lunes, 16 de noviembre de 2009

Solanáceas solsticiales rellenas (Pimientos rellenos muy otoñales, vaya)

Llegados a esta época en la que el otoño está en pleno ocaso, en la que mis ánimos declinan tan rápido como el sol, todo lo que me apetece publicar tiene un fondillo negro, y contiene las palabras "crepúsculo", "ocaso", "declive", "decadencia", o sinónimas. Noviembre siempre me produce ese efecto: me haría cookies salpicadas de antidepresivos y chocolate. (¿Existirán las pepitas de Zoloft ? ¿Prozac, chocolate blanco y nueces de pecán?)

No es tanto mi sentido del humor el que mengua (¿veis? "menguar" es otro de esos verbos deprimentes), creo que es mi serotonina. Durante un mes, en el que las noches son bastante más largas que los días, mis orígenes de país del sur de Europa se me echan encima, y me recuerdan que nadie está hecho para vivir bajo cero y con menos de diez horas diarias de luz. Tanta noche provoca unas ganas de dormir continuas, una falta de energía notoria y unas ganas de suicidarse de una sobredosis de hidratos de carbono. Nunca la pasta, la fritura y el chocolate ejercieron tanta presión maligna sobre mi férrea voluntad de no llegar a los 250 kilos. Todos al mismo tiempo, proclamo. (Me pregunto si unos espaguetis acompañados de patatas fritas con salsa de chocolate fundido por encima estarán ricos...). Nunca me costó tanto extraerme del pijama de franela. Nunca la mantita en la tripa en el sofá de cuadros me pareció tan atractiva. Nunca mis dos gatos me dieron tanta envidia, con sus dieciséis horas diarias de siesta.
Tengo que acordarme de no mudarme a Nunavut. Ni a Groenlandia.

Saquemos fuerzas de flaqueza, despojémonos de la bata de ositos, cambiemos las oscuras y vagamente siniestras imágenes de pinturas de Arcimboldo por mis acostumbrados collages du marché, y cocinemos algo con los restos de la cosecha quebequesa. Antes de que caigan esas nevadas bestiales y de que empecemos a pagar fortunas por verduras que nos vienen por avión de Chile, en business class. Tomando martinis, a juzgar por los precios.


Los pimientos rellenos de carne parecen ser un plato familiar de lo más entrañable en Quebec. La receta clásica se prepara con ternera, pero esta vez hice una versión vegetariana, con esa soja texturizada que imita tan mal a la carne -pero que a mí, personalmente, me gusta- y que aquí lleva un nombre divertido: "sans viande hachée" ("sin carne picada").

Esa soja que detesta monsieur M., que descubre demasiado tarde, cuando ya está masticando, y que le hace amenazarme con un "mañana me zampo una hamburguesa", e insultarme de forma soterrada: "vegenazi". Y que hace que yo me encoja de hombros diciendo: "Son tus arterias, chacho". Mi observación subsiguiente sobre lo difícil que resulta verse el pene cuando uno tiene una tripa considerable también parece surtir efecto. Monsieur M. dista mucho de ser un machista o un falócrata, pero creo que aprecia en su justa medida poder vislumbrar aún todas las partes de su nórdica anatomía. Así que se come la soja y se calla, sin más comentarios.

Siempre me ha gustado bautizar las recetas con nombres aliterativos, pero últimamente soy consciente de que me estoy sobrando. Padezco de inflamación del título, y ni siquiera me lo estoy mirando. Os pido mil perdones. Pero al fin y al cabo, lo importante en este blog es que YO me lo pase bien :-).
La receta, inspirada en los estudios de mi bioquímico preferido, Béliveau, aquí. (Por supuesto, la trastée un poco: en lugar de miga de pan, utilicé arroz integral para ligar el relleno, que me parece que le da una textura más interesante. Y el ajo, sin medida, como siempre.)
También podéis ver los videos del programa, bastante simpáticos, si sois capaces de relajaros y haceros a la idea de que el francés quebequés no suena igual que el de Francia y de que no entenderéis todo a la primera. Si queréis hacer una versión vegetariana como la mía, simplemente remplazar la carne de la receta por soja, seitán, quinoa con nueces o cualquier otra cosa que os apetezca y que irrite a vuestro consorte (estoy segura de que con un pescado azul o con lentejas, también estarán ricos).

10 comentarios:

Ginebra dijo...

Me encanta la proteína de soja texturizada; yo también se la cuelo a mi gente en todas las recetas que puedo y también me protestan aunque no mucho, que ya están acostumbrados. La receta tiene buena pinta, lástima que mis conocimientos del idioma francés se limiten a decir "caféolé", "patefuá", y "ú-é-la-tualet, sivuplé?"

Noema dijo...

He tenido que leer la primera parte de la entrada con un diccionario farmacéutico en mano. Oh, parece grave, así que lo de los espaguetis con patatas y chocolate quizás no sea mala idea (pero no hace falta que nos los pongas en el blog [aunque TÚ te lo pases bien con ello]).
Dices que el comentario sobre verse o no verse ciertas partes del cuerpo funciona...? Ya te diré si surte efecto con otro tipo de ejemplares nórdicos.
Inyéctate un poco de chocolate 100%.
Me voy a ver los vídeos.

Anónimo dijo...

Hummmm....pues aunque estemos a 18º parace ser que mi cortex debe estar a bajo cero...por que a mi SIEMPRE me apeten toooodas esa cosas que hacen que mi bascula de baño este al punto del colapso.

Los pimientos rellenos me recuerdan a mi mama, los hace con carne y arroz y estan rebuenos!!

Besos

Maite

Maite (Mai) dijo...

cachis, cachis! tus índices de presión_pre_invernal_voy_a_vegetar_como_un_oso están disparadasímas! Creo que no debes dejarte llevar por el pánico y recuerda, que para cuando llegue la primavera te recordarás: "pues no fue para tanto" pero ahora estás como un actor horas antes de un estreno...

Hala, dale un buen tiento al chocolate (y a ser posible sin espaguetis que engordan;-) y no te alejes mucho de esa mantita camufla_angustias y verás como poco a poco reduces tus indices panicosos. Aupa, y recuerda que eres una heroína marveliana en acción!

María dijo...

Me encantan los pimientos rellenos de casi cualquier cosa... Yo lo malo, o bueno..., que tengo que es que mi gabacho de marido no sé si tiene una tenia incrustada o un metabolismo de TGV. Os cuento que el asqueroso de él, tiene 43 años y sigue pesando sus cincuenta kilos. (Comiendo como una verdadera lima. Agggg) Así que la parte de la soja creo que me la salto.
Me voy como Noema a ver los videos y a practicar el francés quebequés.

pityenlacocina dijo...

yo estoy de acuerdo en sustituir productos como esta soja o el tofu en platos carnivoros, de hecho lo hago a menudo porque mi otra mitad es vegetariano, aunque confieso que la mayoria de las veces cocino doble, para mi la version autentica, para el la vegetariana, pero estos pimientos asi, con la soja texturizada si los voy a hacer, porque resulta que los ingredientes son deliciosos, asi que te felicito, besos desde londres

Anónimo dijo...

Hola! ayer domingo me pasé la tarde leyendo tu blog y siguiendote la pista de las últimas semanas, al calor de una infusión y la inevitable mantita. (aunque no sería justo decir que hacía frío -a mediodía me tomé unas cañitas en la playa). Pero, lo que son las cosas, añoro el gris del noviembre de Mtl que hoy te deprime a tí... acaba Haloween y todo el mundo se prepara para la Navidad, fijo que Papa Noel ya ha pasado por Ste. Catherine y el Dollarama está a rebosar de espumillón. TABARNOUCHE! Carmen.

Lucía dijo...

Uy! ánimo por ahí con el invierno... Yo curiosamente estaba el otro día tristona con la lluvia, pero con unas ganas de sentirme así impresionantes! Eso pasa cuando aún no se ha disfrutado de la estación! Cuando pasa más tiempo, me dedico a poner fondos de pantalla de playas y demás...

La receta, opino como otros por ahí: eztá en francés! Así que me voy a buscar un buen traductor... (bueno, y yo sí soy de carne).

Un beso soleado!

La Lupe dijo...

Soy repugnantemente fan de los pimientos asados. Y si encima están rellenos... Esta receta, madame, la hago esta semana. En su honor. Pero en vez de soja texturizada, carne, que en esta casa a) nos hacen falta muchos glóbulos rojos y b) aborrecemos un poco el tofu y todas las cosas de soja que no son salsa negra ni bolitas verdes, de esas tan amistosas.

elhombreamadecasa dijo...

El primer párrafo me ha recordado una canción de The Pains of Being Pure At Heart que dice: You´re taking toffe with your vicodin... Y siempre que hago pimientos rellenos se me quedan duros.