jueves, 31 de julio de 2008

Less... S'more: del cámping y otros bichos


Verano en Quebec es sinónimo de calor húmedo, mosquitos, festivales, mudanzas y... cámping.

Este post me ha obligado a enfrentarme a mis propios demonios y mirar cara a cara mi relación de amor-odio con esa actividad tan curiosa llamada cámping. Os cuento.

Quebec es inmenso, y grandes regiones de la provincia son bosque salvaje deshabitado (o casi), al menos en comparación con España y muchos otros países europeos, con más densidad de población. Aquí uno puede pasearse en coche y no ver alma viviente ni ninguna casa durante kilómetros y kilómetros, especialmente cuando se toma una de esas carreteras secundarias de campo, que ni siquiera están asfaltadas (son pistas de grava) porque no hay suficientes contribuyentes en la región para justificar el asfalto, parece ser.

Tanto espacio salvaje e inhabitado hace que haya un gran número de magníficos parques naturales, pero que estos parques estén lo suficientemente lejos como para que no se pueda hacer el viaje ida y vuelta en un día desde Montreal. Monsieur M. y yo somos bastante aficionados a la randonnée pédestre (vamos, al senderismo, pero suena más chic en francés ;-) Lo cual nos lleva al... cámping.


El cámping. Esa fascinante manera de pasar las vacaciones cargando el coche hasta arriba con toneladas de fastidioso equipamiento extremadamente caro y voluminoso, equipamiento que permite comer mal y dormir mal durante el tiempo que dure la tortura, euh, la aventura.

No me malinterpretéis. Me gusta la naturaleza y soy perfectamente capaz de pasar un poco de incomodidad (un poco, no soy masoquista, no me excita la idea de una ducha fría, aunque la prefiera a la perspectiva de no ducharme) si la compensación es pasearme por paisajes increíbles. Pero habiendo crecido en una familia cuya idea del deporte era ir los domingos a preparar la paella en una chopera, descubrí bastante tarde lo de vivir de forma agreste y salvaje. Así que lo llevo... bueno, lo llevo. Como puedo.

Hay que decir que el cámping en Canadá no tiene gran cosa que ver con el que he experimentado en España: los terrenos son enormes, en pleno bosque, los vecinos están bastante lejos, uno acampa en un claro pero está rodeado de árboles y no ve a nadie. Las cabañas con servicios y duchas suelen estar impecables y bien equipadas. Nadie lleva el CD y lo pone a toda castaña por la noche, las motocross no están permitidas y si alguno monta escándalo o deja sucias las zonas comunes, lo echan de pasto a los osos. Lo de los osos también fomenta mucho la limpieza en otro sentido, si no dejas encerrada en el coche o en las papeleras especiales hasta la última miga de comida, te arriesgas a recibir una visita estresante en plena noche. Y no precisamente del oso Yogui.
Pero no todo es positivo, claro. Tras haber acampado en Nuevo Brunswick, Nueva Escocia, la isla del Príncipe Eduardo, Quebec y Ontario, puedo afirmar que este país tiene los mosquitos más malnutridos y xenófobos que he visto jamás (xenófobos, porque parecen adorar la sangre de inmigrante).

El hecho de que Canadá tenga una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo, en forma de aguas subterráneas y de lagos, hace que toda este agua tranquila sea un paraíso para que los mosquitos pongan huevos y se reproduzcan a gusto. De ahí que todas las casas en Quebec tengan mosquiteras en puertas y ventanas. Sería una tortura vivir en el campo sin ellas. La gente que vive a la orilla de un lago suelen tener el porche completamente "blindado" antimosquitos, y es frecuente construir cenadores en el jardín, a prueba de bichos. Si no lo hicieran así, los quebequeses no podrían sentarse fuera entre junio y agosto, los meses del verano.

Gran invento, las mosquiteras.

Poco importa si acampas cerca del mar, los mosquitos, estos animalitos que viven en nube, te pican (más bien ME pican, a monsieur M. ni lo tocan) en cualquier centímetro de piel disponible. Y por cualquiera, quiero decir realmente CUALQUIERA: en la cara (párpados, labios, mejillas), en el cuero cabelludo (el pelo castaño les atrae especialmente, parece ser que les recuerda a los ciervos y alces, y yo debo de ser un magnífico castaño alce), a TRAVÉS del pantalón y la camisa.

Cuando acampamos, yo estoy obligada a taparme la cabeza con un pañuelo, y vestirme como una afgana que va a la compra: manga larga, pantalón largo metido dentro de los calcetines (porque si no, los mosquitos se meten por la pernera y te pican los tobillos, lo juro). Todo ello a treinta y tantos grados con una humedad tropical, mientras monsieur M. se pasea en pantalón corto y sin camisa. Lo quiero mucho, pero en esos momentos hay como una ola de resentimiento que me invade, mientras me rasco las picaduras y me rocío de asqueroso y tóxico repelente (Eau de Muskol, parfum, Québec) , que me hace pensar "Diossssss. Cómo lo odio."

Y eso sólo son los mosquitos. Los mosquitos son voraces, pero hay otras especies aún peores: la mouche noire o mouche à chevreuil (deer fly, mosca negra o mosca del ciervo). Estas moscas diminutas y de aspecto inofensivo, de la familia de los tábanos, pican y muerden al mismo tiempo, arrancando (literalmente) un pedacito de carne a su paso, de la que se nutren. El veneno que tienen produce una inflamación que da como resultado picaduras gigantes. En ciertas regiones de Quebec es tan problemático, que la gente se viste como los apicultores para ir a la pesca en los lagos. A veces hay tantas en el sotobosque, que los ciervos y alces salen corriendo a la carretera porque las picaduras les vuelven locos. Suele ser un motivo de accidente. Si Yogui viviera aquí en lugar de en Yellowstone, andaría tomando tranquilizantes, pobre. Y untándose de repelente.


Toda esta fauna local hace que el placer de acampar y la vida en plein air disminuya bastante, al menos en lo que a mí respecta. Pasar noches interminables con un mosquito en la tienda que me pica en la cabeza, mientras me rasco, y levantarme con los párpados semicerrados por la hinchazón de las picaduras, no contribuye a inspirarme ese sentimiento de comunión con la naturaleza. El extraño fenómeno que hace que llueva a mares cada vez que acampamos, tampoco ayuda. Y no creáis que la lluvia frena a los malditos mosquitos canadienses. Oh, no.

El verano pasado, tras una semana de suplicio en un cámping en la zona más espectacular de Cape Breton, en Nueva Escocia, me amotiné, amenacé con una vida marital extremadamente desagradable para el resto de nuestros días, y dormimos un par de noches en un bed & breakfast. Con mosquiteras. Aleluya.

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Para terminar con la nota "gastronómica", voy a hablaros de una cochinada tradicional en las acampadas norteamericanas. Estoy segura de que todos recordáis esas escenas de cámping en las pelis de terror de los ochenta en las que los alegres excursionistas tostaban marshmallows en la fogata de campamento, minutos antes de ser degollados por un psicópata suelto por los bosques. Aquí el psicópata sería rápidamente devorado por todos esos voraces insectos. En cuanto a los marshmallows tostados, están buenos, pero si los utilizáis en esta receta de s'more , están aún mejor.

El clásico s'more se prepara con un marshmallow tostado y fundido y una onza de chocolate, pero yo no estaba por hacer una fogata en casa y quería daros a conocer el no va más de la guarrería norteamericana: la crema de marshmallow para untar.

Hay madres estadounidenses que dan sándwiches de esto a sus niños. Y creen que es alimento. Lo juro.


Los envases tienen su toque pop, me hacen mucha gracia. La marca Fluff (sólo el nombre ya es genial, aconsejo a los nostálgicos del pop art que le echen un vistazo al sitio de la marca) propone el escalofriante (desde el punto de vista nutricional) "fluffernutter", sándwich de crema de marshmallow y mantequilla de cacahuete. Oh, my God.


He aquí mi s'more casero, con Nuttella y Fluff. Advertencia: saben mejor en cámping, rascándose las picaduras.

Tras profunda reflexión, he llegado a una triste conclusión : en lo tocante al cámping, para mí, menos es más (less is more,

o less... s'more).

12 comentarios:

Nica dijo...

¿Los marshmallows no son como merengues? ¿A quién se le ocurre asar un merengue? ¿O, peor, hacer un bocadillo de merengue asado, chocolate derretido, mantequilla de maní y mosquitos?
Qué país. La acompaño en el sentimiento.

Diane dijo...

Ah! Perdone, pero no puedo expressarme en espanol facilmente. Yo debeo escribir en frances este vez...

Mais le "fluff" et autre "marshmallow" en pot, c'est pas de la guimauve!! Je m'insurge! C'est le phénomène de l'abâtardisation américaine pure et simple de la guimauve. C'est comme le "cheez whiz". Pouah! C'est pas du fromage!

Les vrais de vrais mangent la guimauve rôtie tranquillement au-dessus de la braise jusqu'à dorée. Attention! Pas brûlée non plus! Et sans beurre de quoi que ce soit.

Et puis, quand on va camper en septembre, octobre et novembre, finis les moustiques! C'est le meilleur temps pour la randonnée et le camping. ;-)

Qué país, Qué país... Si! Qué país!! Es grandioso! :-D

ok, ok... mi entusiasmo es un poco tinto con nationalismo... ;-)

Bea dijo...

Me encantó lo de randonnée pédestre...es que suena tan bien el francés, que hasta los insultos quedan bien, jeje...

Yo nunca he ido de camping, ni nada de eso, soy de ciudad, y a pesar de que me gustaría hacerlo, Antonio insiste en que yo no lo resistiría a menos que mi saco de dormir fuera de Burberry (por lo menos!!!). Ahí te dejo el toque superficial, jaja!... pero lo que tengo seguro es que a pesar de que me gustaría ver esos preciosos bosques, lo de los "mosquis" xenófobos me echa un poco "pá trás"... y las malísimas moscas negras esas ( que jodidas las tías, no?) es un poco chungo....

Las nubes tostadas me encantan (aunque el experimento solo sea sobre una vela!!!!)...pero lo de la pasta esa, no sé que te diga...eso si que parece una guarrería.... pero el bocadito mezclado con nutella.....simplemente sublime!! Un beso. B

Lía dijo...

Camping y mosquitos es algo incompatible, en este último viaje en el que cometimos la locura de ir de cámping (idea mía además, creo que voy perdiendo la chaveta con los años de verdad) tuvimos que salir literalemte huyendo de Finlandia porque lo de los mosquitos era insoportable. En Noruega que hacía más frío y no había bosques nos respetaron. Para más inri me suelen picar en los ojos los muy...con lo cual no quieras imaginar las consecuencias. En un futuro, espero no muy lejano, queremos ir a Canadá, pero después de lo que cuentas creo que no va a ser de cámping!
Con respecto a los marshmallows nunca los probé, siempre me han recordado a las "nubes" de nuestra infancia y eso era suficiente para ni acercarme a ellos.
Bueno menudo rollazo te he soltado hoy ;)

Arantza dijo...

Nica: Mmm, sí la pasta de marshmallow se parece un poco al merengue. No, los marshmallows enteros (o nubes, como se les llama en algunas regiones de España, aunque no son exactamente iguales que esas cosas rosas que comíamos de pequeños) no son como el merengue, y tostados están ricos, la verdad. Es pura azúcar y tiene cero elementos nutricionales, pero está bueno. Y en este post no me quejo del país (al que tengo bastante afecto), sino de sus mosquitos ;-).

Diane: Lis le commentaire ci-dessus... et tu comprendras que je ne me plains pas du pays (pour lequel je ressens une sincère affection, non teinte de nationalisme :-), mais de ses moustiques (pour lesquels je ressens une haine aussi sincère ;-). Quant au camping à l'automne... malgré que je suis assez frileuse, tu me donnes de plus en plus le goût... il faudrait planifier quelque chose... avec des guimauves -des vrais-, bien sûr
;-)

Bea: lo del saco de Burberry's me ha hecho mucha gracia... Antonio es un "salao" :-) La pena es que la marca del saco no influye en mantener alejados los insectos. Pero si una quiere ver un poco de naturaleza no hay mucho donde elegir, como alojamiento... y es que Quebec es grande, muuuy grande (y hablo aquí de las distancias).

Lía: me temo que estos voraces animalitos son una plaga en todo país lacustre, como Finlandia o Escocia. Yo estuve viviendo en Escocia, y aún recuerdo los mosquitos nucleares (midgets) que te impedían disfrutar de la vista de los lagos... parabas el coche, empezabas a contemplar el paisaje, y tras un par de cachetes aquí y allá para matar a los más golosos, había que salir pitando. Y es que parece que soy "sabrosona". ;-)
Si vienes por aquí, ven a finales de septiembre, principios de octubre. Los paisajes te quitarán el aliento y podrás acampar sin bichos (habrá que abrigarse un poquito, pero nada exagerado).

amigoplantas dijo...

No te creas, es cierto que la tundra siberiana, los páramos escoceses y los bosques y lagos canadienses llevan fama por sus puñeteros mosquitos

Pero junto al Ebro hay otra especie además de esos pequeñicos que pican a rabiar, y de unos tábanos que oscurecen el sol cuando pasan delante de él cual eclipses; están los mosquitos de tres pisos, sí, sí, son tres pisos con un sistema de misiles teledirigidos bajo las alas que...

Lía dijo...

El año pasado estuve en Escocia en plena época de mosquitos y no sé muy por qué pero no había ni uno!
Canadá en otoño tiene que ser para quedarse sin aliento...desgraciadamente no son buenos meses para coger vacaciones según mi empresa...aunque todavía no he hecho uso de los 15 días que me dan por casarme, sería una buena excusa para una boda exprés ;P

Nica dijo...

(yo lo decía de buen rollo) (que viva el Canadá)

Ivana dijo...

Te puedo asegurar que nada más leer tu post y los comentarios me pica tooo!!! El año pasado la primera noche en una villa de la Toscana me picó un "pedaso" de mosquito y parecía que me hubieran puesto silicona gratis!!! En fin, en el fondo es porque somos mu dulses!!!

JB dijo...

holaaa

mi pueblo tiene el dudoso honor de ser el primero, de toda la peninsula iberica, en el que se descubrio el mosquito tigre, una especie de mega mosquito pintarrajeao que pica de dia y de noche y ademas deja unas ronchas del copon.

eso si, hay unos pegotes que te pones en la ropa que los mantienen a raya, pero huelen a ajax limon....

v'sss

Arantza dijo...

Amigoplantas y JB: ¿Mosquitos de tres pisos? ¿Mosquito tigre? La inquietud me corroe. Ahora no voy a dormir pensando en si una de esas especies emigra por aquí y se cruza con los bichos autóctonos, produciendo una mutación aún más voraz... voy a ponerle un cirio a San Lorenzo.

Lía: pues unas vacaciones en Canadá serían tan buena excusa para convertirse en "una mujer honrada" :-D como cualquier otra... e incluso mejor que muchas otras que he oído...

Nica: mi comentario también iba de "buen rollo"... :-) saludos.

Ivana: Eso, eso, creo que la culpa de ser tan suculenta para los mosquitos es la cantidad de chocolate que ingiero... (porque en mi caso al menos, la dulzura no es a causa del carácter). Un saludo.

Motime dijo...

No sé si leerás este comentario. Llevo leyendo tu desde el principio y aprovecho este post para comentarte lo mucho que me gusta. También aprovecho para decir lo que me gustaría probar ese producto del que hablas. A mi es que las cosas raras y que no hay en España... me encantan
Un saludo. Sigo leyendo.