miércoles, 3 de junio de 2009

Todo lo que usted siempre quiso saber de la vida sexual de los quebequeses, pero nunca se atrevió a preguntar (II): monsieur M. y la pornografía

Imagen de Anne Taintor

Interior, noche. Plano de dormitorio en barraquita montrealesa. Zoom ligero, se abre a plano general. Paredes: azul genciana. Estilo decorado: shabby-country mezclado con japonés de oferta (el shabby no es intencional, los muebles son viejos). Luz tamizada de sendas lamparitas Ikea (también de oferta) a cada lado del futón.

Travelling hacia el lado izquierdo de la cama, con primer plano de mesita de noche (también Ikea, también de oferta). Música aérea y femenina, sugiriendo que la mesita en cuestión es la de Ella.

El plano recorre el amasijo de objetos sobre la mesita iluminado suavemente por la tulipa blanca de la lámpara fijada a la pared, justo encima de la mesita: una caja de kleenex, un vaporizador Sterimar para la sinusitis, una barra de protector labial marca Lypsil, un tubo de crema de manos Neutrógena, y dos pilas altas de libros de bolsillo, apoyados en equilibrio precario contra la pared, con alguno que otro de tapas duras que sobresale de la pila. La pila más alta está coronada por un libro de cómics "For better or for worse" más ancho que los demás, libro que amenaza con caerse en cualquier momento. La otra pila está coronada por "Vida tinta", de María Hernández Martí.

El plano se mantiene un momento, estático. Ruido amortiguado de pasos en off. Maullido suave, con tono interrogativo: -"Me-aow-uff?". Voz de mujer en off: -"Vale, Julieta. Pero te quedas a los pies, ¿eh?"

Zoom. El plano se abre de nuevo, una gata blanca con manchas marrones y negras y mucho pelo salta a los pies de la cama, y se tumba delicadamente formando una bola. Ella, con un corte de pelo extraño, vestida con un pantalón de chándal y una sudadera con capucha con la inscripción en la espalda "I never met a chocolate I didn't like", se inclina hacia la mesita, de espaldas a la cámara y coge la caja de kleenex. Comprobando que está vacía, rodea la cama, y se sienta en el otro lado, el lado de Él.

Alcanza la caja de pañuelos de Él, tira de uno, y mientras se suena la nariz, estira el otro brazo para dejar la caja donde estaba. El movimiento se detiene y la mano permanece en el aire, con la caja de kleenex. Ella se inclina hacia la mesita para ver mejor la revista que se encontraba debajo de la caja, el pañuelo aún apretado en una mano.
La revista, abierta y doblada por la mitad, en una página cubierta de texto y sin fotos, brilla ligeramente a la luz de la lámpara. -"¿Qué--?" murmura Ella.
Deja la caja de cartón encima de la almohada y coge la revista. Empieza a leer en voz apagada: -"...es el vaivén suave de la mano masculina, ese movimiento avanza-retrocede, avanza-retrocede, ejercido con una suavidad infinita al mismo tiempo que con la necesaria firmeza para trabajar la hendidura, es ese movimiento el que dará los mejores resultados.."

Agitada, se detiene. -"!!!"

-"...Pero ¿qué dem--?"

Sigue leyendo, con voz trémula: -"A menudo se encontrará con que los bordes, sobre todo las partes superiores, necesitan un toque especial, más suave. Frotando ligeramente puede conseguir resultados, pero necesitará más tiempo. Hay veces que unos toquecitos ligeros pueden acelerar el proceso, aunque puede que usted sienta simplemente el deseo de trabajarlo a la antigua usanza, tomándose su tiempo y disfrutando del momento tanto como del resultado final."

Ruborizándose, Ella cierra bruscamente la revista y la deja sobre sus rodillas. Mira delante de sí, sin enfocar la vista en nada en particular, y con una sonrisa torcida, dice entre dientes: -"El muy cerdo."

Presa de un impulso, la respiración ligeramente acelerada, mira subrepticiamente por encima del hombro hacia la puerta de la habitación, tendiendo momentáneamente la oreja. Abre de nuevo la revista y sigue leyendo: -"Para trabajar las partes más delicadas, un papel con un grano más fino será preferible. Para las hendiduras, nada funciona tan bien como la tradicional sierra de trasdós. Le aconsejamos un acabado con una capa de suave aceite de linaza, que dará una protección natural y un aspecto satinado a su obra."

Perpleja, cierra la revista y mira la portada, de un papel más grueso y brillante.
Lee el título: - "Fine woodworking."

19 comentarios:

JB dijo...

holaaa

veo que la primavera quebequesa altera terriblemente la sangre.... no tendras algun pariente mediterraneo ???

siempre consigues arrancarme alguna carcajada, gracias

un abrazo

Cora dijo...

Con esta revista es mucho mas divertido aprender.
Buenísimo!!!

Noema dijo...

Estos nórdicos, jajaja.
¿Para cuándo la versión cinematográfica de Mi cocina en Montreal?

Dispersa dijo...

Jajajajajajajaja, toma ya. Están locos estos quebequeses.
Un besuco.

La Lupe dijo...

Madame, me dejas blandita, muerta de risa y sin palabras. Sé de alguien que pagaría grandes sumas por la receta.

María dijo...

jua, jua, jua.... y espera jua, jua, jua.
Ya seguiré cuando se me pase el ataque de risa...
Jua, jua.....

Ginebra dijo...

Hombre, lo de darle un aspecto satinado... molaba, eh.

Anónimo dijo...

Jajajajaja...que buenos??? como leñe haces para superarte a ti misma en cada post???

Un beso

Maite

anta dijo...

Después de leer tu post desternillante me entró una curiosidad, y...
Teclea en Google: Bricolage sexual. Y alucina, vecina.

Eva dijo...

Soy nueva en tu blog y hemos empezado muy fuerte....pero qué bueno!! jajaja...
Me ha encantado ;-)

Saludos!

Miriam dijo...

Juasss, siempre pensando en lo único... XD

Besos

Iris dijo...

qué mal pensada!! :D

Marta dijo...

Pisando fuerte! jajajaja

Zarawitta dijo...

¡Qué será del Kamasutra Quebequés? Jajaja.

de norte a sur et vice-versa dijo...

Ya me preguntaba yo por qué mi marido, quebequese, me habia comprado un seguro en caso de accidente. En casa hay que asegurarse que las renovaciones se han hecho segun la revista. Quién lo diría!!!!!

Arantza dijo...

Respuesta comunitaria, porque veo que la mayoría de los comentarios van en la misma línea -y, para ser sincera, hoy tenemos 24 graditos, temperatura que, tras esta primavera horrorosa, hace que urja salir al patio con algo fresquito para beber-:

Lo primero, vuestras risas son música para mis...ojos. Me encanta, y aún me deja perpleja, que haya gente que pueda tener en común conmigo el sentido del humor, soy de las que en el cine se ríe sola en algunas escenas. La gente suele pensar que el centro de día del sanatorio ha organizado una salida al cine.

Segundo: contra todo lo que podáis pensar con vuestras mentes más bien guarronas, no pienso sólo en sexo. A veces también pienso en comer. Y en terminar la tesina.
Aunque no sois los únicos que se han formado una opinión errónea sobre mi persona, últimamente el buzón de este blog recibe relatos pornográficos que yo no he pedido. A los delicados lectores que me los han enviado les aconsejo que se vayan a la sección X de su videoclub y se alquilen una película, porque normalmente la viscosidad ajena no me estimula. Pero el esfuerzo creativo es encomiable. Y las muestras de lengua vernácula y términos sexuales y vulgares en castellano de México, si bien poco excitantes, eran curiosas (otro tema para otra tesina).

Tercero: os recomiendo vivamente poner en práctica la sugerencia de Anta y buscar en Google "bricolaje sexual". Un nuevo mundo de, ehr, trabajos manuales y posibles nuevos hobbys se abrirá ante vosotros.

Pasad un buen fin de semana.

Arantza dijo...

... ah, Lupe: si alguien pagaría por esto, quiero su nombre y su dirección de correo ya mismo :-).

anta dijo...

Después de ver las páginas mencionadas, ya no sabía si era bricolage o bricolaje. No se volverá a repetir.
Gracias por la corrección y disculpas.
Besos.

Esperanza.

Arantza dijo...

Esperanza: mujer, no te disculpes. El que esté libre de faltas de ortografía... ya sabes. Yo tengo numerosos cortocircuitos entre el francés-inglés-castellano, por eso soy una obsesa del diccionario. Tuve que buscar "bricolaje", porque en francés se escribe con g y me dio la duda.