte "real life", con sus momentos emotivos, cómicos, ligeramente grotescos y muy prosaicos. Os arrancará algún lagrimón, y más de una carcajada.

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Tengo la habilidad de haber pasado una década en Quebec, Canadá, Norteamérica, y haber conseguido evitar casi totalmente la comida basura, salvo en contadas -y, a menudo, voluntarias- excepciones, motivada por un interés puramente antropológico. Con este razonamiento: si millones de personas adoran esto, y algunas incluso están dispuestas a morir para seguir comiéndolo (ignorando todos los consejos de cardiólogos y nutricionistas), debe de haber algo ahí...

Cuando me dejo llevar por este razonamiento, acabo comprando una guarrada, comiéndola parcialmente, tirando el resto, sufriendo acidez de estómago y molestias digestivas varias el resto de la tarde y diciéndome: recuerda que a millones de personas también les gustan las versiones internacionales de "Gran Hermano". Y que Chiquito de la Calzada hizo furor durante varios años.

Ergo, una vez más, popularidad no siempre = calidad.

Sin embargo, hay veces en las que no se puede escapar de la maldición de la comida rápida. Cuando el hambre aprieta, la tensión está por los suelos, y es imperativo tragar algo antes de caerse redonda, y las alternativas que una tiene son: hamburguesa, patatas fritas y hot dogs, (chien chauds en Quebec, porque estos irreductibles lo traducen todo, todo sea por no dejarse invadir por el inglés), pues todos los principios gustativos y todas las consideraciones de salud se van un rato a paseo, y te encuentras con esto entre las manos:



Toda mi vida (y algunas memorables comidas en España) pasó ante mis ojos mientras "decoraba" mi perrito con los básicos: ketchup, mostaza, relish.

12 comentarios:

JB dijo...

te entiendo perfectamente, hay veces que simplemente tienes hambre y te comes lo primero que encuentras...
te lo dice uno que se acaba de zampar media docena de mantecados y polvorones
voy a por un poco de "mistela" o "vi ranci", a ver si consigo digerirlos un poco antes de meterme en la cama
:-0

Begoña dijo...

A mi me gusta comerme de vez en cuando una guarreria de esas, pero no dejan de ser eso, guarrerias.
Un saludo, Begoña

Noema dijo...

No te lo vas a creer pero he visto "Las invasiones bárbaras" la semana pasada. Te iba a preguntar por ella pero te me has adelantado, increíble. La película tiene unos diálogos magistrales. Además me hizo ilusión ver de fondo Montreal ahora que tengo una referencia y está más cerca.
Respecto a la comida basura yo caigo una y otra vez y siempre, siempre, acabo arrepentidísima y cabreada por haber sucumbido, otra vez.
PD: ehhh, y nuestra traducción del "perrito caliente"... merece también mención ¿no?

Marona dijo...

Esastamente lo mesmo me pasa a mí con las salchichas en este país (que son la versión centroeruopea de los perritos calientes). Me atraen como sirenas y luego me sientan como perdigones. Sólo hay una excepción: las bosna (una variedad balcánica), esas (toco madera) aún no me han sentado mal. Ahora que ha llegado el mercadillo de Navidad voy a ser feliz comiendo comiditas rápidas en la calle: sopitas, patatas asadas, salchichas... jejeje... (voy a hacer acopio ahorita mismo de toneladas de sal de frutas... jurl)

Anónimo dijo...

Ay!! no se como sabrá pero el relish ese tiene una pinta un poco puaggg....
Yo de vez en cuando sucumbro y siempre, siempre siempre me arrepiento...será genetico??
jajajajaja
Que aproveche!
Un beso
Maite

CRIS dijo...

Creo que esa comida basura está hecha con la intención de que sea adictiva y atraiga en momentos bajos incluso a vegetarianos acérrimos.A veces caigo después de pasarme dos horas en Ikea, salgo tan zombi que es el momento ideal para dejarse llevar por una basurilla tan reconfortante como deleznable.
Un beso

La cuina vermella dijo...

Pero una vez al año no hace daño... y ue risa con el comentario de Ikea, a nostros nos pasa o mismo!!

Pedro dijo...

¡Pues que quieren vuesas mercedes que les diga...!A un servidor, de vez en cuando Una buena hamburguesa o un perrito ¡eso sí! con toda su parafernalia de ketchup, cebolla, pepinillos, tocinito frito, etc, etc me gusta y hasta me sienta bien, pero el Gran Hermano, el Chiquito de la Calzada (jamás le vi la gracia)o cualquier programa basura de "famosos" contando sus intimidades, son los que me revuelven el estomago.
Hace poco, llegamos de compras muy tarde y no teníamos ganas de ponernos a cocinar, así que "La Extremeña" y yo, nos compramos unas hamburguesas, nos las llevamos a casa y nos pusimos a ver una peli de los Hermanos Marx...
¡Fue una maravilla!
Besotes.

Ander dijo...

Oye, que en España también lo traducimos todo: nadie dice hot dog sino perrito caliente... ^^

Si vieras la de noches que J. y yo nos zampamos un Ben & Jerry's viendo alguna película bajada del interné... Antes de probarlos pensaba "qué asco", pero ahora me parecen los mejores helados del mundo. Me encanta el "Chunky monkey" (helado de plátano, con nueces enteras y fragmentos enormes de chocolate negro), y ahora queremos probar uno de chocolate con nube (o sea, marshmallows)... Que apreciar lo bueno no quita que de vez en cuando (pero muy de vez en cuando, ¿eh?) se aprecie lo basura.

Un beso.

Arantza dijo...

JB: jo, media docena de polvorones antes de irme a la cama podrían acabar conmigo... soy una floja.

Bego (es que te escribo desde un teclado francés, por eso me permito el diminutivo ;-): guarrería, y gorda. Mi estómago no se equivoca, la acidez instantánea es como un detector de cochinadas artificiales.

Ander y Noema: chicos, que mi comentario no desmerece la habilidad ibérica para adaptar términos extranjeros y apropiárselos...

Noema: glups, pues no es una peli que te hubiera recomendado a tí precisamente, pero me alegro de que te gustara pese a todo. Y no es tan triste, verdad? Al menos, no todo el tiempo. A ver si puedes encontrar la primera parte, "El declive del imperio americano". Stephan Rousseau, que interpreta al hijo yuppie-ultraeficiente, es un humorista que las trae locas por aquí...

Marona: je, je, je, me recuerdas que se acercan las navidades y que tengo que correr a comprar "Eno" y unas latas de Coca-Cola, me suelen salvar de colosales indigestiones en casa de mi familia política (no, no te empujan a comer como en las familias hispánicas, digamos que la indigestión es más por el tipo de comida que por la cantidad...).

Maite: el relish... como te diría... el bueno (el chutney) está bueno, pero este es verde fluorescente, brilla en la oscuridad y sabe a mermelada de pepinillos. Eso.

Cris y Cuina Vermella: en el Ikea de aquí antes tenían cinnamon rolls, horneados in situ. Terrible. Seguía el tufillo de canela como un perdiguero y siempre terminaba zampándome uno.

Pedro: yo soy méas de fast food dulce (léase donuts), pero cuando caigo porlo salado, suele ser una "poutine"... tengo que comerme una para publicar una foto y hacer que alucine el personal, todo sea por el blog :-)

Ander: ah, mi favorito de B&J es "chocolate chip cookie dough" (vainilla con pedazos de masa de galletas... sí, sí, está bueno). Ya de pecar, pecar a lo bestia.

Noema dijo...

"El declive del imperio americano" ya está pedida! Tú recomiéndame, mujer, que una es sensibilera pero tampoco me rompo, digamos que de cristal duralex ;-) (aunque al verla pensé probablemente lo mismo que tú, menos mal que la veo sola).
By the way, hoy me voy a IKEA y ya estoy pensando en el perrito (o los perritos) que me voy a zampar después!
Un abrazo

Arantza dijo...

Vaya, me siento honrada de ver que ver que alguien se traga mis sugerencias cinematográficas... y me alegra que vieras esta peli sola. Uf. "El declive..." es una peli que ha envejecido un poco, sobre todo el aspecto (ah, los 80, con sus maquillajes terribles y sus aún más terribles cortes de pelo, como el estilo Julia Otero... :-), pero la historia me parece aún muy válida. Es básicamente una crítica al cinismo que les entra a muchos en la treintena. Tengo por ahí un post "precocinado", que publicaré un día, y espero que opines... Y, ja, ja,ja, yo también tengo expedición programada a Ikea esta tarde (te lo juro), pero voy a pasar de hotdog por esta vez, ayer me zampé una bolsa inmensa de Cheetos mientras intentaba dar forma a un trabajo :-P