miércoles, 7 de octubre de 2009

Los Laurentides

El año pasado por estas fechas publiqué un par de entradas con fotos de uno de nuestros paseos otoñales por dos regiones realmente espléndidas en octubre: los Cantones del Este y Tremblant, en la cadena de montañas de los Laurentides.

Este año hemos vuelto a los Laurentides, región muy turística al norte de Montreal, especialmente popular entre los aficionados al esquí alpino, y que en otoño se ve invadida por muchos europeos que vienen a contemplar sus colores espectaculares. Como consecuencia de esta popularidad, los spa brotan como setas, y hay pueblos como Tremblant por los que es mejor pasar rápido, porque empiezan a tener esos precios criminales y ese aspecto artificial de los sitios muy turísticos.
Evitando, pues, que nos roben pagando dos cafés au lait a precio de una comida entera en un monísimo café estilo alpino, este año hemos dado una vuelta por pueblecitos mucho menos chic pero mucho más reales, de lo que aquí llaman, de forma muy apropiada, les Pays-d'en-Haut.
Morin-Heights es uno de esos pueblos, está situado en un vallecito y rodeado de colores flamígeros. Cuando saqué las fotos, el domingo pasado, aún no estábamos en el apogeo de los colores otoñales, pero probablemente este fin de semana alcanzaremos ese punto culminante de octubre, en el que el verde profundo de los abetos se mezcla con el rojo escarlata de los arces de sirope, el naranja de las hayas y el amarillo de los álamos blancos de Quebec.

La iglesia metodista de Hillside, en Morin-Heights, y su cementerio adyacente, como es costumbre entre los anglosajones. Sus iglesias son pequeñas, modestas, de madera, como las iglesias protestantes y anglicanas. Como en Quebec tradicionalmente coexisten las tres (junto con la religión católica y la judía, y una cantidad respetable de ortodoxos, musulmanes, y cualquier otra religión que se os ocurra, aunque esas religiones han sido "importadas" por los inmigrantes y se encuentran mayoritariamente en la zona urbana de Montreal), se suelen encontrar incluso una junto a la otra, conviviendo pacíficamente en buena vecindad. Un contraste con las iglesias católicas de Quebec, grandes, de piedra, de una arquitectura un poco menos amistosa.



En Saint-Jovite, un par de casitas de construcción reciente que me gustaron.


No sólo las tiendas sacan sus galas otoñales, el ayuntamiento de Saint-Adolphe-d'Howard también decora por Halloween.






11 comentarios:

La Llibreta Viatgera dijo...

Que fotos tan preciosas, es un sitio realmente mágico, y por cierto tienes buen gusto para las casitas, yo tambien me pido una de esas de la
foto!

Un beso! Beth

PD: hace un montón que te sigo, pero mira hasta hoy no te he dejado ningun comentario, me rio un monton con tus entradas, son geniales, mucha suerte con la Tesis!

JB dijo...

holaaa

con esas fotos, no me extraña que se os llene de turistas, no lo publicites demasiado o acabaras com en barcelona, que ya hay mas turistas que "aborigenes"

:-)))

v'sss

Noema dijo...

Muy bonitas todas las fotos, ese lago con los reflejos, las calabazas en los rellanos y qué decir de esas casas a las que les has echado el ojo. Además quedan muy bien con el diseño otoñal del blog.

María dijo...

Me encantan las fotos y los lugares.... ¡Algún año visitaré Canadá! Tus fotos dan ganas de pasear por ahí....
Los franceses también tienen la costumbre de poner el cementerio al lado de la iglesia.
Saludos

Sara dijo...

Por favor... que bonito!

pityenlacocina dijo...

me gusta mucho el color en general de tus fotos, huelen a otono, te felicito por el conjunto de tu blog, me encanta,

besitos desde londres,

pity

jesús jeleton dijo...

Claro, así te quedan luego de guays las presentaciones multiviñetas del pastel de zanahoria.
;P

An dijo...

Fantasticas fotos. El arte catolico, ensus inicios ( y me cuesta creer que ahora no) estaba pensado para "asustar a los crellentes si no seguian el camino divino :) Bicos a moreas

Anónimo dijo...

Ay madre! que ganas de pillar el primer avión que salga!!! es absolutamente impresionante, precioso....lo dicho, algún día lo veré en vivo y en directo, he dicho! jajajaja....

Como siempre, me encantan tus fotos.

Un beso

Maite

Lucía dijo...

Qué preciosidad de sitio!!!! Pues menos mal que aún no está en el apogeo, porque si no no se puede visitar tu blog...

Envidia que dan esos paseos (sana, eso sí). Un beso!

Arantza dijo...

Beth: gracias por leerme, por piropear mis fotos y por dejar un comentario. Creo recordar un comentario tuyo una vez, así que ya tenías una banqueta reservada en la cocina :-).

JB: razón tienes. Y lo que es peor: podrían quedarse a vivir (cosa altamente imposible en Barcelona, debido a cómo andan los alquileres. Y lo sé de buena tinta.)

Noema: gracias, guapa. Qué abandonada te tengo últimamente, chica. Pero es que cada segundo que tengo libre de la maldita tesina lo paso paseando, ya sabes, aprovechando el momento :-). Espero que estés bien. Escríbeme un correíto cuando te apetezca. Yo ando un poco hermitaña para obligarme a terminar más rápido.

María, Maite, Lucía y Sara: bueno, ya sabéis que uno siempre fotografía lo que le parece más bonito (con mis modestos medios fotográficos, os aseguro que no hago justicia al paisaje quebequés). En Montreal también hay rincones muy feos (como en todas las grandes ciudades). Pero cuando salgo al campo en otoño, todo me parece bonito. Desde que viví en Escocia, le cogí afición a visitar cementerios, me parecen tan tranquilos pegados a la iglesia, tan accesibles...
Por cierto, eso de que Quebec es digno de ser visitado, no se lo digáis a nadie, es un secreto, chuut...:-)

Pity: gracias, londinense. Bienvenida, y pásate cuando quieras por esta cocina.

Jesús: a ver, ese cumplido, si va en serio, y viniendo de un artista profesional, no veas lo que me halaga :-). Ya sabía yo que tanto mirar cosas de Oldenburg, acabaría obsesionándome con la comida. Tiene su dificultad, eso de fotografiar con medios caseros algo que has cocinado e intentar que despierte salivas y lujurias. Como vivo en un país con pocas horas de luz durante la mitad del año, y las luces artificiales están excluídas (imagino que ya has visto fotos de platos tomadas bajo la fluorescente de la cocina), no veas la de veces que monsieur M. tiene que sujetar un espejo para reflejar sobre el pastel de turno la poca luz que entra por la ventana en invierno. Todo ellos con mi cámara Fisher Price. De ahí las viñetas: compensan la calidad lamentable de mis fotos interiores.
Dile a tu novio que te haga un pastel de zanahoria con esta receta, os va a encantar. Por cierto... ¿sigues en París?

An: es verdad que aquí esa diferencia de mentalidades católica-protestante se ve claramente reflejada en las iglesias. Las primeras, grandes, adustas, con esa intención de inspirar "temor de dios", como tú explicas. Las segundas, pequeñitas, domésticas, de madera. El pastor espera a la puerta para saludar y dar la mano al final de la misa (lo he visto, es como en las pelis, lo juro). Misma religión, enfoques diferentes.