domingo, 13 de diciembre de 2009

Pechugas (con perdón) de pavo rellenas / Poitrine de dinde farcie (et non, ce n'est pas celle de Pamela Anderson) / Stuffed Turkey Breasts for Two


Noema, la bloguera berlinesa más dicharachera e intercultural del universo culinario, me ha metido en este berenjenal del calendario de Adviento. No sin cierto resentimiento, me dispongo a cumplir con la misión encomendada: explicar una receta navideña típica de Canadá. El resentimiento es sobre todo debido a que para cumplir mi promesa he tenido que posponer mis actividades prenavideñas-post-tesina: beber eggnog calentito con abundante ron y nuez moscada (ayer nos cayó encima la primera nevada: 25 centímetros de esplendor blanco que incitan aún más a la bebida). Tras tomarme un café para espabilarme de sus efectos, palear nieve para desenterrar el coche y poder salir a buscar la materia prima para la receta, me lanzo al cumplimiento del deber.

Es verdad que en el fondo no es culpa de Noema. Ella preguntó y yo dije que sí. Tampoco es culpa suya que me haya decidido por el pavo relleno clásico, receta federalista y "pancanadiense" donde las haya, en lugar de otras recetas navideñas más quebequesas y nacionalistas como la tourtière, le six pâtes, cipâtes o cipailles, todos ellos nombres que denominan unos pasteles de carne típicos en la cena navideña quebequesa. Mi elección de receta no se basa tanto en mis opiniones políticas como en un problema de ingredientes: sé que a muchos lectores les resultaría difícil encontrar la mezcla de carnes de caza (de liebre, ciervo, caribú, que es un tipo de reno típico de estas tierras, y alce) que es la base de este pastel.

Me niego a ser declarada responsable de que una panda de gastronómos desequilibrados se pongan a disparar sus escopetas de postas en diversos puntos de Europa y de América Latina, con la intención de rellenar sus tourtières. Los pavos son más abundantes, más baratos y más fáciles de encontrar. Y suelen venderse ya muertos. Personalmente, en calidad de comedora habitual de tofu, tengo que decir que me resulta más llevadero rellenar un pavo, un animal con una papada ridícula y una mirada bastante poco inteligente, que emite absurdos ruidos como gobble, gobble (¿o era clock, clock? :-), que ponerme a saltear con cebolla un picadillo de Bambi o de Rodolfo el reno.

Si os parezco poco entusiasta, es simplemente porque aunque me gusta el pavo relleno, todas las navidades termino comiéndolo numerosas veces. Es lo que tiene vivir en un país en el que el divorcio es algo muy frecuente. La gente se casa, tiene niños, se "descasa", se casa de nuevo. Y las cenas familiares se multiplican. Paradójicamente, cuando las relaciones entre viejos "ex" y nuevas familias son buenas, la presión digestiva empeora. Un joven adulto tiene que asistir habitualmente a la cena navideña con la familia de mamá y su nuevo compañero, la de papá y su novia al día siguiente, y la de la familia de su propio novio/a. Si tienes encima la mala suerte de que tu novio/a ha estado previamente casado/emparejado y se lleva bien con su "ex", es bastante posible que también haya cena festiva con el "ex" en cuestión y su nueva familia. Sólo de pensarlo me dan ganas de correr a por la sal de frutas.

Normalmente al tercer pavo acompañado del tradicional pedazo de tourtière y regado con el tradicional ragoût de boulettes (guisado de albondiguillas), el exceso de carne y la carencia de fibra y de horas de sueño me tienen ya para el arrastre. Hacia Año Nuevo si veo otro áspic de arándanos, de col, de pepinillos, de lo que sea, acompañando al pavo mientras alguien con muy buena intención me dice que lo ha hecho "especialmente para tí, porque sé que te gustan mucho las verduras", me dan ganas de suicidarme (comiendo una ración, sería un método infalible, probablemente explotaría con gran estrépito).

Las verduras gelatinizadas no son mi idea de una guarnición de verduras. Cuando una lleva siete días seguidos trasnochando, escuchando los chistes verdes de su cuñado y sin ir al baño, entra en un estado de consciencia alternativa. Yo personalmente, empiezo a sentirme bastante Shrek. Y si propongo esperanzada: -"¿Por qué no hacemos una ensalada de lechuguita para acompañar al pavo?", la respuesta invariable, tras un largo silencio incómodo, suele ser : -"¿Por qué?". Ante tal abismo cultural no se puede hacer nada. Ir al baño pertrechado de los "Hermanos Karamazov" o una novela igualmente larga, es todo lo que nos queda. *Suspiro*.

En cualquier caso, he aquí la receta, muy rica si se come sólo una vez o, como máximo dos, utilizando las sobras frías para bocatas, o para una... ensalada.

INGREDIENTES Y MATERIAL NECESARIO

(para dos personas después de haber paleado mucha nieve, o para cuatro comensales razonables):

- Dos pechugas de pavo de talla respetable. Las pechugas de pavo son por naturaleza de talla respetable, sin necesidad de ser criadas con hormonas ni infladas al helio ni a la silicona, como las de Pamela Anderson, orgullo de la nación canadiense. Si hacéis esto para un regimiento, animaos con el volátil entero. Calculad si entra en el horno antes de comprarlo.

- Vino blanco de calidad aceptable. En la foto, un Sauvignon blanc. Oh, la, la.

- Una jeringuilla. Sí, sí, una jeringuilla. De venta en farmacias españolas. Probablemente, a no ser que España haya cambiado mucho, tendréis que explicar al farmacéutico para qué queréis la jeringuilla, delante de un montón de jubiladas que os mirarán con aprensión. Tendréis que responder: "Para inyectarle vino a un pavo". Muy posiblemente os harán repetir. Pasaréis vergüenza, sí, pero esta receta lo vale.
En este país se venden unas enormes jeringuillas de talla "malvada enfermera sadomasoquista te dará lo que mereces, pillín", como podéis ver en la foto, especialmente concebidas para chutar pavos, inspectores del fisco y otros animales de gran talla. (Este último párrafo va a disparar el número de visitas, lo sé.)

- Cordel de cocina para atar las pechugas.


PARA EL RELLENO:

- Restos de un buen pan, puede estar un poco seco, pero no verde. Ni azul. Ni peludo. Yo utilicé cinco rebanadas de un buen pan de centeno.

- Cranberries. Canneberges, en francés. Lo siento, éste es el toque canadiense de la receta. Cualquier arándano o baya ácida -comestible, ¿eh? que no quiero disgustos- a vuestra disposición puede servir. Si no encontráis ninguna, compensad con albaricoques secos, que tienen un toque acidillo interesante.

- Nueces de California y de pecán peladas, tostadas un poco en el horno para que suelten los aromas, y picadas groseramente. No diciendo groserías, sino en pedazos grandes. La cantidad va según vuestros gustos. Yo soy bastante crunchy, es mi carácter.

- 1 rama de apio picada.

- 2 o 3 cebollas verdes, o cebollino inglés, o como lo llaméis. Picadas.

- 1 cebolla de tamaño medo, bien picadita.

- Perejil picado

- Ciruelas pasas, albaricoques secos, pasas de Corinto, todos ellos deshuesados y picados en daditos. La cantidad... y yo qué sé. A ojo. Las ciruelas tienen la virtud de añadir fibra a la receta e impedir que al de una semana de celebraciones navideñas me levante de la mesa dispuesta a matar a mi familia política.

- 1 manzana ácida pelada y picada en cubitos. Idem por la fibra.

- Salvia (fresca o seca), mejorana, pimienta, sal.


COMO GUARNICION
(merde de teclado francés, no encuentro los acentos españoles en las mayúsculas):

- Puré de patatas caserito (al que podéis añadir batata si queréis un plato con toque realmente americano)

- Calabaza asada (la de la foto fue una acorn, asada a fuego lento tras ser regada con un chorrito de aceite de oliva y otro de sirope de arce que la caramelizó magníficamente, y salpimentada con amor)

- Coles de bruselas salteadas al ajillo, o vainas, o cualquier otra verdurita invernal. Esto es por pura supervivencia, mi familia quebequesa prescinde de ellas.

- Si pasáis por Ikea, podéis encontrar un bote de salsa de arándanos suecos, que puede compensar por la falta de cranberries. No, no tengo acciones en Ikea. Aunque debería.


PREPARACION:

Un día antes de cocinar las pechugas, dos si es un pavo entero, chutar sabiamente vuestro cadáver de volátil con un vasito de vino blanco. Se trata de distribuir el vino lo más uniformemente posible, no de inyectarlo todo en el mismo sitio y provocar una "ampolla" gigante. La idea es que la carne marine en el vinito y se vuelva más jugosa, porque, a quién voy a engañar, el pavo es barato y magro y sano, pero seco como una piedra si uno no tiene cuidado al cocinarlo. Lo sé, os sentiréis un poco raros con vuestra jeringuilla en la mano. Siempre podéis poneros un capítulo de "House", "ER", "Nip & Tuck" u otra serie médica en el DVD para ambientaros un poco. "Six feet under" también vale, si jugáis a que estáis embalsamando el pavo.

Cuando hayáis terminado de aplicarle este tratamiento indigno al pobre pavo, podéis frotarlo con un poquito de aceite de oliva. Si es un pavo entero, meter los dedos debajo de la piel, y salpimentarlo y sazonarlo con las hierbas que queráis, siempre por debajo; la carne se mantendrá jugosa gracias a la piel. Escatológico, sí, pero funciona.


Mientras la carne marina tranquilamente, picar todos los ingredientes del relleno (salvo las cranberries, para los que puedan conseguirlas). Mezclarlos todos en un bol, salvo las cebollas verdes, el apio y la cebolla, y sazonadlos. Regarlo todo con otro chorrito de vino blanco.

En una sartén aparte, sofreír el apio, la cebolla y las cebollas verdes hasta que estén tiernos. Esperar a que se enfríen y mezclarlos con el resto del relleno.

Es el momento de cortar las pechugas y abrirlas en forma de libro. Si no habéis visto nunca un libro, podéis ir a la biblioteca municipal, está llena. Rellenar como podáis vuestras pechugas (bueno, no las vuestras, las del pavo).



Atarlo todo hábilmente. Dar de nuevo un masajito relajante a la carne con aceite de oliva (si queréis hacerlo realmente à la canadienne, venga esa mantequilla). Salpimentar. Aceitar una fuente de horno y meterlo en el horno precalentado a 190º.

¿Cuánto tiempo? Difícil de decir. Depende de un gran número de factores: la talla de las pechugas (y dale), el estado de decrepitud del horno, el estado de decrepitud de tu cuñado, que anda por ahí rellenándote la copa de vino en la esperanza de que te dejes pellizcar cuando empieces a cocerte ligeramente... En mi caso, una hora y cuarto, más o menos. El tiempo de intimidar a mi cuñado con un cuchillo santoku, de ordenar a los vagos de sus hijos que pusieran la mesa y de hacer el puré de patatas.

Vigilar el pavo y regarlo de vez en cuando con el jugo que desprende, hará que se dore de una manera muy apetitosa. Para un pavo entero, os sugiero asarlo tapado con un papel de aluminio durante la primera hora y media, y destaparlo para terminar la cocción, para que no seque demasiado. Estará hecho cuando la carne se desprenda fácilmente del hueso y que no se vea jugo rosa al cortarla. Aquí lo explican muy bien.

A la hora de servir, advertir a los más cocidos (y no hablo del pavo) de que corten los cordeles antes de comérselos. En trozos pequeños se digieren mejor. Y contienen esa fibra tan ausente del menú clásico quebequés.

Coronarlo todo (y nunca mejor dicho) con una magnífica corona de jengibre hecha con una de mis recetas favoritas: la de cake jubiloso de jengibre. Y un vasito de Eno.

37 comentarios:

La Lupe dijo...

Se me hace la boca agua. Quiero cranberries, aunque vayan dentro de un pavo borracho. Merry Christmas, madame.

margot dijo...

Me ha gustado como has contado tu historia, me has hecho sonreír.
Sabes...
Nunca he comido pavo relleno,pollo si.
Se ve deliciosa tu receta.
Besos
Margot

Maite (Mai) dijo...

Andaba yo de lo más intrigada preguntándome si este calendario iba a ser capaz de sacarte de tu letargo post-T y, cómo era de esperar y pese a tus protestas, aquí están tus pechugas (con perdón)... en el fondo, esta entrada creo que es lo más terapéutica: dejar por un rato los calentitos reconstituyentes alcohólicos y poder compartir estas experiencias pellizcosas de cuñao en plena crisis severa...

Feliz Navidad y próspero apaño nuevo!

PD: gracias por fotografiar la pechuga ya cortada y evitarme el paseo a la Biblio que me queda algo lejos...

Nieves dijo...

Por supuesto para el famoso calendario de Noema tenias que volver de tu retiro!! La receta me parece muy interesante pero el ingrediente que más me gusta, como siempre, es la ironía habitual que se echaba de menos!

Kako dijo...

Hola!

Por aquí tambien tapados de nieve y con ganas de un Glühwein!
La receta muy rica, lo único difícil para mi sería encontrar un par de pechugas respetables, en Suiza aún no entiendo por qué todo es miniatura, o será que les encanta todo en onda degustación??.
La jeringilla yo me la tuve que traer de Chile porque aquí era sencillamente imposible.
Me encantó tu relato, aunque me parece que la gente o es muy apegada a las tradiciones o es que no hay carácter!

Un abrazo.

Cociña Poética dijo...

Si sale alguna errata es porque me sigo riendo , nunca te has planteado escribir un libro , tienes un punto increible .
Que no me imagino como tiene que ser eso , o sí , como en las cenas romanas con vomitivos incluidos XD .
Son valientes estos canadienses .
Bicos .

Pepita dijo...

Yo pense:segun leia la historia,(va a rellenar un pavo de 14 k o mas) pero no; te quedaste solo con las pechugas. que por cierto son bien hermosas.
Lo de la nieve y el frio ahi es un hecho.Tengo una prima que vive en Montreal y me lo cuenta.
Besos y feliz Navidad...

Noema dijo...

Bueno, pues que sepas que ya he superado el rollo católico de los remordimientos (o casi) y no me importa haber sido la culpable de que tus actividades prenavideñas hayan tenido que ser pospuestas. Tampoco del curro que te has pegado con este recetón, los malabarismos para hacer esa foto chutándole un blanco al pavo con una mano y todo el reportaje fotográfico de la receta. Me he vuelto a partir de risa con los vídeos sobre el pavo y admiro la elegancia con la que has sabido meter en la entrada a Pamela Anderson y hasta mencionar ciertas prácticas sadomasoquistas. Desde luego, eso va a disparar los hits en google.
Muchas gracias, Arantza, y ahora, ya puedes darle al eggnog todo lo que quieres. Un besazo.

pityenlacocina dijo...

me parece del lo mas navideña, un plato consistente, y lleno de color, buen trabajo, besos

Marona dijo...

Aquí también ha empezado a nevar y la maratón gastronómica, en forma de cenas de Adviento con amigos y compañeros de trabajo. Lástima que en vez del pavo (sano, sanote) aquí le dan al asado de cerdo (jurl). Déjame que me anote el "librito" ese que dices, que creo que ya empieza a hacerme falta ;)
Lo de la jeringuilla está chupao, aquí ya tienen una foto mía en la farmacia (y otros establecimientos) para reconocerme como "la guiri de las cosas raras" cuando entro. Mi pequeña venganza cuando me dicen que "eso" que pido no existe es decirles que "en España lo tenemos por todas partes", jejejeje
Y ahora sigue disfrutando de tu pre-Navidad, que te lo tienes merecido :)

Elvira dijo...

No hay nada mejora que empezar el día con una sonrisa de oreja a oreja y eso es lo que has conseguido con tu entrada. Me he reido un rato largo,jaja, lo mejor la de comidas y compromisos que tienes, eso te pasa por ser tan simpática y educada y llevarte tan bien con tus ex y adllegados,jaja. La jeringuilla es un problema comprarla en cualquier sitio, aquí en Suiza te miran con cara de, si ,si ,que aunque me digas que es para el pavo, seguro que es para tu propia pechuga..La receta genial,y además aquí se encuentran cranberrys frescas o secas, espero que no nieve tanto y no tengas que palear demasiado. Un abrazo bien fuerte

Ajonjoli dijo...

Esas recetas ligeritas de navidad....
Por aquí las pechugas son pequeñas (literalmente, jajajajaja) así que veo difícil rellenarlas :)
Pero los ingredientes del relleno, y lo de emborrachar al pavo, me han encantado.
Voy a poner en google "enfermera sadomasoquista" a ver si sale tu entrada, jajajajaja

CRIS dijo...

Hay que tener tiempo para escribir un post como el tuyo (gracias por la dedicación) y para cocinar estas pechugitas Anderson bien, bien stuffed con ese relleno a base de cranberries que debe ser bien original.
Un beso

Erika dijo...

Paso por aquí de la mano de Noema y te descubro. Esta receta es muy buena , sencilla y de una presencia espectacular. Muy divertido tu relato! Sigo mirando por aquí a ver que encuentro
Saludos

JB dijo...

holaaa

como carnivoro declarado, me ha encantado la receta, tus pechugas tienen muy buena pinta.... bueno, las del pavo... bueno, tampoco quiero decir que las tuyas no esten bien.... bueno... que... en fin... que me parece que me he metido en un jardin...

;-))))

resumiendo, felicidades por la receta, sobretodo por la abundancia de ironia y buen rollito y que propondre a tu club de fans una recolecta para que te decidas a escribir un libro.

v'sss ;-)

cosas de cocina dijo...

Vaya un nivel! Si yo hiciera esa receta a lo mejor la que se chutaba con el Sauvignon era yo y al pavo le echaba unas guindas...Aunque no descarto probar un día, por aquí de pechugas andamos "sobraos"...Gracias por tu entrada tan divertida!Y currada.

Zerogluten dijo...

Estaba aquí a esta hora algo peligrosa quedándome casi dormida encima del teclado, cuando de repente me he dispuesto a leer tu entrada navideña para el calendario de Adviento. Me he espabilado pero bien. No sé si por las risas que me he echado, que mi marido me mira con cara de "quelepasaaestamujé?" o por pensar en la jeringuilla de la enfermera. Con respecto a lo de las farmacias te diré, que una vez entré a pesarme y con la farmacia como el metro en hora punta, lo que se le ocurrió a la báscula fue gritar "su peso es de .... ". Creo que después de eso soy capaz de pedir cualquier cosa delante de quien sea.
Tus pechugas, con perdón, si solo se comen una vez, me parecen un majar.
Lo del divorcio en Canadá era desconocido para mí. Voy a recomendarle el viaje a alguna de mis amigas que falta les va haciendo un pequeño empujoncillo.
Un placer.
Besitos sin gluten.

ana maría dijo...

La receta fantástica pero he disfrutado mucho leyendo..me has hecho pasar un gran rato. gracias y bss.

Gabriela, clavo y canela dijo...

HOla!! un gusto conocerte y que hermosa receta nos has dado! muchas gracias :)
un beso
Gaby

Ly dijo...

Qué entrada más divertida, me he reído mucho, y la receta genial, el pavo que creo que solo lo he probado una vez no me gustó mucho pero esta receta la intentaré preparar pq seguro que me hace cambiar de opinión.
Muchas felicidades por tu participación, ha sido fantástica
Bss

YoSusan dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ivana dijo...

guau! vaya pechugitas y cake de jengibre y la guarnicion y...
maravilloso!
besitos y feliz navidad!!??

YoSusan dijo...

Pues yo tengo que decirte que cuando empecé a leer y a medida que pasaba el texto me fue entrando una congoja imaginándote de pavo en pavo cual juego de la oca que hasta llegué a desear que cayeras en la cárcel para estar dos cenas sin comer pavo.Pero luego al ver el resultado y lo apetitosas que quedaron esas tus pechugas, creo que soportaría una tourneé canadiense por Navidad, es más creo que por probarlas hasta me dejaría pellizcar por algun cuñado...
Una entrada muy bonita

Felices fiestas.
Un abrazo

MªJose-Dit i Fet dijo...

Con retraso pero aqui estoy...buenooo que no sabes lo mucho que siento que Noema te haya sacado de tu retiro espiritual :)) que ya añoraba yo pasar un buen rato leyendote...ademas esta receta tiene que estar bueniiisima...un besazo guapa

Las recetas de Abunany dijo...

Me ha encantado la forma de contar la receta , me he reido sola como loka .

Que comido pavo relleno , me ha gustado mucho .

Un beso , cuidate , !!!!FELICES FIESTAS !!!
Nancy

Capricornio dijo...

Con este tipo de entradas me quedo muy motivado y añorando ya las cenas de fin de año. El pavo es una receta muy práctica, aunque la versión que nos brindas tiene todo su ritual, pero bien vale la pena los ratos de sacrificio y actividades suspendidas por lograr el objetivo de mostrar esta ventana del Calendario en forma tan amena.
Has logrado compartir no solo un par de pechugas glamorosas, sino también el espíritu de alegria de la época. Me gusta mucho tu blog, Felicidades!

Paula dijo...

Hola, acabo de conocer tu blog precisamente gracias al calendario de adviento y ya mismo me declaro seguidora tuya, me encanta.

Felices Fiestas!!! Paula
http://conlaszarpasenlamasa.cultura-libre.net

Marcela dijo...

Interesante la relación de proporcionalidad entre divorcios y cenas navideñas. Da para seguir investigando: las separaciones como motor económico del factor consumista. :D
Te agradezco que no te hayas inclinado por la caza, aunque suenen interesantes los cipailles. Esas pechugas se ven muy atractivas (nunca se lo había dicho a nadie antes, a las cosas que nos lleva Noema!). Y también me he alegrado que no hayas "aspicado" las verduras...
La jeringa... hace años que tengo una de buen calibre para humedecer tortas. Y sí, también tuve que dar mis explicaciones en la farmacia (argentina claro).
Muchos saludos y buen regreso a tus actividades post tesina!

Marcela

Anónimo dijo...

Ay niña!!! como te echaba de menos...

Feliz Navidad!!

Y un millón de besos

Maite

Núria dijo...

La entrada genial, la receta pues la verdad es que no le haría un feo.
hasta pronto

Palmira dijo...

Gracias por esta entrada llena de risas e inspiraciones!
Y yo sin dudas prefiero la pechuga rellena que el pavo entero relleno (porque sino toca pavo un mes, no?
Saludos y muchas gracias!!! lol
Palmira

Ginebra dijo...

¿Que no comen ni una mísera hoja de lechuga ni nada fibrosito???

Gloria dijo...

jajaja!! me he reido mucho, buena receta!!!

con Ka dijo...

¡Anda que no sabes atraer visitas a tu blog ni ná, picantona! :D
Me voy al desván, a ver si encuentro una de las jeringas que usé hace unos años para inyectar matacarcomas a los muebles...

La cuina vermella dijo...

Muchas, pero que muchas gracias por este post, por tu receta y por decir estas genialidades!! Un beso caluroso!

nena dijo...

Hola,he tenido suerte, buscaba un relleno para pechuga de pavo y ¨voila¨ la encontré,me gustó el relato por el sentido del humor.
La receta resulta apetecible,la prepararé para la cena de Navidad.
Un saludo desde Gran Canaria.

Arantza dijo...

Aquí la descastada autora de este blog:
Mil perdones, amables lectores que comentan, por no haber respondido antes e individualmente a vuestros simpáticos-constructivos-apreciativos comentarios. Imagino que tras leer mis últimas entradas comprenderéis perfectamente que tenía la cabeza ocupada por otras cosas, y que no andaba yo como para pensar en pechugas... bueno, en pechugas sí, pero no de pavo... ay, ya estoy escribiendo de nuevo de forma lamentable. De todas maneras, cuando anuncié el final de la tesina y las vacaciones de blog hasta Año Nuevo, tenía la intención de no sentarme delante del ordenador durante mucho tiempo. En vano. Y es que sois demasiado majetes. Gracias de nuevo. Besos a todos, y suerte a los que intentarán cocinar esta receta.