lunes, 7 de julio de 2008

Amigos


"Mi patria son los amigos."

Alfredo Bryce Echenique (1939-) Escritor peruano.


(Foto de dos amigos, Mónica y Javi, en su visita a Quebec)
Los amigos tienen esa ventaja sobre la familia: el que los eliges eres tú. A veces, son ellos los que te eligen. Tanto en el primer caso como en el segundo, cuando abres la puerta a la amistad hay veces que no sabes que estás abriendo la puerta a una relación que durará más que muchas relaciones de pareja. Un amigo es alguien que lo sabe todo de ti, te conoce desde hace bastante tiempo y a pesar de ello te quiere. Un familiar es alguien que, sin saber todo de tí (y a veces, casi nada), te conoce desde que naciste y a pesar de ello te quiere.

Cuando llegué a Quebec, no sabía que venía para quedarme. Llegué con una mochila, un jersey peruano enorme con colores que podían parar el tráfico y un par de trenzas. Y muchas ganas de aventura, unas cuantas esperanzas, y un amor que acababa de empezar, del que no sabía gran cosa, salvo que había que darle una oportunidad. Llegué sola y sin amigos, y durante mucho, mucho tiempo, eché vivamente de menos a esos amigos. Ya hace casi diez años que tomé ese primer avión, y puedo decir que esa nostalgia de mis amigos acaba de empezar a disiparse.
Al principio, busqué amigos para llenar el vacío que habían dejado los que se quedaron en España, pero poco a poco me fui dando cuenta de que, como dicen en Quebec, "uno no puede tirar de las flores para que crezcan". Los amigos son una cuestión de tiempo, pero son también un encuentro acertado en el momento correcto en el sitio apropiado. Un cúmulo de circunstancias que no pueden crearse a la fuerza. Así que ahora ya no fuerzo los encuentros, pero me muestro abierta y disponible a lo que venga.


Aún veo cosas que me hacen pensar en tal o cual amigo o amiga, en cómo se reiría si lo viera, en como le gustaría. Pero eso ocurre de vez en cuando, se espacia cada vez más. Supongo que ése es el precio de la adaptación, del que ya hablé una vez, es imposible vivir feliz en el presente si no dejas ir un poco el pasado. Ése es también el precio de crecer y comenzar a ser capaz de definirte sin tener necesidad de verte a través de otros ojos.


Pero hoy tenía un ataquito de nostalgia, que empezó la otra tarde en la que estaba sentada en un muelle delante de un lago inmovilísimo, uno de esos atardeceres de aquí, con el espejo del agua delante y el ruido del bosque detrás de mí.


Y me han dado ganas de escribir este minihomenaje a esos amigos que forman parte de la persona que soy ahora, me han ayudado a atravesar partes de mi vida que no fueron muy fáciles, y han aguantado años y años de lamentaciones y quejas egocéntricas y se han mantenido fieles pese a todo (pobres Sumire y Txentxo, qué plasta les di); a los que me han cambiado sin saberlo y me han ayudado a ver la vida de otra manera, mucho más interesante y positiva, y a divertirme inmensamente mientras lo hacía (J.Jeleton); a los que me han mostrado que la amistad puede ser un fantástico "subproducto" nacido de algo diferente (aquí, me guardo los nombres para mí ;-); a esos que, sin que yo los eligiera conscientemente, me eligieron como amiga, así, en un tropezón casual, y me siento honrada por ello (Rafa, Montagne), y a los que, aunque la amistad haya nacido más tarde (Mónica, Diane L., Nico, María Fernanda, Jaëlle, Edith ;-), promete mucho para el futuro.


Esto de mencionar nombres (o pseudónimos ;-) y ponerme lacrimógena no es muy habitual en mí, así que aprovechad para cotillear, porque quién sabe cuándo las hormonas provocarán otro ataque semejante. (Típico, lo de la negación emotiva, muy de Bilbao: no es emoción, es SPM).


Con el tiempo, también he ido perdiendo algunos amigos.
Algunos, porque no hicieron los esfuerzos mínimos para conservar la amistad, que es un deporte en el que las dos partes implicadas deben sudar un poco. Otros, porque con los años y los cambios han derivado en una dirección y yo en otra, alejándonos ambos demasiado para mantener puntos en común. Ni yo ni ellos somos las mismas personas que hace una década. Al principio, me aferraba obstinadamente a esas amistades, intentando respetar esa idea de fidelidad que me es tan importante. Con el tiempo, me he resignado a dejarlos ir.


Siguiendo con las citas, hay una que dice algo así como que a los amigos, como a los dientes, los vamos perdiendo con los años, no siempre sin dolor. Creo que es de Ramón y Cajal. Pero yo no quiero perderlos todos, ¿eh? (ni los dientes, ni los amigos :-).


Voy a poner fin a esta entrada ya mismo, que me estoy poniendo pastosa. Os dejo una canción sentimental que viene muy a cuento para un post sentimental sobre la amistad.


Escuchadla, que va por vosotros.

23 comentarios:

Diane dijo...

Comprendì bien este entrada...

xx

Pedro dijo...

Ponerse pastosill@ y nostalgic@ a veces, es bueno y necesario, es una prueba de que somos humanos y tenemos sentimientos. ¡Pobre desgraciado el que no suelta una lágrima de vez en cuando...!
Disfruta plenamente de tus amigos, los viejos y los nuevos,disfrútalos a tope.
Yo he empezado a tener una edad en que alguno se me va para siempre y a veces me arrepiento de no haberles dado un abrazo a destiempo (que siempre es a tiempo...)
¡Hala, ya lo has conseguido...¡Lágrima vaaaa...!
Besotes.

sumire dijo...

No te preocupes cuca, eso es normal, tambien a mi se me han espaciado mucho las veces que pienso si te horrorizaria o no esa camiseta que me estoy probando o si te reirias con este programa tan tonto que dan ahora...

Es una especie de mecanismo de adaptacion, no podemos vivir en el pasado, pero lo que hemos vivido juntos sigue ahi.
Disfruta de tus nuevos amigos sin tristeza, nosotros tambien lo haremos.

Te envio un beso gordo (que perrerias nos hacen las hormonas eh?)

Pedro dijo...

La lágrima ya se ha secado, así que te invito a una sonrisa en mi blog.
¡Ten un buen día...!

Bea dijo...

Te entiendo perfectamente.....salvando las distancias geográficas...he pasado por lo mismo que tú.... dejé muchos amigos cuando me vine a vivir aquí....durante años me esforzaba por escribir cartas y más cartas que me hicieran recordar/no olvidar el pasado....Conclusión, he conservado a los amigos que realmente eran de verdad, con los que a pesar de no hablar en 6 meses o no vernos en dos años cuando estamos juntos parece que fue el pasado fin de semana cuando estuvimos juntos.... Ahora tampoco me esfuerzo por hacer "amigos"....y es cuando más tengo. Curioso. Ya sabes que a mi no me gusta filosofar....pero hoy me siento muy identificada.... ¿serán las hormonas?? Un beso muy fuerte. Bea

Paco Bernal dijo...

Hola!
Definitivamente, tienes un alma gemela al otro lado del Atlántico jejeje. Hay muchas cosas de esta entrada que yo suscribo con los ojos cerrados. Ya. Una de las cosas que más eché de menos cuando me viene a Austria fueron mis amigos. Me faltaban muchísimo. En cuanto a los que se van y los que se quedan...Yo creo que las amistades se construyen sobre afinidades; y que cuando la afinidad es profunda, quienes la comparten sólo necesitan un cuarto de hora para ponerse al día. A mí me basta con mi amigo Manu, por ejemplo. Y cuando hablamos por teléfono nos seguimos riendo mucho. Los encuentros se pueden espaciar, pero siempre el vínculo. En cuanto a los que no conservan las amistades, la gente es que aprecia a los amigos muy pocos, porque piensan que hay muchos. Y un amigo es un hermano o hermana del alma. Yo, a mis mejores amigos, los llamo "primos" y, con algunos, tengo mucha, pero mucha más relación que con miembros de mi familia.
En fin, que casi te hago una entrada de blog.
Besos mil aus österreich and have a nice day :-)

Arantza dijo...

Diane: qué bien que hayas entendido, porque el post hace alusión a tí directamente... ;-)entre otros.

Pedro: jolín, tampoco quería ponerte el día melancólico... He visto la receta de tus "míseras patatas" y me ha hecho reir, porque yo "robo" los sobrecitos de azúcar del café... me explico: no los robo, lo que hago es no consumirlos, porque yo no echo nunca azúcar al té ni al café, los tomo a palo seco -que soy muy hombre ;-)-, y como monsieur M. es igual de hombre que yo (bueno, un poco más), pues en casa nunca hay azúcar. Los pobres amigos que vienen siempre andan tomando el café amargo... así que ahora les reservo unos sobrecitos. Como miseria, es bastante mísera, ¿no?

Sumire: he aquí el tipo de amigos que conservo, que para consolarme me dicen que ellos también se olvidan a veces de mí... hay que ver.
Es brooooma, mujer. La verdad es que, como Paco, aunque hayan pasado dos años, cada vez que te veo es como si hubiéramos hablado ayer -salvo por tus cambios físicos, que me desconciertan un poco los primeros cinco minutos,y es que si esta Sumire sigue practicando Tai Chi y haciendo dieta, y poniéndose macizísima, cuando tengamos las dos 80 años ella va a parecer mi hija ;-), la muy perrrrra-.

Bea: hace poco escuché a alguien soltar esta perrrla de sabiduría "New Age" en el metro: que las cosas llegan cuando una está disponible y que no se puede forzar al destino. O asín. Para mí que estaban hablando del "Secreto", o alguna majadería semejante. Pero en fin, que me alegro de que te hayas hecho un huequecito y una vida en tu nuevo lugar de residencia, que por otra parte, es soberbio. Suertuda.

Paco: a ver si contigo va a pasar como con Noema, que sospechamos que somos gemelas separadas al nacer y una de las dos es adoptada... por lo que cuentas de las viejas pelis que te gustan y demás, me temo que a lo mejor terminamos siendo trillizos (si te gusta el cine musical, una de mis magnas perversiones, seguro que sí, porque esa "desviación" cinéfila no es muy común...). En cambio a mí la plancha, no sé...
Te dejo, que tengo sesión de jogging en el sótano, acompañada de "West side story". Genial para hacer ejercicio.

María Fernanda dijo...

Ya llego... Ayer al leer este post no pude contestarlo porque también me sentía nostálgica, demasiado... Como tú y otros de tus amigos yo también he vivido lo que describes de ambas partes: la lejanía de los amigos y el encuentro de otros. A veces extranio terriblemente a mis amistades y es cuando me pregunto si sería en verdad todo tan bonito como lo imagino o si sólo es una idealización. Entonces, veo a mi alrededor y encuentro personas extraordinarias y me digo que mi corazón está ahora dividido en dos y que si regresara a mi patria extranaría a mis amigos de aqui como ahora extranio a los de allá.

Estoy de acuerdo con Pedro hay que disfrutar al tope cada momento con los unos y con los otros y con los recuerdos :)

Abrazo!

P.D. Gracias

MF

Arantza dijo...

MF: qué razón tienes... efectivamente, para nuestros amigos que se quedan allí, la vida continúa, exactamente igual que para nosotras aquí, y eso se nota cuando vuelves a verlos... por eso está bien conservarlos, pero mirar también hacia delante. Y no era mi intención ponerte nostálgica, vaya, creo que mejor me quedo en mi terreno, mis relatitos graciosos... pero a veces "le clown est triste" ;-)

Marona dijo...

Jo, cómo me has recordado a mí misma. Yo también eché de menos a mis amigos mucho... y los sigo echando de menos. El otro día oyendo a dos chicas españolas conversar por teléfono me picó la morriña una vez más.
La verdad es que a veces me sorprende pensar que a pesar de la distancia y la de cosas que nos hemos llegado a hacer y a decir sigo siendo amiga de mis amigos. Y es verdad que cuando los vuelvo a ver parece como si hubiera sido ayer. En fin, siento el comentario repetitivo, pero entre los lagrimones no doy pa más ;)

Arantza dijo...

Marona: vaya, lo conseguí, les he contagiado mi SPM a todos mis lectores, hasta a los varones. Marona, chiquilla, que no te quiero hasé llorá, corasón. Imagínate si me han dado ataques de chorro-morriña, que en una secuencia de los últimos capítulos de "Sex & the city", donde la protagonista se ha ido a vivr a París con su "txospo" y echa horriblemente de menos a sus tres amigas, solita en un país extranjero, sin ni siquiera hablar francés, pasa delante de un café parisino y se queda mirando a un grupito de amigas sentadas a una mesa, riéndose... ¡buaaaaa!!!!! Te dejo, voy a comerme una tableta de chocolate de una sentada y todo irá mejor.

jesús jeleton dijo...

AAARRRRGGGHHH he llegado tarde como siempre! SNIF BUA gracias por los piropos! Me han sentado mejor que un buen episodio de Candy Candy.
XXX

Arantza dijo...

Jesus: naada, nada, nunca es tarde si el lagrimón es bueno. Y la canción de Françoise Hardy, iba mucho, mucho por tí, me daba en la nariz que te iba a gustar... Bisous.

Lev dijo...

Blogger Lev dijo...

Yo ya no tengo amigos, tampoco los echo en falta.
Ahora es una cuestión de afinidades, uno se va juntando con aquellos que despiertan afinidad.
lo demas es una perdida de tiempo.
¿por que? Por que hace falta entregar tiempo a una persona ¿ y quien tiene de eso?
Mejor dejarse llevar por la afinidad, que es mucho más "light" pero facilita un montón las cosas

Arantza dijo...

Lev: lo de la falta de tiempo para todo, hasta para mantener relaciones con otras personas, es algo de lo que se queja prácticamente toda la gente que conozco, (sobre todo de la treintena para arriba), yo incluida, debe de ser el mal de este siglo. En cuanto a tus porqués y para qués, voy a dejar que Paco responda por mi:
http://vienadirecto.blogspot.com/
(lee el post del miércoles de esta semana, no tiene enlace directo pero lo vas a ver enseguida).

Rafa dijo...

Gracias por el homenaje :-p.

No puedo utilizar las hormonas como excusa o táctica de distracción para ocultar el hecho de que si te considero mi mejor amiga es por todo lo que te aprecio, por lo que, para rebajar la pastelosidad del comentario, tendré que plagiar a alguien en cuya lectura me introdujiste a principios de los 90 y que, desde entonces, me acompaña:

"Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos
.
mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible
.
mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos "

Espero seguir quedándome mucho mucho tiempo en tu recuerdo, como tu lo estarás en el mío.

Raf@, con permisito de M.B.

Arantza dijo...

Rafa: me he quedado sin palabras (extremadamente raro en mi :-), no sé qué puedo decir, salvo un gracias muy, muy, muy ruborizado.

Montagne dijo...

¡También llego tardísimo! Desquiciantes problemas tecnológicos me impiden conectarme con regularidad... En fin, aunque te supongo más que recuperada del SPM (Síndrome Pastoso y Melancólico), sólo decir que también se os añora, por supuesto. Soy un talibán de la amistad, come rain or shine. Además,nadie me peinaba como tú (y Sumire, claro está).

Añado que mi tendencia asquerosamente optimista me lleva a quedarme con los buenos recuerdos de las personas que pasan por mi vida.Contigo lo tengo fácil,son la mayoría.

Arantza dijo...

Montagne: jua, jua, lo del SPM es muy bueno...
la memoria selectiva es muy útil para ser un amigo fiel... o un buen padre :-). Sobre todo cuando eso que antaño era un bebé monísimo, está sentado en la oscuridad de su cuarto, con la cara llena de acné y gruñe cuando se le dirige la palabra. En esos momentos, es bueno tener una memoria optimista, te impide echar matarratas a su comida cuando se la deslizas por la puerta. Justamente, tú que eres políglota, échales un vistazo (si no lo has hecho ya) a dos blogs que están en mi blogroll: "L'off de mère indigne" y "Motherhood is not for wimps". Compensarán un poco todos esos pañales bien llenos. Un besazo.

Ana dijo...

Arantza, necesitaba este post, cómo te lo agradezco.
Ahora si me permites pedirte un favor, dime qué opinas de la película The Secret, estoy algo confusa.
Mi mail lo tienes en el blog, cuando puedas, vale?.
Te admiro.
Ana

Arantza dijo...

Ana: gracias por el comentario. La verdad es que cada vez que hago alusiones a "The secret" es pura coña marinera, y que no he leído -ni pienso leer- el libro, ni aún menos visto la peli. Como ves, soy capaz de chotearme de algo que no he leído, prueba de que mi rigor intelectual es muy, pero que muy dudoso. Esta falta de inclinación por leerlo es porque suficiente gente a mi alrededor - familia política, compañeras de curro- lo han leído y me han citado extractos, como para haberme formado un prejuicio: que es un batiburrillo nada nuevo de pseudofilosofía New Age, con menos fundamento aún que los clásicos del género. Lo del pensamiento positivo parece lógico, hasta que he oido ciertas tonterías. No se puede conseguir todo con la mera fuerza del pensamiento positivo, eso es pensamiento mágico, y uno lo deja atrás cuando llega a la edad adulta. Lo cierto es que, si bien tenemos una gran influencia sobre nuestras vidas -y eso siempre depende de en qué país haya nacido uno, claro, cuanto más pobre y caótico, menos influencia-,a veces hay cosas que pasan por puro azar, o maldita mala suerte, sin más. Shit happens. Eso es la vida. Buenas personas enferman de cáncer, perfectos hijos de p&*a gozan de una salud maravillosa, los accidentes existen. No podemos -ni debemos- controlarlo todo, con lo que tampoco podemos culparnos de todo. Uf, esto es material para una entrada. Un beso muy fuerte.

Arantza dijo...

Ana: una recomendación de lectura de monsieur M., el zen de la familia (y él sí que lee cosas New Age, aunque dice que "El secreto" no es serio): "El poder del ahora", de Eckhart Tolle.

Ana dijo...

Ya me has dicho bastante querida, El poder del ahora lo tengo en la mesita de noche, es mi biblia particular, eso sí que es una obra de arte.
Vi la película El Secreto y lo que tú dices, me quedé como si mi vida estuviera en mis manos, magia, pura magia, ni que yo tuviera el control del bicho, no te jode!!!!. Evidentemente si pensamos en positivo vamos mejor que si no dejamos de lamentarnos y vemos el lado malo de las cosas, eso lo entiende un niño, no hace falta hacer cine al respecto.
Cuando tú te choteas es porque no necesitas mucho más material, que a mí no me engañas lista, que eres del Norte y estás muy espabilada, que te huelo y yo huelo muy bien.
Sabes qué ocurre?, que cuando se sale de una enfermedad como la mía, siempre unos más que otros, pero se es carnaza para caer en cualquier cosa de estas y todo lo que sea augurio de cura y de alcance de salud y felicidad cae en nuestra cesta de la compra. Menos mal, que vivo al lado de un agnóstico, que me vigila continuamente y va poniéndome el freno a muchas cosas, vamos, espabilándome, por mucha rabia que ello me de.
Más sincera imposible.
Un abrazo y gracias por tu sinceridad también.
Ana